Encyclopaedia Britannica Webshare: ¿está funcionando?

Encyclopaedia Britannica, edición de 1911, por Stewart en Flickr con licencia CC by Es bien conocido que, desde mediados de abril, todo aquél que tenga algún tipo de publicación en Internet puede conseguir acceso gratuito a la Encyclopaedia Britannica (EB), a través de su iniciativa Webshare. Desde que leí la noticia en TechCrunch, la he visto repetida en multitud de sitios y estoy seguro de que son muchos los que, como yo, se habrán dado de alta en el servicio. Lo que no tengo tan claro es que el objetivo principal de la EB se esté cumpliendo: conseguir que los bloggers enlacen a sus artículos desde sus blogs.

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Los "problemillas" de privacidad de Twitter

Justo cuando parecía que los usuarios dejaban de quejarse de los problemas de uptime de Twitter, salta esta noticia en Techcrunch en la que se afirma que se han publicado abiertamente los mensajes directos (y privados) de, al menos, un par de usuarios (es de suponer que de más, pero no sé qué características comunes pueden tener). Atención, usuarios de Twitter, comprobad si vuestras declaraciones de amor y vuestros mensajitos “subidos de tono” están a la vista.

Actualización: dice Techcrunch que, según parece, no es cosa de Twitter, sino de GroupTweets, una de las múltiples aplicaciones que usan la API de Twitter.

La reputación empresarial en la Red

Tarjetas de visita recicladas por System One Gang en Flickr, con licencia CC byAntoni Gutiérrez-Rubí me mandó la semana pasada un vínculo a uno de sus artículos, titulado “La reputación empresarial en la Red”, publicado en Cinco Días poco antes. Hasta hoy, no había tenido oportunidad de prestarle atención y es una pena, porque coincido plenamente con lo que expresa Antoni en su texto: gestionar la reputación de una empresa en este entorno [la web 2.0] supone una actitud de cambio, de transformación tan profunda que sólo aquellos que asimilen la intensidad de la “nueva naturaleza del mercado y de la sociedad†podrán reorientar, diseñar y programar el principal activo hoy de nuestras compañías: el valor de los intangibles. Los que no se den cuenta de todo el peso de esa frase, de la gravedad que acumula y de lo inevitable que resulta, tienen poco que hacer en el futuro empresarial inmediato. Los intangibles como la reputación digital o el conocimiento son la clave actual en la gestión empresarial y de su correcto manejo depende TODO. Las empresas que no sean capaces de cerrar la brecha digital que los separa del mercado o que no sepan cómo complementar y reorientar a sus élites desconectadas, simplemente, no sobrevivirán.

En ocasiones veo burbujas tecnológicas

Burbuja por Istargazer CC by-nc-sa

Aunque aún no soy muy viejo, recuerdo perfectamente el estallido de la burbuja de Internet del año 2000 (justo cuando estaba montando mi empresa dedicada, inicialmente, a la creación de sitios webs, por cierto). No voy a decir que yo “lo vi venir”, porque no fue así, pero sí es cierto que cualquiera que hablase conmigo en aquella época recordará que siempre me mostré muy cauto ante la proliferación de gurús, de saraos para “los del mundillo”, de empresas que no se sabía ni qué vendían, de inversores que confiaban ciegamente en cualquier desgreñado que les presentara un business plan con manchas de paté “La Piara” y de tanto administrador de bases de datos de 23 años con dos deportivos en la puerta de su casa. Pues, ahora que acaba el año 2007, comienzo a tener la misma sensación que entonces.

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Empresa 1.0, mercado 2.0

Llego vía Internet, networks, SMEs and tourism a esta columna publicada el sábado en Cinco Días, que habla sobre la reticencia de la alta dirección de muchas empresas (¿la mayoría?) a darse cuenta de lo que está pasando en sus mercados y en sus propias compañías y adaptarse convenientemente. Me alegra ver que no estoy solo en esto de criticar que la alta dirección de las empresas esté tan sumamente alejada de las nuevas tecnologías, las redes sociales y los drásticos cambios que esto está suponiendo en la forma en que empleados y clientes se comportan a diario.

Juan Luis Cebrián, enemigo de Internet

Juan Luis Cebrián, consejero delegado del Grupo Prisa y Académico de la Lengua, pronunció un discurso sobre Internet, la web y similares en el acto de presentación (¿o era una conmemoración? ¿O una celebración? ¿Qué era?) de los nuevos dominios con ñ, ç  y l.l en la Real Academia.

Desde hace algún tiempo, estoy incubando una teoría (bueno, es poco más que una opinión) referente a los problemas que surgen en las empresas cuando la más alta dirección está alejada de las nuevas tecnologías, que es el caso más habitual, por cierto. Pues de la sociedad y la política se puede decir lo mismo: de nada valen los intentos de “los de abajo” por tirar del carro si “los de arriba” no entienden nada sobre la Red y todo lo que implica. El acto del otro día fue un claro ejemplo de todo esto, tanto en lo referente a las empresas como en la política.

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Redes sociales: mi estrategia personal.

Soy usuario de redes sociales desde hace ya bastante tiempo: unos tres o cuatro años, si no me equivoco. Tengo un perfil activo en Neurona, LinkedIn, Xing (incluso antes de llamarse así) y eConozco (que ahora se acaba de unir a Neurona Xing, así que ya no cuentan por separado). Recientemente, me he dado de alta en Facebook. Por perfil activo, entiendo su mantenimiento más o menos actualizado y la participación esporádica en algún grupo o foro. En otras palabras: apenas los uso.

¿Qué hay en mí que hace que no le encuentre un gran atractivo a uno de los pilares básicos de la Web 2.0? En primer lugar, mi ocupación profesional. En mi anterior trabajo, lo del networking y esas cosas estaba muy bien, era muy útil y encajaba mucho en mi papel. En mi actual ocupación, carece de sentido práctico. Foros y grupos de discusión los tengo, a patadas, fuera de las redes sociales, así que no tengo gran necesidad de encontrarlos allí. Leer el resto del artículo »

Twitter: ¿qué haces?

TwitterTwitter es una de esas ideas que, cuando la conoces, piensas “¿por qué no se me ocurrió a mí?”. Con una interfaz más bien simple, una infraestructura sencillita y un concepto de los que parecen inventados por tu sobrino de ocho años, Twitter se les ocurrió el año pasado a unos señores californianos de una empresa llamada, atención, Obvious. Con ese nombre, no podía ser de otro modo.

¿Qué servicio presta Twitter? En pocas palabras: te permite decirle a tus amigos, familia y contactos en general qué estás haciendo en estos momentos, de forma sencilla y gratuita. Fácil, ¿no? Al hablar de Twitter, la reacción habitual de muchos es pensar que es algo que sólo sirve para que los demás les tengan controlados. Pensar así es pecar de simplista: no sólo existe funcionalidad para que sólo aquellos que tú quieras puedan saber qué estás haciendo y, además, ¡siempre puedes no decirlo si es que no quieres que se sepa! Para rematarlo, no es nada distinto de algo que muchos hacen constantemente: llamar a los amigos o a la familia para “dar señales de vida”. Pues esto es lo mismo, en versión Web 2.0. Que nadie se asuste, Gran Hermano no se ha disfrazado de Twitter.

Twitter no sólo es un buen sustituto del intrusivo Messenger (y similares), sino que también es una herramienta para dotar de más contenidos e interactividad a tu sitio web. Por ejemplo, este blog incorpora, en la barra de la derecha, mi feed de Twitter, de forma que mis actualizaciones se muestran también en mi blog. El servicio permite recibir los mensajes de los demás por SMS de forma gratuita, así como publicar nuestras actualizaciones a través de dispositivos móviles (gracias a su versión móvil) o de clientes de escritorio (como Twitterrific -para Mac-).

En resumen, una opción muy recomendable para estar conectado a tus contactos. Ya veremos hacia dónde evoluciona.

Mi primer post en WordPress.com

Pues, sí, parece que me he decidido a crear un nuevo blog (¡otro más!). Los blogs son como la ropa: se tienen que ir adaptando a ti a medida que pasa el tiempo. Primero, vas creciendo y la ropa se te queda pequeña. Después, quieres dejar de ser un niño y parecer un hombretón, así que te vistes de forma distinta. Luego, comienzas a querer transmitir otras cosas, más elaboradas, acerca de quién eres y vuelves a cambiar de ropa. En mi caso, además, estoy en otra fase por la que no pasa todo el mundo: llega un momento en que empiezas a engordar, así que también tienes que cambiar de ropa, en ocasiones incluso un par de veces al año. Leer el resto del artículo »



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