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¿Qué son, realmente, los influencers?
Todos hemos oído hablar del término influencer. Lo que quizá no esté tan claro es qué es realmente un influencer y a quién podemos considerar como tal. En lo único en lo que parece haber consenso, en la actualidad, es que identificar a un influencer es mucho más complicado que el mirar un simple par de métricas.

Cuando se empezó a hablar de influencers, hace ya algunos años, rápidamente hubo que echar mano de cifras simplonas para poner el corte en algún sitio y poder decir «a partir de aquí, estos son influenciadores«. Si tenemos en cuenta que, en el año 2008 o 2009, tener más de 1.000 followers en Twitter era muy poco común (ojo, en España), en aquellos tiempos resultaba muy sencillo identificar a eso que se entendía como influenciador: sólo bastaba con poner el corte en la cifra que te pareciera más adecuada y contactar con quienes la superasen, que tampoco eran tantos. Incluso hubo un tiempo en que algunos te lo ponían muy fácil y se definían a sí mismos como influencers. Ahí es ná.

Por aquella época, surgieron herramientas (la más famosa, Klout, en 2008) que prometían mayor precisión y fineza, además de comodidad, al evaluar la capacidad de influencia de alguien. Estas herramientas, entre las que también hay que mencionar a PeerIndex o a Kred, se dedican a masticar los datos de la actividad online de un usuario y generan, básicamente, una puntuación que resume el nivel de supuesta influencia de esa persona. Grosso modo, esas puntuaciones se calculan usando como base las reacciones (likes, retuits, menciones, etc.) y sus métricas más básicas (crecimiento en seguidores, ratio seguidores/seguidos, la propia puntuación de sus seguidores, etc.). De estas herramientas ya hablé también de pasada en un artículo sobre el SIM Score, que es un concepto relativamente cercano a este que nos ocupa hoy.Sigue leyendo el artículo…

Mi experiencia en el EBE 2014
Este fin de semana, he asistido al Evento Blog España (EBE) 2014, que celebraba en Sevilla su novena edición. Ha sido una experiencia positiva, aunque reconozco que ha sido distinta de lo que me imaginaba que iba a ser.

Llevaba muchos años queriendo asistir al EBE. Probablemente, tantos como ediciones se habían celebrado. Cada año, algo me impedía asistir: que si un viaje, que si mucho trabajo, que si no me merece la pena… Este año, se me acabaron las excusas y, ni corto ni perezoso, me planté en Sevilla para disfrutar de un par de días (me volví el sábado, en lugar del domingo) de ponencias sobre negocios y marketing online, blogs y redes sociales, etc.

Como digo, estoy contento de haber ido. Sin embargo, reconozco que iba con expectativas más altas, sobre todo en lo referente al networking cualificado. Quizá, en el pasado el EBE era distinto, más grande y más potente, y aún arrastro esa visión de esa edad dorada. Quizá sus primeras ediciones ocuparon un lugar en la blogosfera (y, más tarde, en la sociosfera) española que no estaba aún cubierto por muchos otros eventos. Este EBE no me pareció multitudinario, en absoluto, y la mayor parte de los asistentes eran jóvenes locales. Bien es cierto que, en todo evento, el éxito de tu networking depende, en buena medida, de tus esfuerzos de networking y de tu preparación (y yo apenas me decidí a ir una semana antes) pero, si el sustrato no es potente, no hay mucho que puedas hacer. Me quedo contento de haber conocido a un par de personas interesantes y de haber desvirtualizado a dos personas con las que tengo contacto virtual desde hace tiempo (Txema Campillo y Marcos Eguillor).Sigue leyendo el artículo…

Toda empresa es una empresa de software. Y de comunicación, también.
Lo de «Toda empresa es una empresa de software» se ha convertido ya en un adagio. Aún quedan, es cierto, negocios que no tienen una elevada dependencia del software, pero son empresas que no han evolucionado, para las que el siglo XXI aún no ha comenzado y que tienen los días contados, inexorablemente. Para las demás, sus sistemas informáticos son la base de su actividad, la fuente de sus principales ventajas competitivas y una de las principales prioridades de inversión continua.

Tengo una mala noticia, no obstante: esa frase ya está anticuada. Quienes, en 2014, estén aún intentando convertirse en una empresa de software o acaben de darse cuenta del diferencial de valor que se consigue por medio de la tecnología tienen un serio problema. Deberían hacer todo lo necesario para alcanzar el nivel tecnológico adecuado en un tiempo mínimo y prepararse para el siguiente paso, pues muchos de sus competidores ya lo han dado.

¿Y cuál es el siguiente paso? Convertirse en un medio de comunicación. Como digo, muchos ya están allí: abundan las marcas que tienen, hoy, más capacidad de generación de contenidos que la que tenían muchos periódicos regionales hace una década. Y no sólo eso: muchas cuentan con audiencias notablemente más nutridas. A modo de ejemplo (y salvando las distancias conceptuales), hoy hay literalmente docenas de periódicos en España con menos lectores que «Me gusta» tiene la página de Coca-Cola España en Facebook. Además, las marcas tienen una capacidad natural para embarcarse en la redifusión de contenidos de terceros, cuando estos encajan en su territorio de comunicación, lo que las dota de capacidad no sólo de producción, sino también de amplificación y las iguala con cualquier medio al uso.Sigue leyendo el artículo…

5 verdades incómodas sobre SEO

El SEO, la optimización de tu sitio web para que aparezca en los primeros lugares en Google (y otros buscadores), es visto como una manera económica de atraer visitantes a tu web.

Y, sin duda, así es, pero hay que comprender por completo lo que te puede ofrecer y, sobre todo, lo que te va a costar conseguirlo.

Cualquier búsqueda en Google sobre SEO devuelve cientos de miles de resultados sobre sus beneficios, salpicados de consejos. Por no mencionar un buen puñado de anuncios de quienes ofrecen sus servicios en esta línea.

El tono general de todos esos contenidos es inspirador y motivador. Abundan los que reducen la dificultad de las prácticas SEO a meras listas de cinco o diez acciones de «SEO on-page» con las que mejorar tu posicionamiento. Raro es el artículo en el que se mencionan las dificultades de cualquier estrategia de optimización con aspiraciones: el tiempo y el dinero que es necesario invertir para conseguir resultados y lo poco garantizados que están estos.

Las principales verdades del SEO que no suelen aparecer cuando se habla de esto:

1 – Una lista de consejos no es una estrategia SEO

Usa los títulos H1, H2, H3. Escribe un número mínimo de palabras. Ponle el ALT a las imágenes. Evita los títulos duplicados. Y así hasta el infinito. Eso no es una estrategia SEO.

Eso es, simplemente, una lista de requisitos básicos que debería cumplir toda web para no ver penalizados sus esfuerzos por aparecer en los buscadores. Debes hacerlo, sí, pero eso sólo no te garantiza nada, principalmente si compites en un entorno muy disputado.

El SEO es mucho más que eso y, como repiten continuamente desde Google, gira fundamentalmente alrededor de contenidos de calidad que realmente interesen a tus usuarios.Sigue leyendo el artículo…

Google+ es un páramo desierto
Reconozco que mi relación con Google+ ha pasado por varias etapas, en una especie de «montaña rusa emocional», y que ahora no pasamos por nuestros mejores momentos. Si Google+ fuera mi novia, ahora estaríamos «dándonos un tiempo», que es como se suele llamar a la situación en la que sabes que lo vuestro no tiene futuro pero aún no has reunido el valor para decirlo abiertamente.

A la hora de definir la estrategia social de una marca, ya he visto varias veces lo espinoso que resulta llegar al capítulo de Google+. Qué hacer o qué no hacer en la red social de Google alimenta debates y airadas discusiones debido, principalmente, al overpromise de sus infladas cifras de usuarios y al apalancamiento que promete en tus esfuerzos de SEO, pero que no suele verse correspondido con niveles similares de interacción o notoriedad.Sigue leyendo el artículo…

¿Qué es el SIM Score? Midiendo tu actividad en medios sociales
El SIM Score es una medida del sentimiento del mercado hacia tu marca, comparado con el sentimiento global hacia las marcas de tu sector. Su nombre significa, sencillamente, «puntuación de la influencia en medios sociales» (Social Influence Measurement Score).

Probablemente, es poco afortunada la inclusión del término «influencia» en su nombre, pues nos lleva a pensar en otros conceptos, como los cubiertos por herramientas como Klout, PeerIndex o Kred. Con el SIM Score no intentamos medir la capacidad de nuestra marca para influir, sino evaluar si estamos por detrás, a la par, o por delante del mercado en términos del sentimiento general registrado.

Se calcula así:Sigue leyendo el artículo…

Cómo tener una presencia sólida en Internet… y no morir en el intento
Que tengamos una determinada edad o que contemos con una experiencia profesional relevante no significa que dominemos nuestra presencia en Internet y nos manejemos con fluidez en las redes sociales. De hecho, conocer a fondo las redes sociales, explotarlas a nuestro favor y sentirnos a gusto en ellas es mucho menos habitual de lo que nos podemos pensar.

Desde que comenzamos el Programa Superior de Dirección Estratégica de Marketing en IE Business School, en varias ocasiones han surgido conversaciones sobre el interés de varios compañeros por conocer más sobre las principales redes sociales y, en general, sobre cómo moverse con fluidez por Internet, aprovechando las bondades de los variados servicios que podemos encontrar. Por eso, el otro día, organizamos una charla en la que hice un repaso rápido por los conceptos básicos que nos ayudan a mantener una presencia sólida en Internet. Ésta es la presentación que usé:Sigue leyendo el artículo…

4 pistas para tus acciones de social commerce
El social commerce ha pasado ya por varias fases: de ser, hace poco más de un par de años, el protagonista de una gigantesca ola de hype, pasó poco después a ser el objetivo de todas las críticas por sus promesas incumplidas.
Ahora mismo, se diría que nadie arriesgaría su puesto de trabajo por una campaña de social commerce pero, de forma simultánea, son muchos los que, poco a poco y sin hacer ruido, van logrando un goteo constante de ventas en sitios como Facebook.
¿Qué tienen esas acciones de comercio electrónico en las redes sociales para funcionar razonablemente bien allí donde otros sólo lograron fracasos estrepitosos hace poco? Tras pensar en el asunto un rato y analizar unas pocas acciones, he identificado estas características comunes en ellas: