Etiquetaestrategia

People-Centered Internal Marketing

A pesar de haber usado y defendido la expresión “employer branding” en no pocas ocasiones en los últimos años, no puedo evitar ver ya un fuerte desgaste en el concepto.

Lo que, inicialmente, era una idea limpia y cargada de buenas intenciones ha terminado como tantas otras cosas: convertida en un recetario facilón y descafeinado, habitualmente puesto en práctica con profunda desgana.

¿Tienes problemas para contratar a las personas que más te interesan? ¡Camisetas! ¡Organiza un evento! ¡Habla en plan molón en Twitter! Eso es employer branding para no pocas empresas: sólo fachada, sin sustancia interna. Una marca sin esqueleto, como tantas.

Por eso, agradezco encontrar artículos como este de Tim Kopp (cuyo blog deberías seguir si no lo haces ya), en el que pinta un marco de trabajo para el desarrollo de una estrategia de marketing interno, sólida y coherente.

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Contratar a tu agencia de publicidad por la oferta más baja… ¿qué podría salir mal?

La “subasta inversa” es un modelo de compra por el que una empresa anuncia su deseo de adquirir un determinado producto, acepta ofertas de diversos proveedores y se queda con la más baja.

Es relativamente habitual en los portales de compras de grandes empresas, sobre todo para adquirir productos “comoditizados” como suministros de oficina o equipos electrónicos que cumplan con un pliego de requisitos.

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Lo que todo CEO debería saber REALMENTE sobre Inteligencia Artificial

En las últimas semanas, alrededor del tema de la conferencia que di en Argentina sobre Inteligencia Artificial y Big Data, en varias ocasiones me han pedido recomendaciones sobre cómo incorporar la Inteligencia Artificial a las empresas.

Voy a intentar contar aquí lo que creo al respecto, de forma más calmada que cuando me preguntan a quemarropa en una conversación informal. Está dirigido a CEOs y CMOs o, en general, personas al cargo de organizaciones o de parte de ellas desde una perspectiva de negocio.

Si eres más del lado de la tecnología, probablemente deberías leer esto pero, quizás, también tendrás otras preguntas que aquí no voy a tratar (y algunas que, seguramente, no soy capaz de contestar).

Empecemos por el principio

Lo primero de todo: no sé qué es eso de “adoptar la Inteligencia Artificial“. En serio, no lo sé. Me lo habéis preguntado, pero no sé qué contestar. Me suena tan difuso como “adoptar las matemáticas en mi empresa”.

En primer lugar, no lo entiendo porque la IA engloba multitud de métodos distintos pero, principalmente, no lo entiendo porque no tiene sentido adoptar algo con el único objetivo de adoptarlo: si lo haces, tendrás que hacerlo para resolver algún problema de tu negocio. Que para eso eres CEO.

Así que la pregunta correcta no es “¿cómo puedo adoptar la IA en mi empresa?” sino “tengo el problema X, ¿puedo resolverlo mejor aplicando algún método de Inteligencia Artificial?”. Eso ya tiene más sentido de negocio y se aleja del hype que existe alrededor de este concepto.

Vale, pero, ¿cómo lo hago?

Si ya tienes claro qué problema de negocio quieres resolver, lo siguiente que tienes que hacer es comprender qué NO es la Inteligencia Artificial: no es un método mágico que va a resolver tu problema de un plumazo.

Incluso aunque leas a diario artículos sobre cómo la IA va a cambiar el mundo, nos va a hacer inmortales o va a provocar el fin de la Humanidad, nada de eso es cierto. O, como mínimo, no lo va a ser en un plazo razonable (hay una discusión filosófica y teórica válida sobre estos temas, pero excede el alcance de este texto). Seguir leyendo

No os estáis transformando… y lo sabéis

Sobre el tema de la “transformación digital”, tengo sentimientos encontrados.

Por una parte, la considero una necesidad básica y esencial, algo sin lo que cualquier organización está abocada a la extinción o, como mínimo,  a la irrelevancia.

Pero, por otro lado, estoy tan harto como el que más de que, en los últimos dos años, se haya convertido en “el palabro” de moda, la coletilla que todos tenemos que tener en nuestras presentaciones, nuestras bios de Twitter y, por supuesto, nuestros perfiles de LinkedIn.

De transformación digital llevo oyendo hablar desde hace 20 años. Sin exagerar. Era yo un tierno estudiante universitario y ya existía consenso sobre la necesidad de que las empresas se adaptaran a aquello que llamábamos “nuevas tecnologías”. Seguir leyendo

Hablando sobre chatbots en El Mundo

Hace un par de semanas, contactó conmigo Rubén González, de El Mundo. Me pidió unas valoraciones sobre una serie de cuestiones incluidas en el artículo sobre bots que apareció primero en papel y, después, en la versión online.

El artículo, titulado “Se busca perfil serio, eficaz… y no humano“, incluye declaraciones también de otros profesionales de firmas como Accenture, Oracle, ESIC, etc. Cada uno aporta su visión sobre el mercado de los chatbots y sus posibilidades.

Por aclarar, sobre este tema de los chatbots y sus aplicaciones empresariales, cada día estoy más convencido de que se trata de lo que suelo llamar un “no-mercado”. Ya expresaba mis recelos en un artículo del año pasado, “¿Realmente quieres poner un bot en tu empresa?“. El desarrollo de los acontecimientos va en esta línea, desde luego. No hay adopción masiva con objetivos contundentes porque el ROI de los bots es más que cuestionable, debido principalmente a la dificultad para “domesticarlos”. Lograr que la experiencia de uso de un bot sea mejor que la de una app convencional es tremendamente caro. Con esas condiciones, la tecnología está ahí y se usa para desarrollos internos, banalidades o para acciones publicitarias, pero no hay un mercado que se nutra de la adopción de chatbots en la línea de negocio o en actividades críticas que afecten a la experiencia del cliente.

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¿Realmente quieres poner un bot en tu empresa?

La palabra de moda estos días es “bot”. Un “bot” o “chatbot” o “chatterbot” (usaré estos términos indistintamente) es un programa integrado dentro de una plataforma de mensajería (p. ej. – Facebook Messenger, Telegram, Slack, Twitter…) que nos permite interaccionar con un tercer sistema de forma conversacional. Toma ya, menuda definición.

Por si la definición anterior no te ha servido de mucho, imagina este escenario: vas a viajar, pero no recuerdas los detalles de tu billete de avión, así que abres Telegram e inicias un chat con tu línea aérea y tecleas una pregunta similar a la que le harías a un ser humano (“¿A qué hora sale mi vuelo a París?”); el bot recibe la pregunta, analiza el texto para comprenderlo, utiliza tu usuario de Telegram para identificarte en su backoffice y hace la consulta para recuperar los detalles de tu vuelo; finalmente, el bot te contesta por Telegram (“Tu avión a París sale mañana a las 20:45”) y, como es muy majo, incluye un vínculo para que te descargues la tarjeta de embarque electrónica. Eso es un bot.

Creo, sinceramente, que los bots son un avance. Un gran avance, de hecho. Abren las puertas a una relación más fluida con el usuario y hay docenas de campos en los que un buen chatbot ahorra tiempo y mejora la experiencia. Hemos pasado ya por varias fases, desde los asistentes virtuales como Siri o Cortana hasta los servicios en segundo plano como Google now, y este siguiente paso tiene muchos ingredientes para dar un buen zambombazo. Sin embargo, llevo ya suficientes años metido en esto de la tecnología y el marketing como para no detectar que, alrededor del “fenómeno bot”, hay las habituales toneladas de hype, presupuestos de marketing y opiniones sin base. Así que toca pedir cautela y sensatez, incluso a sabiendas de que raramente la cautela y la sensatez logran evitar disgustos y dispendios en esta industria.

Si estás pensando en utilizar bots en tu empresa, te propongo que reflexiones sobre estas cuatro preguntas antes de tomar la decisión:

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Dos caminos MUY eficaces para crear un MAL producto

Cuando uno se acerca a los veinte años de experiencia, siempre alrededor de la creación y venta de software, tienes ya bastante desarrollado el “olfato” requerido para detectar ciertos patrones de comportamiento típicos de los profesionales de este sector.

No es que hayas ido cultivando un sexto sentido, sino que has visto ya muchas veces a muchas empresas hacer lo mismo y puedes reconocer con claridad lo que están haciendo y a dónde les va a llevar.

Por eso, cada vez que oigo a alguien hablar de que quiere financiar la creación de su producto de software con los primeros proyectos ad hoc realizados para clientes, se me encienden todas las alarmas. Lo he visto hacer docenas de veces y yo mismo lo he hecho en unas cuantas ocasiones (ay, la juventud), así que tengo bastante claro el estrecho margen de probabilidades de éxito en el que se mueven esas iniciativas.

Hay dos maneras en las que se suelen afrontar estas aventuras de creación de producto aunque, en el fondo, ambos caminos parten de un mismo lugar: no tener una estrategia clara de producto o, aun teniéndola, carecer de los recursos necesarios para poder ejecutarla. Ambas situaciones son muy habituales en nuestro entorno empresarial. De hecho, existe una relación de continua retroalimentación entre ellas: como solemos jugar con cantidades de capital muy escasas, no desarrollamos a fondo las habilidades (y las culturas corporativas) necesarias para crear productos exitosos; como no abundan las habilidades (ni la cultura corporativa) necesarias para crear productos exitosos, tendemos al camino más conocido y de beneficios más inmediatos, como es la prestación de servicios.

Veamos cuáles son las dos maneras más eficaces para no construir un buen producto cuando escasean los recursos o, simplemente, la estrategia de producto brilla por su ausencia. Seguir leyendo

Dinamizando una mesa redonda sobre Transformación Digital

El pasado jueves, participé como moderador en una mesa redonda sobre Transformación Digital en un evento organizado por iiR. Resultó una experiencia muy agradable tanto por el elevado nivel de los ponentes como por la buena acogida por parte de las 150 personas de la audiencia.

Cuando se trabaja con grandes profesionales, es fácil que las cosas no sólo salgan bien, sino que además sea un placer hacerlas. A lo largo de los días previos al evento, el contacto con los participantes en la mesa redonda fue profundamente gratificante, pues todos ellos mostraron una marcada disposición a colaborar y, además, un notable dominio de las materias que íbamos a tratar. No en vano, se trataba de profesionales de primera fila:

La charla giró alrededor de conceptos como los principales facilitadores tecnológicos de la transformación digital, la estrecha e indispensable relación entre digitalización y objetivos de negocio, el crucial papel de las personas y del fomento del Digital Mindset, o la necesidad de interconexión entre distintos jugadores a la que nos lleva el entorno actual. Seguir leyendo