Podría ser peor…

Estamos mal, sí, pero está claro que la situación de Europa con respecto a la privacidad y la libertad en el uso de Internet podría ser todavía peor. Sin ánimo de usarlo como consuelo, merece la pena prestar atención al caso de los cibercafés en la India: según un artículo de  BusinessWeek,  los cibercafés están desapareciendo en buena parte del país debido a la presión policial y burocrática, que les obliga a identificar a todos sus clientes y a tener en vigor media docena de licencias específicas para mantener el negocio. ¿La excusa? Luchar contra el terrorismo, la pedofilia, los hackers y el porno. ¿Dónde he oído eso antes?

India no está demostrando ser un país a quien le preocupe ni mínimamente la privacidad de las comunicaciones de sus ciudadanos. Por ejemplo, escudándose en la elevadísima y sacrosanta excusa estándar de la lucha contra el terrorismo, desde hace unos meses el gobierno indio intenta conseguir acceso a todos los mensajes enviados mediante dispositivos BlackBerry en su territorio. Este asunto de los cibercafés parece venir de antes, pero no había tenido noticia de ello hasta hoy. Habrá que estar atentos, por si a algún europarlamentario le parece buena idea eso de perseguir cibercafés.

Cambios en la página principal de Google: privacidad

La mayoría de la gente no habrá reparado en un cambio que ha ocurrido en la página principal de Google. Un cambio menor en lo que se refiere al aspecto de la página, pero muy importante en lo referente a su relación con sus usuarios: Google ha comenzado a publicar un vínculo a su política de privacidad. Por fin. Seguro que muchos se sorprenden ahora de que Google no tuviera bien a la vista una aclaración de sus prácticas con respecto a qué hace con la información que recopila de los usuarios. Pues, no, no la tenía. ¿El motivo? Querían mantener bien limpita su página principal. Ya, claro.

Por cierto, no es que se hayan matado a escribir, ¿eh?

Doble rasero: fútbol vs. Internet

Me hago eco de la idea expresada por Fonseca en su blog: si cualquier cosa que ocurriera en Internet provocara un muerto, 26 heridos, 165 agresiones, 58 accidentes de tráfico, 94 incendios y 47 intoxicaciones etílicas, todo ello sólo en la Comunidad de Madrid, al día siguiente nos encontraríamos con una ley que obligaría a los ISPs a guardar los datos de conexión a Internet de todos los europeos  con europarlamentarios pidiendo la identificación de todos los bloggers y cosas así. Ah, no, espera, que esas dos cosas ya han ocurrido (y sin necesidad de muertos). Y sólo son un par de ejemplos.

¿Para cuándo una ley que obligue a inscribirse en un registro a todos los aficionados al fútbol? ¿Para cuándo la obligación de dejar constancia de la presencia de uno en una algarada alrededor de Cibeles? ¿Para cuándo una unidad de la Guardia Civil dedicada a los “delitos futbolísticos? ¿Qué tal una fiscalía especial de delitos del fútbol? Nunca ocurrirá. El motivo es muy simple: el fútbol mantiene entretenidos a los votantes. Internet les da acceso a la información. Desde la perspectiva del político, está claro cuál de las dos áreas hay que mantener férreamente controlada.

¿Está Google listo para espiarte (más)?

Llevo tiempo diciendo que Google va a dejar tirados a todos aquellos que aún ven al gigante multicolor de Mountain View como una alternativa al malvado gigante oscuro de Redmond (me encanta contar las cosas como si fueran un cuento). Alguno se va a llevar una desilusión cuando descubra (por fin) que los dos geeks de Stanford no son todo buenrrollito. Las grandes empresas con posiciones dominantes y un cash-flow abrumador no son dulces y bonitas, sino que son máquinas de apisonar a la competencia y de exprimir a sus clientes. En TechCrunch avisan sobre la posibilidad de que la barra de herramientas de Google comience a usarse próximamente para recopilar (todavía más) información sobre los hábitos de navegación de quien la tenga instalada y servirle así anuncios aún más adaptados a sus gustos y costumbres. Si esto lo llega a hacer Microsoft, ya la tenemos montada. Como el rumor es sobre Google, no oiremos a “la comunidad” alzar la voz contra su posición dominante, claro. O sea, que muchos valoran su privacidad de forma inversamente proporcional al cariño que le tienen a la marca que se la chulea, básicamente.

¡Manos arriba! ¡Identifíquese!

Así podemos acabar los bloggers si bajamos la guardia en nuestra defensa de la libertad de expresión. Por Mikey G. Ottawa, en Flickr, con licencia CC by.Enésimo intento de controlar Internet por parte de los burócratas. En esta ocasión, se trata de un “etiquetado voluntario” de los blogs (si es voluntario, ¿por qué legislarlo?) para poder mandar con más facilidad a la policía a tu casa si dices algo que no le gusta a algún político. Les molesta que haya libertad en la Red, está claro. Los habrá que piensen que esto no es malo, que es una medida voluntaria, que no es para tanto… pues se equivocan. En lo referente a la privacidad y las libertades, no hay que ceder ni un milímetro: toda cesión es irrecuperable y sirve de base para el siguiente paso.

Leer el resto del artículo »

Un empujón para Microsoft HealthVault

Médico para quien Microsoft HealthVault y Google Health llegaron demasiado tarde, por Pingnews, con licencia CC by-sa Aunque, para muchos, es un asunto que está pasando inadvertido, existe un curioso frente de batalla en la guerra Microsoft vs. Google: los servicios de almacenamiento y centralización de historiales médicos. La empresa de Redmond compite con su servicio Microsoft HealthVault y la de Mountain View lo hace con Google Health. Aunque hay ciertas diferencias entre uno y otro, ambos hacen básicamente lo mismo: sirven como ubicación donde guardar, de forma supuestamente segura, toda la información médica del usuario. Radiografías, recetas, resultados de análisis, lecturas de aparatos, informes, etc. pueden almacenarse en el sistema y, lo que es más importante, pueden compartirse con médicos y hospitales a voluntad del paciente-usuario. De cara al usuario, el objetivo último de estos servicios es devolverle el control sobre dónde está su información clínica y qué ocurre con ella, además de permitirle nuevas posibilidades, como el recibir diagnósticos y recomendaciones mucho más ágilmente y sin moverse de casa.

Leer el resto del artículo »

Privacidad: se cachondean de nosotros

Helicóptero de policía de Sidney, por Rupert Taylor-Price, en Flickr, con licencia CC by. Las noticias relacionadas con el concepto del “terrorismo como excusa” ya llegan a tener carácter cómico. Véase esta noticia del Miami Herald sobre un helicóptero de la policía de Nueva York cargado hasta arriba de material de vigilancia ultramoderno. El aparato, que ha costado diez milloncitos de dólares a los contribuyentes estadounidenses (y no se dice cuánto cuesta su operación y mantenimiento), puede leer matrículas y reconocer caras desde el aire además de, añado yo, escuchar conversaciones. Todo esto, para luchar contra el “terrorismo”, por supuesto. Pues bien, y ahora viene la parte cómica, cuando se pregunta al capitán del helicóptero sobre las preocupaciones de aquellos que valoramos la privacidad, su contestación merece ser enmarcada: “No invadimos la privacidad de los individuos. Sólo queremos observar todo lo que ocurre en público“.

Pues eso, que no quieren invadir tu privacidad, sólo observar todo lo que haces en público. Puedes estar tranquilo. Salvo si sales a la calle, claro.

Foto: Rupert Taylor-Price

Malos tiempos para la privacidad

Anuncio sobre las bases de datos de la TV License en el Reino Unido, en Flickr, por codepo8 con licencia CC byEn general, el ciudadano de a pie es poco consciente de cuántas veces al día sus datos personales, sus acciones, su ubicación, sus gustos, son registrados en una base de datos. En muchos casos, tenemos la posibilidad de darnos cuenta, de intuir, que eso va a ocurrir, como cuando pagamos con una tarjeta de crédito, pero son muchas otras las ocasiones en las que nuestra privacidad queda almacenada en algún sitio sin que se nos informe de ello, como al pasar bajo una cámara de vigilancia con reconocimiento automático de matrículas o cuando se usa la señal de nuestro teléfono móvil para ubicarnos. Los políticos y burócratas no son propensos a impedir o limitar esta recolección constante de datos. Antes bien, no dudan en ampliar y justificar cualquier ataque a nuestra privacidad si intuyen que con él podrán controlarnos mejor. Leer el resto del artículo »

Enésimo ataque a la privacidad de los ciudadanos

Esta vez, en Chile. Parece que lo de pasarse por ahí mismo la privacidad de quienes pagan tu sueldo no es patrimonio de la Vieja Europa. Veo en Barrapunto que los datos de seis millones de chilenos, provenientes de varios registros oficiales, han sido publicados en Internet por un sujeto que afirma hacerlo para llamar la atención sobre la falta de seguridad de esos registros. Mal por el sujeto y muy mal por los burócratas que debían custodiar esos datos. Seguro que, si le pillan, al tipo le meterán un puro de cuidado. Matarán al mensajero: ningún burócrata sufrirá consecuencia alguna.

Privacidad… ¡qué asco!

Anti AdWare/SpyWare campaign box label, por Rosewithan, en Flickr, con licencia CC by. Mañana, debía publicarse en este blog un post que escribí hace un par de días sobre la escasa preocupación que demostramos los españoles por la privacidad en nuestras líneas de teléfono domésticas, a juzgar por la reducida oferta de servicios adicionales de privacidad de Telefónica y, sobre todo, del resto de operadores. Lo he borrado, porque me ha llegado por email algo mucho, muchísimo peor. Lo nuestro con las llamadas de los televendedores no es nada comparado con lo de Italia. El gobierno italiano publicó ayer los datos fiscales de 2005 de toda la población en Internet.

Leer el resto del artículo »



Suscríbete

cargando...
Sígueme en http://twitter.com