Etiquetaética

Qué es la privacidad diferencial

La privacidad diferencial es un conjunto de técnicas que permiten que recopilemos y compartamos datos con la “garantía matemática” de que las personas que proporcionaron esos datos no se van a ver afectadas en modo alguno.

En el terreno del Customer Analytics, la privacidad diferencial nos permite entrenar modelos con datos de clientes con la tranquilidad de que el modelo no va a aprender ni a recordar detalles de ningún cliente específico.

Podemos prometer a cada cliente que sus datos concretos no serán revelados, incluso aunque se combinen con otros conjuntos de datos. Esa promesa no es un simple compromiso de marketing o legal, sino que se basa en los fundamentos matemáticos sobre los que se sustenta la privacidad diferencial.

Cómo funciona la privacidad diferencial

Para proteger los datos sensibles de cada sujeto, cuando se lance una consulta a un sistema que incorpore la privacidad diferencial, este modificará el resultado de la consulta añadiéndole nuevos datos (ruido) extraídos aleatoriamente de una distribución generada a partir de los datos originales.

Así, un conjunto de datos que incorpore este concepto al que preguntemos algo como “¿cuántos clientes que nos llamaron ayer tienen un saldo en cuenta superior a 100.000 euros?no nos devolverá la cifra exacta y real, sino un número cercano a ella resultante de sumarle un valor (positivo o negativo).

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El acta de constitución del proyecto

En nuestro entorno empresarial y profesional, son pocas las personas que conocen la herramienta llamada acta de constitución de proyecto (en inglés “Project Charter”).

¿Qué es el acta de constitución del proyecto?

Si nos queremos poner formales, el acta de constitución es un documento que recoge la esencia del proyecto, los objetivos que se pretenden alcanzar con él, identifica a sus participantes y a otras personas interesadas y acota las principales restricciones a las que se enfrentará, incluyendo plazos, recursos, etc.

Lo que es más importante de todo esto es que el acta de constitución de proyecto es un documento que vincula al equipo de proyecto (y en concreto, al jefe del proyecto) con el principal patrocinador (sponsor) y con los interesados principales (key stakeholders). Todos ellos quedan comprometidos con un alcance, unos objetivos, unos medios y una visión del proyecto.

Fíjate en lo que acabo de decir: el acta de constitución es un compromiso. Es un contrato. Se espera, además, que se ponga por escrito y que se firme.

En nuestro actual entorno profesional, esto es subversivo. Seguir leyendo

Volkswagen, engaños para todos los paladares

Sigo pensando en lo de Volkswagen y no deja de sorprenderme lo mucho que nos gusta hacer como el capitán Renault (no pun intended) de Casablanca.

No me refiero ya a que otros fabricantes de automóviles hagan lo mismo de lo que ahora se acusa a Volkswagen, que también, sino a cuántos engaños a clientes y administraciones llevan a cabo, a diario, empresas de todo tipo y de todos los tamaños. Y trabajamos en ellas “tan contentos” (o no), pero luego nos echamos las manos a la cabeza en cuanto pillan a otro.

No avanzaremos éticamente mientras no seamos capaces de señalar con el dedo lo cercano y familiar antes que lo lejano y sorprendente.

La web sufre de obesidad mórbida

A finales de julio, recibí un SMS de mi operador móvil, Movistar, en el que me informaban de que había consumido ya el 90% de mi tarifa de datos de 2GB.

Un par de días después, recién estrenado el mes de agosto, llegó el siguiente SMS, con la funesta noticia de que había consumido ya el 100% del plan de datos, con tan sólo 13 días transcurridos de mi ciclo de facturación.

Pasaba a convertirme en un paria digital, limitado a una velocidad de navegación más propia de los módems que usábamos en los años 90.

No te vayas: esto no va a ser un chorreo sobre los operadores de telefonía móvil y sus leoninas condiciones. El problema no está en mi compañía telefónica: todo ocurrió según el contrato y resolver la situación me resultó cómodo e incluso económico.

Analicé lo que había pasado y vi dónde estaba la causa: navegar por la web ya no es tan “económico en bytes” como en el pasado. Unos días de mayor dependencia del 3G pueden hacer que, incluso sin apenas ver vídeos o descargar música, consumas datos como si no hubiera mañana. El problema está en las webs que visitamos a diario.

Resulta que, actualmente, el tamaño medio de una página web es de más de 2 megabytes (2.099 KB, para ser exactos), medido en el millón de webs con más tráfico. Este tamaño medio se ha duplicado en los últimos 3-4 años y se ha multiplicado por 150 desde 1995.

Es cierto que, al mismo tiempo, también han crecido la potencia de nuestros equipos, el ancho de banda que disfrutamos o la eficiencia de nuestros navegadores, pero no parece que esas mejoras estén compensando por completo el sobrepeso de las páginas webs: según Radware, el tiempo de carga medio de las 100 principales webs de retail a nivel mundial ha pasado de 7,1 segundos en 2012 a 10,4 segundos en la actualidad. Esto último medido en PCs, no en los cada vez más importantes dispositivos móviles, donde hay, además, una enorme diversidad de capacidades de rendimiento en función de la gama de la que hablemos.

El desglose del peso de esa “página web media” de 2 MB es llamativo: más de la mitad de ese peso (1.310 KB) corresponde a imágenes, con los scripts en segundo lugar (329 KB), el vídeo en tercero (227 KB), el CSS en cuarta posición (63 KB) y, finalmente, en último lugar, el pobre y humilde HTML, que sólo aporta 56 KB a la suma.

Claramente, corren malos tiempos para el texto. Me pregunto si la forma de medir de HTTP Archive tiene en cuenta todo lo que esos scripts se descargan tras la carga inicial y de forma dinámica a medida que el usuario interactúa con la página. Apostaría algo a que no, porque eso no es fácil de conseguir por medio de bots. Seguir leyendo

Más sobre la ausencia de horarios

Cuando, esta mañana, publiqué el artículo en el que hablaba de las jornadas laborales y la ausencia total de horarios, no tardaron en surgir reacciones en Twitter y FB.

Entre todas esas reacciones, llegó este tuit de José Manuel Alarcón, con quien siempre es agradable conversar en Twitter:

En el que apunta a este artículo donde expone su visión sobre los riesgos de la ausencia de horarios propiciada por las tecnologías que nos permiten trabajar en cualquier ubicación. A ese fenómeno, José Manuel lo llama hiper-conectividad y afirma que nos quita nuestros derechos: Seguir leyendo

Softonic, ¿otra empresa más que ha olvidado quién es su cliente?

Ayer, saltó la noticia del ERE en Softonic, una empresa que había ocupado el primer puesto en no pocos rankings de mejores lugares para trabajar y a quienes era habitual ver en eventos técnicos captando activamente a los mejores profesionales.

La última vez que yo hablé sobre Softonic fue hace ahora unas tres semanas, con quien ahora es mi exjefe (acabo de cambiarme de trabajo). Hablábamos sobre el ambiente startup y sobre la dificultad de mantener a los buenos profesionales en la casa, contentos y motivados. Y salió Softonic en la conversación, como lugar paradójico: un sitio en apariencia muy atractivo para trabajar pero con un modelo de negocio realmente cuestionable. Pocos días antes, Softonic había intentado “timar” a José Manuel con multitud de trucos de interfaz cuando intentaba descargarse, atención, WinZip. En los últimos tiempos, es una auténtica gesta descargar algo desde Softonic sin incurrir en costes ni terminar con el PC lleno de adware y barras de navegador. Seguir leyendo

Los riesgos del link building salvaje

Todos sabemos que los enlaces a tu web son fundamentales para cualquier web, ya sea como parte de tu estrategia SEO o como una manera de lograr visitas por referencia directa desde otras webs. Sin embargo, llevados por este concepto, muchas empresas se lanzan a estrategias de link building muy agresivas orientadas a disparar su posición en los rankings de Google.

Estas prácticas de link building a gran escala conllevan riesgos considerables: recibir una importante penalización por parte de Google, que puede pasar factura a nuestro negocio durante meses o años.

Entre las prácticas que Google intenta detectar y penalizar destacan los enlaces pagados, los intercambios excesivos de enlaces, los anuncios que transfieren PageRank (es decir, que no usan mecanismos como la etiqueta rel=”nofollow”) o, por supuesto, los vínculos no naturales, como los que a veces podemos encontrar en plugins y plantillas gratuitas para sistemas de publicación como WordPress.

He compartido esta página en Slideshare con las principales ideas alrededor de este asunto: Seguir leyendo

¿Se acerca el fin del SEO? Piensa en tus clientes, estúpido.

Un par de artículos de estos días, me han hecho pensar más sobre lo que escribí la semana pasada al hablar de las cinco verdades incómodas sobre SEO que no se suelen decir abiertamente.

El primero de ellos fue el que publicó David Bonilla en su blog, acerca de las decisiones que han tomado con respecto a la relación con Google en sus negocios, como el comparador de videojuegos Otogami. David dice cosas como:

No sé si seremos capaces de montar un negocio online sin la ayuda de Google, pero si sé que no quiero montar un negocio online que dependa de Google

Y pone como ejemplo el caso de eDreams, el portal de viajes que se dio un castañazo en bolsa al caer estrepitosamente en el índice de Google. Dice David que no quiere trabajar para Google y, en eso, tiene más razón que un santo. Sin embargo, entre trabajar para Google e ignorar a Google hay un punto medio muy interesante que muchos olvidan:

…construir algo tan awesómico que consiga el “Efecto Wow”. Algo que guste tanto a la gente como para incitarla a compartirlo y PRESCRIBIRLO.

David dixit. Ahí está el misterio: pensar en satisfacer a tus clientes. Oh, sí, ya sé que eso es lo que te dicen en la primera clase de “Introducción al marketing” pero, ¿a que se nos olvida a menudo?

Pero lo mejor no es eso: lo mejor es que lo que gusta a tus clientes es también lo que le gusta a Google. Lo contrario no es necesariamente cierto: los contenidos pensados para posicionar son, mayoritariamente, ideales para disgustar a tus usuarios. Desde Google, no se hartan de decírnoslo: lo que importan son los contenidos de calidad. Pues, nada, todo el mundo empeñado en crear falsas páginas de resultados de búsqueda, contratar granjas de vínculos, usar dominios intermedios y cualquier otra guarrería, sólo con tal de estar arriba.

Por cierto, ya va siendo hora de dejar de usar expresiones como “por culpa de los cambios en los algoritmos de Google”. Google tiene su lado oscuro, sin duda, pero sería mucho más correcto (y honesto) decir cosas como “ya nos han pillado los de Google intentando colársela de mil formas”.

El segundo artículo sobre el tema es este que he encontrado en Mashable y cuyo título he calcado hoy: Are we coming to the end of SEO? Básicamente, el artículo trata de estas cuestiones de aquí arriba: a Google le interesa primar el contenido de calidad por encima de la sobre-optimización SEO y, si te concentras sólo en esto en lugar de en pensar en tus clientes, sólo es cuestión de tiempo que te den un capón que te haga perder un 60% en bolsa. Quizá, si lo dice alguien en Mashable y, además, en inglés, más gente empezará a convencerse y a concentrarse en el viejo oficio de dar a tus clientes lo que quieren (o, preferiblemente, más de lo que esperan).

Sólo para que conste: no creo que se acerque el fin del SEO, en general. El SEO que sí está abocado a la extinción (o, como mínimo, a una constante escalada armamentística contra Google, plagada de costes y de riesgos) es aquel que sólo mira a Google, al ranking, y se olvida del cliente.