Creacionismo y otras patrañas

¡Yo sí creo en el creacionismo! ¿Existe actualmente una ofensiva a favor del creacionismo en España? La verdad es que yo no la he percibido. Sin embargo, me sorprende la cantidad de veces que, a lo largo de los últimos diez días, he podido leer sobre este tema (y otros relacionados, como el diseño inteligente) en blogs y medios españoles. No sé si a consecuencia de una "ofensiva" (entendiendo tal cosa como una serie de actos organizados y enmarcados en una estrategia) o, simplemente, porque es un asunto del que está "de moda" hablar. Lo más reciente que he podido leer sobre este asunto ha sido el magnífico artículo, publicado en El País, de Manuel Soler, catedrático de Biología Animal de la Universidad de Granada y presidente de la Sociedad Española de Biología Evolutiva, en el que aclara de forma contundente que no existe ninguna duda sobre la validez y vigencia científica de la teoría de la evolución de Darwin. Además, habla de una serie de conferencias llamadas "Lo que Darwin no sabía", pronunciadas por "creacionistas profesionales", y cuyos eventos en las universidades de Vigo y León debieron trasladarse a otros recintos no universitarios gracias a las protestas de la sociedad que preside Soler. No sé de qué grupos religiosos acogen a este tipo de conferenciantes en España (no creo que todo lo organice esa asociación americana sin apoyo local), pero me puedo imaginar un par de opciones.

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Los teléfonos móviles causan atascos, también.

La lista de efectos negativos de los teléfonos móviles, encabezada por el cáncer, las facturas impagables y los vídeos de palizas, tiene un nuevo miembro de honor: los atascos de tráfico (embotellamientos, para los del otro lado del charco). Resulta que según un estudio de un tal Strayer de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, tal y como recoge TrafficTechnologyToday.com, los que conducen hablando por teléfono van más despacio y adelantan menos a los vehículos lentos. Según el estudio, esto ocasiona un “incremento notable” del tiempo de viaje en los trayectos realizados en condiciones de tráfico medio y alto. ¿De verdad sobra tanto dinero en las universidades -de todo el mundo- como para que haya gente que estudie cosas que podría comprobar cogiendo un coche y saliendo a la calle un rato?

Educación para la Ciudadanía, versión americana.

Uno de los más activos viveros de la progresía mundial son las universidades estadounidenses. Recuerdo un desternillante relato de Gabriel Albiac en un curso de verano, hace un par de años, en el que narraba las aberraciones a las que sometían a los programas de sus conferencias en universidades americanas en cuanto se alejaban, aun mínimamente, de la más estricta corrección política.

Pues la cosa sigue empeorando, imparable. Este artículo en Pajamas Media sobre el adoctrinamiento en la Universidad de Delaware es muy revelador de la gravedad de la situación. El artículo incluye pasajes como:

“Students were asked if they approved of such things as affirmative action or gay marriage. If they did, they would join students on one side of the room. If they didn’t, they would join students on the other side of the room. They were not permitted to explain their reasons or to answer ‘I don’t know,’ she said.â€

Un buen ejemplo de en qué se puede convertir, en un pis-pas, una asignatura como Educación para la Ciudadanía. Eso sí, igual que aquí, el programa de enseñanza de competencias para la ciudadanía (¡Hasta en el nombre!), se puso en marcha con muy buenas intenciones. Buen rollito, que dirían algunos.



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