Podría ser peor…

Estamos mal, sí, pero está claro que la situación de Europa con respecto a la privacidad y la libertad en el uso de Internet podría ser todavía peor. Sin ánimo de usarlo como consuelo, merece la pena prestar atención al caso de los cibercafés en la India: según un artículo de  BusinessWeek,  los cibercafés están desapareciendo en buena parte del país debido a la presión policial y burocrática, que les obliga a identificar a todos sus clientes y a tener en vigor media docena de licencias específicas para mantener el negocio. ¿La excusa? Luchar contra el terrorismo, la pedofilia, los hackers y el porno. ¿Dónde he oído eso antes?

India no está demostrando ser un país a quien le preocupe ni mínimamente la privacidad de las comunicaciones de sus ciudadanos. Por ejemplo, escudándose en la elevadísima y sacrosanta excusa estándar de la lucha contra el terrorismo, desde hace unos meses el gobierno indio intenta conseguir acceso a todos los mensajes enviados mediante dispositivos BlackBerry en su territorio. Este asunto de los cibercafés parece venir de antes, pero no había tenido noticia de ello hasta hoy. Habrá que estar atentos, por si a algún europarlamentario le parece buena idea eso de perseguir cibercafés.

Privacidad: se cachondean de nosotros

Helicóptero de policía de Sidney, por Rupert Taylor-Price, en Flickr, con licencia CC by. Las noticias relacionadas con el concepto del “terrorismo como excusa” ya llegan a tener carácter cómico. Véase esta noticia del Miami Herald sobre un helicóptero de la policía de Nueva York cargado hasta arriba de material de vigilancia ultramoderno. El aparato, que ha costado diez milloncitos de dólares a los contribuyentes estadounidenses (y no se dice cuánto cuesta su operación y mantenimiento), puede leer matrículas y reconocer caras desde el aire además de, añado yo, escuchar conversaciones. Todo esto, para luchar contra el “terrorismo”, por supuesto. Pues bien, y ahora viene la parte cómica, cuando se pregunta al capitán del helicóptero sobre las preocupaciones de aquellos que valoramos la privacidad, su contestación merece ser enmarcada: “No invadimos la privacidad de los individuos. Sólo queremos observar todo lo que ocurre en público“.

Pues eso, que no quieren invadir tu privacidad, sólo observar todo lo que haces en público. Puedes estar tranquilo. Salvo si sales a la calle, claro.

Foto: Rupert Taylor-Price

Malos tiempos para la privacidad

Anuncio sobre las bases de datos de la TV License en el Reino Unido, en Flickr, por codepo8 con licencia CC byEn general, el ciudadano de a pie es poco consciente de cuántas veces al día sus datos personales, sus acciones, su ubicación, sus gustos, son registrados en una base de datos. En muchos casos, tenemos la posibilidad de darnos cuenta, de intuir, que eso va a ocurrir, como cuando pagamos con una tarjeta de crédito, pero son muchas otras las ocasiones en las que nuestra privacidad queda almacenada en algún sitio sin que se nos informe de ello, como al pasar bajo una cámara de vigilancia con reconocimiento automático de matrículas o cuando se usa la señal de nuestro teléfono móvil para ubicarnos. Los políticos y burócratas no son propensos a impedir o limitar esta recolección constante de datos. Antes bien, no dudan en ampliar y justificar cualquier ataque a nuestra privacidad si intuyen que con él podrán controlarnos mejor. Leer el resto del artículo »

Terrorismo: qué buena excusa

Los políticos y burócratas saben que, cuando se esgrime la lucha contra el terrorismo como objetivo, los ciudadanos estamos mucho más dispuestos a admitir cualquier excentricidad: millonadas gastadas en no se sabe qué, invasiones de países variados, leyes ultra-intrusivas, recorte de libertades, creación de cuerpos de seguridad de dudosa utilidad y legalidad, poderes especiales para los gobernantes… Una vez aprobada la ley en cuestión o la partida presupuestaria, el uso que de ella se hace es de lo más variopinto, olvidando su supuesto objetivo inicial de luchar contra el terrorismo.

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Encuentra las siete diferencias

Parece que, últimamente, los hay empeñados en hacernos creer que, por definición, es lo mismo un policía que un terrorista o que un delincuente. Incluso aunque podamos estar de acuerdo en que la coacción armada por parte del Estado es uno de los instrumentos más eficientes cuando se trata de cercenar la legítima libertad individual, en aquellos países en los que la Ley rige, generalmente, el comportamiento de las instituciones públicas, la diferencia entre la amenaza que supone la policía para el ciudadano  y la que le suponen los delincuentes es abrumadoramente evidente. Bien está utilizar figuras sugestivas y provocadoras para espolear el debate, pero ahondar en ello y entrar de lleno en el ejemplo concreto como sustento de lo que no debía ser más que un ejercicio retórico no me parece ni positivo ni fiel a la realidad.

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Una cámara que ve bajo tu ropa

Llego desde el blog de Bruce Schneier a esta noticia sobre una cámara capaz de detectar armas y drogas escondidas bajo la ropa, sin necesidad de freírte con radiación. De ser cierto todo lo que dicen, la mejora en la seguridad aeroportuaria que esto podría suponer es enorme, incrementando la efectividad y disminuyendo la incomodidad. Incluso se me ocurren otros usos prácticos no relacionados con la seguridad en los que podría ser muy útil, como contar los ocupantes de un vehículo (deformación profesional: es lo que tiene dedicarse a los sistemas de peaje free-flow).

Premonición del atentado de ayer

Da miedo, por lo que implica, leer este artículo de Joan Valls escrito a finales de enero y en el que preveía la muerte de algún socialista a manos de ETA antes de las elecciones. No pudo dar más en el clavo. Una parte de mí pide que el tal Valls esté equivocado. Otra dice que su análisis es impoluto.

Vía Road to Freedom.

Una nota sobre Patxi López

Patxi López con Otegi Ojalá Patxi López demostrara la misma bravura para encararse con Mariano Rajoy que para mandar a todos los terroristas a la cárcel. La próxima vez que diga que mantener a gente como De Juana Chaos en la cárcel no es lo más acertado, espero que haya alguien cerca que le dé una colleja para que despierte y espabile. Aunque me temo que lo más probable es que a quien tendrá cerca será a algún "hombre de paz" que estará de acuerdo con él. ¿De verdad queda gente, en cualquier partido, que piensa que se puede hablar con los etarras como si fueran gente normal? ¿De verdad los hay aún que piensan que porque ETA mate a gente de tu partido eso significa que todo lo que haces está bien? Pues, sí, aún los hay: Patxi López el primero.

Los terroristas empiezan a usar el sentido común

Los terroristas empiezan a usar el sentido común… y esto es peligroso. Muchas veces he dicho que uno de los motivos por los que podemos estar más o menos tranquilos en lo referente al terrorismo islámico es su búsqueda del “mayor atentado de la Historia”. Mientras personas con poca o nula preparación sigan dedicando su tiempo a diseñar planes terroristas basados en estrellar aviones contra centrales nucleares o en conseguir armas atómicas, su efectividad será ridículamente baja. Bien es verdad que los atentados del 11S en EEUU y del 11M en España causaron justo el efecto intimidatorio que querían, pero es que ambos tenían el componente necesario de simplicidad que hace falta para que una cosa así funcione. Además, el primero hizo extremadamente difícil que algo así se pueda repetir y el segundo sólo funcionó por una carrera de despropósitos policiales (sin entrar ya en teorías más complejas) que espero que nunca más se vuelvan a producir. Es decir, les acompañó la suerte.

Los atentados semi-frustrados de ayer en Reino Unido son una muestra de que algunos terroristas islámicos se están dando cuenta de que ésa es la línea a seguir: con muy pocos medios y un riesgo limitado, es posible también causar pánico y terror, que es su verdadero objetivo. Cuando oigo planes terroristas como los de hace poco que querían volar no sé qué conducto de gasolina que, según ellos, acabaría por hacer volar medio aeropuerto JFK de Nueva York, suelo pensar que estamos razonablemente seguros. Cuando otros terroristas se dan cuenta de que con llenar un coche de gasolina y estrellarlo contra una puerta de cristal pueden causar terror, me preocupo. En Londres, apenas añadieron nada más que un par de bombonas de gas y metralla y colocaron los coches en medio de una calle concurrida. Sencillo, ¿no? Espero que la mayoría de los terroristas islámicos siga empeñándose en diseñar planes para volar bunkers de crisis del ejército y no centre su atención en llenar un coche de gasolina y hacerlo estallar en el aparcamiento de un centro comercial.

Por cierto, por si a alguien le interesa, Bruce Schneier, uno de los mayores expertos del mundo en seguridad (profesionalmente, lo suyo es la seguridad informática, pero también se interesa mucho por la seguridad, en abstracto), publicó hace quince días el fallo de su segundo concurso de amenazas terroristas con apariencia de guión cinematográfico. Las condiciones del concurso eran describir una amenaza terrorista viable para secuestrar o volar un avión, con un presupuesto muy limitado, y en la que tenía que jugar un papel fundamental un elemento cotidiano que, tras el atentado, tuviera irremediablemente que ser prohibido en los aviones de todo el mundo. Así, las consecuencias del atentado no sólo serían las directas, sino también las derivadas de la prohibición, que supondría una incomodidad para millones de pasajeros. El ganador del concurso fue una idea sobre cómo volar aviones con sodio, barato y fácil de introducir en un avión sin detección posible, y… AGUA. La consecuencia: la prohibición del agua en los aviones. Espero que los terroristas islámicos no sepan quién es Bruce Schneier… o pasaremos mucha sed en los aviones en el futuro.

Por cierto (otra vez), un vídeo de Brainiac sobre las capacidades explosivas de algunos metales como el rubidio o el cesio, que con sólo un par de gramos son capaces de organizar un gran kaboom. Y dicen que con el francio la cosa es aún mayor (¿por qué no me enseñó eso mi profesora de química? Habría hecho la clase mucho más interesante.)

Las bombas de ETA

Hace unos días, en el debate de Telemadrid, pude oír a uno de los intervinientes (no recuerdo a quién) decir que ETA se había tenido que replantear su estrategia de atentados porque sus votantes no estaban dispuestos a consentirles grandes masacres de tipo islamista (sic). Por eso, según aquél contertulio, ETA iba a centrarse en asesinatos “selectivos”. Mi primera sensación fue de sarcasmo: qué majos los votantes radicales vascos, que los muertos de muchos en muchos les dan cosita, pero de uno en uno o de dos en dos no pasa ná.

El hallazgo del coche con cien kilitos de explosivo en Huelva y el atentado de fin de año en la Terminal 4 de Barajas parecen llevarle la contraria al bien intencionado contertulio. ETA está ahí para hacer daño y para conseguir toda la publicidad que pueda con sus atentados. Desde luego que intentarán pegar algún que otro tiro en la nuca, pero no me cabe duda de que uno de estos días tendremos un bombazo para desayunar. Nota para los que piensan que se puede hablar razonadamente con esta gentuza: no se puede.



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