5 de Abril de 2008 — Manuel Delgado
Texas es un estado muy particular en lo que se refiere al control de armas. No exagero si digo que aquí se puede entrar a una armería -o al equivalente a un Decathlon, como conté el otro día-, cargar el carrito de la compra, pagar en la caja e irte a casa con el maletero hasta arriba de armas de todo tipo y munición, todo en el plazo de quince minutos. No hay tiempos de espera, no hay background checks, no hay… nada. Salvo que el dependiente de la tienda, a su criterio, piense que estás borracho o drogado, claro.
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17 de Enero de 2008 — Manuel Delgado
No hay nada como viajar a un sitio para que se derrumben los mitos sobre él que se encuentran en el imaginario popular. Algunos mitos sobre Texas que tenÃa instalados en mi mente y que en sólo un par de dÃas he podido eliminar son:
- En Texas, la mitad de los camareros hablan español. Es falso, es el 80%.
- En Texas hace un calor de muerte. Será en otra época: ahora hay que ir abrigado porque corre un viento frÃo capaz de rajarte la garganta.
- Texas es un desierto. Hay una parte que sÃ, según parece, al oeste. Sin embargo, la mayor parte del estado (tan grande como la PenÃnsula Ibérica, por cierto) es verde. No es la selva tropical, es cierto, pero hay muchÃsima más vegetación que en cualquier sitio del sur de España, por ejemplo. No sólo hay vida vegetal: los corzos campan a sus anchas por los suburbios de Austin y los buitres dan buena cuenta de sus cadáveres… en los jardines de las casas. Y eso en lo referente a naturaleza, pero tampoco en lo humano se puede decir que Texas está desierto: al venir en avión de noche, pude ver cómo entre Dallas y Austin no hay prácticamente ni un sólo hueco sin población humana. La densidad de población es bajÃsima, pero no esperes encontrar kilómetros y kilómetros de terreno deshabitado, al menos en esa zona.
- El acento texano es muy difÃcil de entender. Esto sólo es cierto si no hablas suficiente inglés pero, claro, en ese caso cualquier acento te resulta muy difÃcil de entender.