Puede que alguien piense que hablo mucho del fraude en la publicidad programática. Yo sigo pensando que se habla demasiado poco.

¿Cómo puede ser que todas las semanas haya varias noticias que demuestran que más de la mitad de lo que se invierte en publicidad online se va por el retrete y sigamos ahí, como si nada? Luego, que si al área de marketing no nos toman en serio…

El n-ésimo escándalo gira alrededor de los SSP, DSP y exchanges de vídeo que trabajan con muchos de los principales medios de comunicación de habla inglesa (The New York Times, Wall Street Journal y similares).

En resumen, por cada impresión que esos medios daban de alta como disponible en sus DSP, aparecían como disponibles otras CINCUENTA Y SIETE impresiones falsas que no pertenecían a esos medios sino a sitios fraudulentos que se hacían pasar por ellos. Así que cualquiera que comprase alguna de esas impresiones tenía sólo una probabilidad entre cincuenta y ocho de que su anuncio en vídeo apareciera realmente en el medio premium por el que estaba pagando. Repito: 1 de 58.

Todo esto, a pesar de que los DSP, SSP, exchanges y cualquier otro intermediario del nudo gordiano de la publicidad programática jura tener los mejores datos del universo y dedicar todos sus esfuerzos a luchar contra el fraude. Ja, ja, ja.

A pesar de este patético escenario, se prevé que el mercado de las plataformas de gestión de datos (DMP, Data Management Platforms) se duplique en los próximos cinco años. Esto sería una buena noticia si el crecimiento estuviera acompañado de un aumento de la calidad del dato, pero la tendencia actual me indica lo contrario.

 

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