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Adiós, Medium, me vuelvo a mi casa

TL;DR

Medium ofrece una plataforma de publicación muy limpia, cómoda y eficaz, con un resultado visual muy atractivo; sin embargo, para quienes escribimos en castellano no ofrece, actualmente, una capacidad de amplificación de la audiencia que lo distinga de cualquier otra plataforma de publicación sencilla.

En mi caso, por tanto, la pérdida de control sobre mis contenidos y presencia en la web que supone publicar en Medium no se compensa con las ventajas que ofrece.

Siempre he sido un firme defensor de eso que llamo “construir tu propia casa en Internet”, en referencia a lo conveniente que resulta mantener tu presencia en Internet en un lugar del que tengas el control absoluto, como tu propio blog bajo un nombre de dominio de tu propiedad.

Sin embargo, creer firmemente en ese concepto no me ha impedido, a lo largo de los años, probar cosas de lo más diversas. Mi intento más reciente ha sido publicar unos pocos artículos en Médium para verificar si su promesa de amplificación del alcance era real y me merecía la pena sacrificar control e independencia a cambio de mayor audiencia.

El resumen de lo que he aprendido: no, no merece la pena.

Al menos, no en mis circunstancias. Como siempre, “Your mileage may vary”.

Qué prueba he hecho en Medium

La prueba ha consistido en publicar los artículos que he escrito en los últimos meses allí, en Medium, en lugar de aquí, en mi blog, y observar si su rendimiento era sustancialmente distinto de lo que estaba consiguiendo recientemente.

No ha sido así, en absoluto. Ni las cifras absolutas de visitas e interacción ni el análisis de las fuentes de tráfico me han indicado que Medium estuviera sirviendo para amplificar el alcance de esos contenidos. Al menos, no de una manera apreciable.

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Cómo poner un certificado SSL en tu blog y, además, gratis

Siempre he tenido curiosidad por tener un certificado SSL en mi blog, pero el coste de los certificados siempre me ha frenado. Satisfacer mi curiosidad no vale 75 dólares (o más) cada año.

Hace un par de semanas, en una cena con compañeros de Tetuan Valley, oí a un par de ellos hablar sobre las bondades de Let’s Encrypt. Se trata de una iniciativa de la Electronic Frontier Foundation que genera certificados SSL perfectamente válidos y gratuitos.

Al día siguiente, estuve leyendo la documentación de Let’s Encrypt y todo iba en la línea que comentaban.  El proceso de instalación y renovación de los certificados SSL gratuitos es tremendamente sencillo y completamente automatizable. Cuentan con un cliente para los principales sistemas operativos y servidores web que reduce el proceso a unos pocos comandos. Así que, si gestionas tu propio servidor, ya no tienes ningún motivo para pagar por tus certificados SSL, porque los de Let’s Encrypt te proporcionan el mismo nivel de seguridad y confianza, pero completamente gratis. Si tienes tu blog en un hosting compartido sin acceso total a la máquina, te interesa seguir leyendo. Seguir leyendo

¿Retomamos las notas de Facebook?

Si os pasa como a mí, vuestros blogs personales están más desiertos que un páramo del estado de Nevada. No compensa publicar algo en tu blog y confiar en que lo lean tus pocas docenas de seguidores fieles.

La atención de la mayoría del público ya no está ahí: está en los feeds de notificaciones que les concentran y les presentan lo que quieren ver, filtrado por una selección previa (las personas a las que siguen o con las que están conectados) y dinámica (lo que los demás consideran más interesante en cada momento).

Por eso, ahora cobra fuerza el publicar fuera de tu blog, de tu propiedad, para alcanzar a las huidizas audiencias que ya no nos hacen ni puñetero caso. Dentro de poco, escribiré sobre lo abismalmente más eficaz que resulta, por ejemplo, escribir en LinkedIn Pulse. Otras opciones más abiertas, como Medium, son ya gigantes y siguen cobrando fuerza día a día.

Facebook se ha dado cuenta y se une a la fiesta resucitando una vieja función que dejó morir (o, más bien, mató) hace unos años: las “notas”. A lo que no eran más que “actualizaciones largas”, el equipo de Facebook le ha hado ahora un editor potente y sencillo muy al estilo de Medium o LinkedIn Pulse y un aspecto final también muy en esa línea. Todo ello, con el propósito de que blogueemos dentro de Facebook. A pesar del “miedo” que da el cross-posting, habrá que pensar en probarlo.

Si no encuentras el botoncito mágico en tu perfil de Facebook, ve directamente a https://www.facebook.com/notes

¿Qué son, realmente, los influencers?

Todos hemos oído hablar del término influencer. Lo que quizá no esté tan claro es qué es realmente un influencer y a quién podemos considerar como tal. En lo único en lo que parece haber consenso, en la actualidad, es que identificar a un influencer es mucho más complicado que el mirar un simple par de métricas.

Cuando se empezó a hablar de influencers, hace ya algunos años, rápidamente hubo que echar mano de cifras simplonas para poner el corte en algún sitio y poder decir “a partir de aquí, estos son influenciadores“. Si tenemos en cuenta que, en el año 2008 o 2009, tener más de 1.000 followers en Twitter era muy poco común (ojo, en España), en aquellos tiempos resultaba muy sencillo identificar a eso que se entendía como influenciador: sólo bastaba con poner el corte en la cifra que te pareciera más adecuada y contactar con quienes la superasen, que tampoco eran tantos. Incluso hubo un tiempo en que algunos te lo ponían muy fácil y se definían a sí mismos como influencers. Ahí es ná.

Por aquella época, surgieron herramientas (la más famosa, Klout, en 2008) que prometían mayor precisión y fineza, además de comodidad, al evaluar la capacidad de influencia de alguien. Estas herramientas, entre las que también hay que mencionar a PeerIndex o a Kred, se dedican a masticar los datos de la actividad online de un usuario y generan, básicamente, una puntuación que resume el nivel de supuesta influencia de esa persona. Grosso modo, esas puntuaciones se calculan usando como base las reacciones (likes, retuits, menciones, etc.) y sus métricas más básicas (crecimiento en seguidores, ratio seguidores/seguidos, la propia puntuación de sus seguidores, etc.). De estas herramientas ya hablé también de pasada en un artículo sobre el SIM Score, que es un concepto relativamente cercano a este que nos ocupa hoy. Seguir leyendo