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El SEO ha cambiado mucho en los últimos años y parece que aún abundan quienes no se han enterado. Es un error habitual seguir diseñando estrategias SEO alrededor de palabras clave o de link-building masivo, en lugar de alrededor de experiencias de usuario y contenidos de calidad.

Aun a riesgo de sonar repetitivo (en los últimos meses, he hablado de mitos y malas prácticas SEO aquí, aquí y aquí), seguiré insistiendo en lo urgente que resulta abandonar de una vez por todas las burdas prácticas SEO que dejaron de ser eficaces hace ya tiempo (o incluso son ahora contraproducentes).

No debemos pensar que esas prácticas «anticuadas» son territorio exclusivo de «los más viejos del lugar»: hace un par de semanas, cayó en mis manos (e ignoré convenientemente) un «análisis SEO» hecho por un profesional diez años más joven que yo y que bien podría haber sido redactado en 2008. El mal SEO está ahí, esperando a que alguien recurra a él para quedarse contento y tranquilo con que ya ha hecho su trabajo. El buen SEO o, mejor dicho, el buen marketing online, sabe que las visitas son consecuencia de contenidos de calidad, relevantes para tu público, no de dar a Google lo que creemos, erróneamente, que espera encontrar en nuestro sitio.

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Este fin de semana, he asistido al Evento Blog España (EBE) 2014, que celebraba en Sevilla su novena edición. Ha sido una experiencia positiva, aunque reconozco que ha sido distinta de lo que me imaginaba que iba a ser.

Llevaba muchos años queriendo asistir al EBE. Probablemente, tantos como ediciones se habían celebrado. Cada año, algo me impedía asistir: que si un viaje, que si mucho trabajo, que si no me merece la pena… Este año, se me acabaron las excusas y, ni corto ni perezoso, me planté en Sevilla para disfrutar de un par de días (me volví el sábado, en lugar del domingo) de ponencias sobre negocios y marketing online, blogs y redes sociales, etc.

Como digo, estoy contento de haber ido. Sin embargo, reconozco que iba con expectativas más altas, sobre todo en lo referente al networking cualificado. Quizá, en el pasado el EBE era distinto, más grande y más potente, y aún arrastro esa visión de esa edad dorada. Quizá sus primeras ediciones ocuparon un lugar en la blogosfera (y, más tarde, en la sociosfera) española que no estaba aún cubierto por muchos otros eventos. Este EBE no me pareció multitudinario, en absoluto, y la mayor parte de los asistentes eran jóvenes locales. Bien es cierto que, en todo evento, el éxito de tu networking depende, en buena medida, de tus esfuerzos de networking y de tu preparación (y yo apenas me decidí a ir una semana antes) pero, si el sustrato no es potente, no hay mucho que puedas hacer. Me quedo contento de haber conocido a un par de personas interesantes y de haber desvirtualizado a dos personas con las que tengo contacto virtual desde hace tiempo (Txema Campillo y Marcos Eguillor).Sigue leyendo el artículo…

Lo de «Toda empresa es una empresa de software» se ha convertido ya en un adagio. Aún quedan, es cierto, negocios que no tienen una elevada dependencia del software, pero son empresas que no han evolucionado, para las que el siglo XXI aún no ha comenzado y que tienen los días contados, inexorablemente. Para las demás, sus sistemas informáticos son la base de su actividad, la fuente de sus principales ventajas competitivas y una de las principales prioridades de inversión continua.

Tengo una mala noticia, no obstante: esa frase ya está anticuada. Quienes, en 2014, estén aún intentando convertirse en una empresa de software o acaben de darse cuenta del diferencial de valor que se consigue por medio de la tecnología tienen un serio problema. Deberían hacer todo lo necesario para alcanzar el nivel tecnológico adecuado en un tiempo mínimo y prepararse para el siguiente paso, pues muchos de sus competidores ya lo han dado.

¿Y cuál es el siguiente paso? Convertirse en un medio de comunicación. Como digo, muchos ya están allí: abundan las marcas que tienen, hoy, más capacidad de generación de contenidos que la que tenían muchos periódicos regionales hace una década. Y no sólo eso: muchas cuentan con audiencias notablemente más nutridas. A modo de ejemplo (y salvando las distancias conceptuales), hoy hay literalmente docenas de periódicos en España con menos lectores que «Me gusta» tiene la página de Coca-Cola España en Facebook. Además, las marcas tienen una capacidad natural para embarcarse en la redifusión de contenidos de terceros, cuando estos encajan en su territorio de comunicación, lo que las dota de capacidad no sólo de producción, sino también de amplificación y las iguala con cualquier medio al uso.Sigue leyendo el artículo…

Todos sabemos que los enlaces a tu web son fundamentales para cualquier web, ya sea como parte de tu estrategia SEO o como una manera de lograr visitas por referencia directa desde otras webs. Sin embargo, llevados por este concepto, muchas empresas se lanzan a estrategias de link building muy agresivas orientadas a disparar su posición en los rankings de Google.

Estas prácticas de link building a gran escala conllevan riesgos considerables: recibir una importante penalización por parte de Google, que puede pasar factura a nuestro negocio durante meses o años.

Entre las prácticas que Google intenta detectar y penalizar destacan los enlaces pagados, los intercambios excesivos de enlaces, los anuncios que transfieren PageRank (es decir, que no usan mecanismos como la etiqueta rel=»nofollow») o, por supuesto, los vínculos no naturales, como los que a veces podemos encontrar en plugins y plantillas gratuitas para sistemas de publicación como WordPress.

He compartido esta página en Slideshare con las principales ideas alrededor de este asunto:Sigue leyendo el artículo…

Un par de artículos de estos días, me han hecho pensar más sobre lo que escribí la semana pasada al hablar de las cinco verdades incómodas sobre SEO que no se suelen decir abiertamente.

El primero de ellos fue el que publicó David Bonilla en su blog, acerca de las decisiones que han tomado con respecto a la relación con Google en sus negocios, como el comparador de videojuegos Otogami. David dice cosas como:

No sé si seremos capaces de montar un negocio online sin la ayuda de Google, pero si sé que no quiero montar un negocio online que dependa de Google

Y pone como ejemplo el caso de eDreams, el portal de viajes que se dio un castañazo en bolsa al caer estrepitosamente en el índice de Google. Dice David que no quiere trabajar para Google y, en eso, tiene más razón que un santo. Sin embargo, entre trabajar para Google e ignorar a Google hay un punto medio muy interesante que muchos olvidan:

…construir algo tan awesómico que consiga el “Efecto Wow”. Algo que guste tanto a la gente como para incitarla a compartirlo y PRESCRIBIRLO.

David dixit. Ahí está el misterio: pensar en satisfacer a tus clientes. Oh, sí, ya sé que eso es lo que te dicen en la primera clase de «Introducción al marketing» pero, ¿a que se nos olvida a menudo?

Pero lo mejor no es eso: lo mejor es que lo que gusta a tus clientes es también lo que le gusta a Google. Lo contrario no es necesariamente cierto: los contenidos pensados para posicionar son, mayoritariamente, ideales para disgustar a tus usuarios. Desde Google, no se hartan de decírnoslo: lo que importan son los contenidos de calidad. Pues, nada, todo el mundo empeñado en crear falsas páginas de resultados de búsqueda, contratar granjas de vínculos, usar dominios intermedios y cualquier otra guarrería, sólo con tal de estar arriba.

Por cierto, ya va siendo hora de dejar de usar expresiones como «por culpa de los cambios en los algoritmos de Google». Google tiene su lado oscuro, sin duda, pero sería mucho más correcto (y honesto) decir cosas como «ya nos han pillado los de Google intentando colársela de mil formas».

El segundo artículo sobre el tema es este que he encontrado en Mashable y cuyo título he calcado hoy: Are we coming to the end of SEO? Básicamente, el artículo trata de estas cuestiones de aquí arriba: a Google le interesa primar el contenido de calidad por encima de la sobre-optimización SEO y, si te concentras sólo en esto en lugar de en pensar en tus clientes, sólo es cuestión de tiempo que te den un capón que te haga perder un 60% en bolsa. Quizá, si lo dice alguien en Mashable y, además, en inglés, más gente empezará a convencerse y a concentrarse en el viejo oficio de dar a tus clientes lo que quieren (o, preferiblemente, más de lo que esperan).

Sólo para que conste: no creo que se acerque el fin del SEO, en general. El SEO que sí está abocado a la extinción (o, como mínimo, a una constante escalada armamentística contra Google, plagada de costes y de riesgos) es aquel que sólo mira a Google, al ranking, y se olvida del cliente.

El SEO, la optimización de tu sitio web para que aparezca en los primeros lugares en Google (y otros buscadores), es visto como una manera económica de atraer visitantes a tu web.

Y, sin duda, así es, pero hay que comprender por completo lo que te puede ofrecer y, sobre todo, lo que te va a costar conseguirlo.

Cualquier búsqueda en Google sobre SEO devuelve cientos de miles de resultados sobre sus beneficios, salpicados de consejos. Por no mencionar un buen puñado de anuncios de quienes ofrecen sus servicios en esta línea.

El tono general de todos esos contenidos es inspirador y motivador. Abundan los que reducen la dificultad de las prácticas SEO a meras listas de cinco o diez acciones de «SEO on-page» con las que mejorar tu posicionamiento. Raro es el artículo en el que se mencionan las dificultades de cualquier estrategia de optimización con aspiraciones: el tiempo y el dinero que es necesario invertir para conseguir resultados y lo poco garantizados que están estos.

Las principales verdades del SEO que no suelen aparecer cuando se habla de esto:

1 – Una lista de consejos no es una estrategia SEO

Usa los títulos H1, H2, H3. Escribe un número mínimo de palabras. Ponle el ALT a las imágenes. Evita los títulos duplicados. Y así hasta el infinito. Eso no es una estrategia SEO.

Eso es, simplemente, una lista de requisitos básicos que debería cumplir toda web para no ver penalizados sus esfuerzos por aparecer en los buscadores. Debes hacerlo, sí, pero eso sólo no te garantiza nada, principalmente si compites en un entorno muy disputado.

El SEO es mucho más que eso y, como repiten continuamente desde Google, gira fundamentalmente alrededor de contenidos de calidad que realmente interesen a tus usuarios.Sigue leyendo el artículo…

Desde que comenzaron a proliferar los dispositivos móviles, el principal debate al que se ha enfrentado toda compañía al plantear su estrategia móvil es si abordar la creación de aplicaciones móviles (apps) o limitarse a tener un sitio web móvil completamente adaptado. En realidad, esas alternativas son una falacia, puesto que no cabe decidir, sin más, entre unas y otras.

A estas alturas del juego, a nadie se le debería escapar que las apps juegan un papel distinto del que juegan las webs móviles. Y esa diferencia no está tan relacionada con las capacidades técnicas de unas y de otras, como muchas veces se nos hace creer, sino en lo que podemos hacer con unas y otras:Sigue leyendo el artículo…

Reconozco que mi relación con Google+ ha pasado por varias etapas, en una especie de «montaña rusa emocional», y que ahora no pasamos por nuestros mejores momentos. Si Google+ fuera mi novia, ahora estaríamos «dándonos un tiempo», que es como se suele llamar a la situación en la que sabes que lo vuestro no tiene futuro pero aún no has reunido el valor para decirlo abiertamente.

A la hora de definir la estrategia social de una marca, ya he visto varias veces lo espinoso que resulta llegar al capítulo de Google+. Qué hacer o qué no hacer en la red social de Google alimenta debates y airadas discusiones debido, principalmente, al overpromise de sus infladas cifras de usuarios y al apalancamiento que promete en tus esfuerzos de SEO, pero que no suele verse correspondido con niveles similares de interacción o notoriedad.Sigue leyendo el artículo…