¿Qué es más importante, la idea* o la capacidad de ejecución?

Esta pregunta, inocente en apariencia, suscita multitud de discusiones en el mundillo empresarial, sobre todo en el submundillo startupero.

Estoy convencido de que se trata de un falso dilema.

Primero, porque tener las dos en su máxima expresión es lo ideal: una gran idea y una gran capacidad para llevarla a cabo.

Segundo, porque el máximo desequilibrio tampoco es deseable: es improbable que salga algo bueno de juntar una idea pésima con una sublime capacidad para hacerla realidad.

Y, del mismo modo, no hay nada más deprimente que una buenísima idea frustrada por una nula capacidad de ejecución.

Así que, como tantas otras veces, nos encontramos en la necesidad de decir que lo que importa es un sano equilibrio entre ambos elementos.

Equilibrio sano, que no “equitativo”: no es un 50% porque, no nos engañemos, una capacidad de ejecución muy desarrollada es capaz de compensar ideas que, sin llegar a ser terriblemente malas, sean tirando a normalitas.

Eso, junto con la mera casualidad, es lo que hace que un negocio tan trillado como un bar pueda ser un fracaso descomunal o un exitazo que te cambie la vida.

O que la mayoría de los buenos negocios que conocemos no hayan triunfado gracias a su idea original, sino a su evolución y refinamiento.

O que muchos otros negocios exitosos sean meras copias de quien tuvo la idea original, pero mejor ejecutadas.

Así que, puestos a poder elegir que la balanza se incline un poco hacia un lado, tengo claro el que elegiría: la ejecución, amigos. Es la apuesta más segura.

* Cuidado: no confundamos “idea” con “información”. La frontera es difusa, lo sé. Mira: si yo me dedicase a la hostelería y te dijera “tengo aquí un informe que dice que los bares de callos a la madrileña van a arrasar el año que viene y que varias cadenas van a abrir enseñas especializadas”, no te estaría dando una “idea”, te estaría dando “información”. Abrir un bar de callos** es tener una idea. Saber que el sector apuesta por ellos es tener información. La información siempre es útil. Y potente. De hecho, la buena información puede suplir la falta de ideas y la falta de capacidad de ejecución: sin ir más lejos, la corrupción y el uso de información privilegiada son esto llevado a su máxima expresión.

** ¿Por qué no hay más bares especializados en callos a la madrileña?
¿POR QUÉ?

Este artículo lo publiqué primero en mi blog en Medium, donde estoy probando a publicar con más frecuencia que en este blog.