Negocios tradicionales y la amenaza de Internet

Las Maldivas, por nattu en Flickr con licencia CC by Es difícil estar más de acuerdo con Edu William en su análisis de la situación actual y futura de las agencias de viajes con respecto a la amenaza que supone para ellas la compra directa de productos turísticos a través de Internet. Su análisis es, además, extrapolable a multitud de otros sectores que no están sabiendo adaptarse al cambio de paradigma. Como solución a sus problemas, es extraño que recurran a algo que no sea, simplemente, quejarse de su mala suerte, meter miedo sobre Internet a sus clientes, intentar conseguir la protección de la administración o recalcar cómo sus “valores tradicionales” son una ventaja competitiva que todo cliente debe saber apreciar. No se dan cuenta de que la solución no está en resistirse, sino en unirse a la corriente, en adaptarse.

Foto: nattu.

La libertad de expresión amenazada en Internet

He publicado en mi Blog de Viajes de Negocios una entrada sobre las maniobras de un par de asociaciones empresariales de la industria del turismo para gozar de un enorme control sobre las opiniones vertidas en los múltiples blogs y sitios web dedicados al intercambio de opiniones sobre ese sector. Éste es sólo un ejemplo más de cómo las leyes que restringen la libertad de los consumidores (en este caso, la libertad de expresión) sólo favorecen a los empresarios aborregados que ven al consumidor con opinión como una amenaza, en lugar de verlo como una oportunidad. Pero, claro, si no puedes controlar lo que tus consumidores dicen de ti, quizá te veas obligado a hacer bien tu trabajo y eso es muy cansado y, además, exige talento.

Marruecos: el próximo destino turístico de Europa

Acabo de regresar de viaje de trabajo en Marruecos y he tenido oportunidad de ver in situ algo de lo que vengo oyendo y leyendo desde hace tiempo: Marruecos se está convirtiendo en un destino turístico que competirá sin problemas con nuestras costas en bien poco tiempo. ¿La formula? Mucho dinero de la fortuna personal del Rey (que es como el Estado aquí, pero con brazos y piernas) y de los petrodólares del Golfo Pérsico, sumados a un clima benigno y unos precios ridículos (zumo de naranja natural exprimido delante de ti: 27 céntimos; viaje en taxi para cruzar Rabat: 1,34 euros; preciosas marroquíes vestidas a la occidental: no tiene precio). A las zonas turísticas de Marrakech y Agadir se les sumará dentro de poco un descomunal desarrollo en ambas riberas del río que desemboca en Rabat, con puerto deportivo y urbanizaciones de lujo incluidas.

Consejo a los marroquíes: aprendan inglés y mejoren la limpieza de sus calles y la higiene de sus taxis y restaurantes. Se comerán el mundo con el turismo.

Consejo a los empresarios turísticos españoles: no se duerman en los laureles. Si creen que ahora Marruecos es un competidor fuerte, no saben de qué va el tema. Esperen cinco años y verán lo que es competencia.



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