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Adiós, Medium, me vuelvo a mi casa

TL;DR

Medium ofrece una plataforma de publicación muy limpia, cómoda y eficaz, con un resultado visual muy atractivo; sin embargo, para quienes escribimos en castellano no ofrece, actualmente, una capacidad de amplificación de la audiencia que lo distinga de cualquier otra plataforma de publicación sencilla.

En mi caso, por tanto, la pérdida de control sobre mis contenidos y presencia en la web que supone publicar en Medium no se compensa con las ventajas que ofrece.

Siempre he sido un firme defensor de eso que llamo “construir tu propia casa en Internet”, en referencia a lo conveniente que resulta mantener tu presencia en Internet en un lugar del que tengas el control absoluto, como tu propio blog bajo un nombre de dominio de tu propiedad.

Sin embargo, creer firmemente en ese concepto no me ha impedido, a lo largo de los años, probar cosas de lo más diversas. Mi intento más reciente ha sido publicar unos pocos artículos en Médium para verificar si su promesa de amplificación del alcance era real y me merecía la pena sacrificar control e independencia a cambio de mayor audiencia.

El resumen de lo que he aprendido: no, no merece la pena.

Al menos, no en mis circunstancias. Como siempre, “Your mileage may vary”.

Qué prueba he hecho en Medium

La prueba ha consistido en publicar los artículos que he escrito en los últimos meses allí, en Medium, en lugar de aquí, en mi blog, y observar si su rendimiento era sustancialmente distinto de lo que estaba consiguiendo recientemente.

No ha sido así, en absoluto. Ni las cifras absolutas de visitas e interacción ni el análisis de las fuentes de tráfico me han indicado que Medium estuviera sirviendo para amplificar el alcance de esos contenidos. Al menos, no de una manera apreciable.

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¿Qué es el análisis del sentimiento?

Desde que empecé a trabajar en Bitext, me han preguntado ya muchas veces qué es el análisis del sentimiento (o, en inglés, “sentiment analysis”): es el proceso por el que determinamos si una frase o acto de habla contiene una opinión, positiva o negativa, sobre una entidad concreta o sobre un concepto. Es un término que está muy ligado a las redes sociales pero que, en realidad, no está limitado a ellas.

Mediante el análisis del sentimiento, aspiramos a entender, en primer lugar, con qué guarda relación el texto que analizamos. Por ejemplo, nos interesa saber si la frase en cuestión trata sobre nuestra marca o sobre el concepto que nos interesa analizar (p. ej. – “hoteles”). Idealmente, querremos saber esto pero con mayor nivel de granularidad: ¿a qué se refiere exactamente la frase? ¿A nuestra marca, en general, o a un aspecto de nuestro producto o servicio (envase, precio, la habitación, la atención recibida…)? Una vez que el sistema tiene claro sobre qué es la opinión, nuestro segundo objetivo será conocer el sentido de esa opinión (positiva o negativa, básicamente), así como la intensidad de esa opinión. A esa puntuación, técnicamente, la llamamos “intensidad de la polaridad”.

Los sistemas más sencillotes se limitan a leer una frase y buscar en ella palabras que tienen registradas en su diccionario como buenas o como malas. Si aparece una palabra buena (p. ej. – “estupendo”), es una opinión positiva. Si aparece una palabra mala (p. ej. – “decepcionada”), es una opinión negativa. Si no encuentran ninguna palabra que, según su diccionario, exprese algo negativo o positivo, estos sistemas más sencillos suelen hablar de “opiniones neutras”, aunque para mí sería preferible entender que lo que ocurre es que no hay opinión como, por ejemplo, si yo tuiteo “Estoy esperando a mi primo en el McDonald’s”. Paradójicamente, muchos de esos sistemas simples también te dirán que una opinión es neutra si han encontrado una palabra negativa y otra positiva. Esto último debería provocar sonrojo a más de uno, pero no. Seguir leyendo

Mi experiencia en el EBE 2014

Este fin de semana, he asistido al Evento Blog España (EBE) 2014, que celebraba en Sevilla su novena edición. Ha sido una experiencia positiva, aunque reconozco que ha sido distinta de lo que me imaginaba que iba a ser.

Llevaba muchos años queriendo asistir al EBE. Probablemente, tantos como ediciones se habían celebrado. Cada año, algo me impedía asistir: que si un viaje, que si mucho trabajo, que si no me merece la pena… Este año, se me acabaron las excusas y, ni corto ni perezoso, me planté en Sevilla para disfrutar de un par de días (me volví el sábado, en lugar del domingo) de ponencias sobre negocios y marketing online, blogs y redes sociales, etc.

Como digo, estoy contento de haber ido. Sin embargo, reconozco que iba con expectativas más altas, sobre todo en lo referente al networking cualificado. Quizá, en el pasado el EBE era distinto, más grande y más potente, y aún arrastro esa visión de esa edad dorada. Quizá sus primeras ediciones ocuparon un lugar en la blogosfera (y, más tarde, en la sociosfera) española que no estaba aún cubierto por muchos otros eventos. Este EBE no me pareció multitudinario, en absoluto, y la mayor parte de los asistentes eran jóvenes locales. Bien es cierto que, en todo evento, el éxito de tu networking depende, en buena medida, de tus esfuerzos de networking y de tu preparación (y yo apenas me decidí a ir una semana antes) pero, si el sustrato no es potente, no hay mucho que puedas hacer. Me quedo contento de haber conocido a un par de personas interesantes y de haber desvirtualizado a dos personas con las que tengo contacto virtual desde hace tiempo (Txema Campillo y Marcos Eguillor). Seguir leyendo

Google+ es un páramo desierto

Reconozco que mi relación con Google+ ha pasado por varias etapas, en una especie de “montaña rusa emocional”, y que ahora no pasamos por nuestros mejores momentos. Si Google+ fuera mi novia, ahora estaríamos “dándonos un tiempo”, que es como se suele llamar a la situación en la que sabes que lo vuestro no tiene futuro pero aún no has reunido el valor para decirlo abiertamente.

A la hora de definir la estrategia social de una marca, ya he visto varias veces lo espinoso que resulta llegar al capítulo de Google+. Qué hacer o qué no hacer en la red social de Google alimenta debates y airadas discusiones debido, principalmente, al overpromise de sus infladas cifras de usuarios y al apalancamiento que promete en tus esfuerzos de SEO, pero que no suele verse correspondido con niveles similares de interacción o notoriedad. Seguir leyendo