Rajoy: más renovación, por favor

fachada_genova Reconozco que vaticinar la derrota del Partido Popular no tuvo mucho mérito. Seguramente, lo más difícil del asunto no fue preverlo, sino decirlo, por aquello de que siempre queda la esperanza de que no ocurra y, si lo dices, pareces estar conjurando con el enemigo para que todo salga mal a los de tu bando. Nada más lejos de la realidad, por una parte, y nada más lejos de las capacidades de mis humildes palabras, por otra. En cualquier caso, el vaticinio se cumplió y el PP perdió las elecciones. Los hay que se empeñan en hacer una lectura positiva del resultado, sin darse cuenta de que, con nuestro sistema electoral y con la forma en la que se organiza el Congreso, la evaluación del resultado no debe hacerse en un rango continuo (de lo peor a lo mejor) sino de forma binaria: o has ganado o has perdido. Tanta lectura positiva tiene varios objetivos, entre los que destaca salvar la cara del general, Mariano Rajoy. Grave error: a quien hay que salvar es al partido, no a Rajoy.No puedo estar ni mínimamente de acuerdo con la reacción de Rajoy tras las elecciones. Discrepo con esta decisión en varios puntos: Leer el resto del artículo »

La Ley D’Hondt, por Ramón Tamames

Gráfico sobre la Ley D'Hondt por Ramón Tamames Merece la pena leer este artículo del blog de Ramón Tamames sobre la ley D’Hondt, reproducción de su original en La Razón, en el que el prolífico autor proporciona una calmada descripción de los efectos de la ley D’Hondt sobre los resultados electorales y una explicación de por qué y para qué se optó por esta fórmula para determinar la composición del Congreso de los Diputados. Si bien somos muchos los que pedimos una reforma de la mecánica por la que se rigen nuestras elecciones generales, no está de más recordar que no es la ley D’Hondt la culpable de la sobrerrepresentación de ciertos grupos minoritarios sino que, en muchos casos, la amortigua. Por eso, no es la eliminación de esta fórmula lo que debemos pedir, sino otras fórmulas que aseguren la gobernabilidad y la transparencia en las elecciones. Personalmente, la supuesta sobrerrepresentación de los grupos nacionalistas me preocupa muchísimo menos que la falta de listas abiertas.

Recomiendo, además, leer algunos otros artículos escritos con respecto a la ley electoral y a sus consecuencias en el pasado:

Mi pronóstico para las elecciones

Mariano Rajoy y Daniel Sirera en Blanes por el PP de Cataluña Siguiendo con mi post de esta mañana y antes de que se produzca el segundo debate televisivo, voy a echar mi cuarto a espadas sobre las elecciones del próximo domingo. Mi previsión es que el Partido Popular perderá las elecciones. Me da más o menos igual la diferencia con el PSOE, aunque tiendo a pensar que será poca. Los sondeos dan una diferencia entre el 2% y el 6% por debajo del PSOE, sin contar el margen de error, pero hay que tener en cuenta que ahora es políticamente incorrecto decir que se va a votar al PP, así que es probable que la ventaja socialista sea relativamente escasa. En cualquier caso, teniendo en cuenta la cantidad de argumentos que el PP tiene a su favor para desbancar a Zapatero, cualquier derrota es una grave derrota, ya sea por un 2% o por un 12%.

¿Por qué se va a producir esta derrota?

Principalmente, por la incapacidad de Mariano Rajoy de dibujarse ante el electorado como una alternativa renovadora y por su incapacidad para demostrar la vacuidad de las actuaciones de Zapatero. En su lugar, Rajoy no ha conseguido quitarse la etiqueta “Aznar-Irak-11M”, condición esencial para lograr arañar votos al PSOE, ni ha sido capaz de contrarrestar el discurso grandilocuente de Zapatero. Por tanto, si se cumple mi pronóstico, Mariano Rajoy y su equipo deberían abandonar sus cargos de responsabilidad en el Partido Popular lo más rápidamente posible. Rajoy ha hecho un buen trabajo y es un político muy válido, pero no ha alcanzado los objetivos marcados en las dos últimas elecciones, y en cualquier empresa que se precie eso es motivo más que suficiente para buscar la “renovación”.

Espero, sinceramente, estar equivocado y que el PP gane las elecciones. Pero no lo creo. En el mundo empresarial, cuando se sospecha que puede ocurrir una pérdida, lo correcto -lo obligado- es dotar una provisión. En el mundo político, ante la sospecha de una derrota, lo correcto -lo obligado- es ir pensando en la renovación. Próximamente, iré dando mi opinión sobre cómo debería hacerse esa renovación.

Fotografía de Mariano Rajoy y Daniel Sirera en Blanes, cortesía del PP de Cataluña mediante una licencia Creative Commons by-sa.



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