Mi pronóstico para las elecciones

Mariano Rajoy y Daniel Sirera en Blanes por el PP de Cataluña Siguiendo con mi post de esta mañana y antes de que se produzca el segundo debate televisivo, voy a echar mi cuarto a espadas sobre las elecciones del próximo domingo. Mi previsión es que el Partido Popular perderá las elecciones. Me da más o menos igual la diferencia con el PSOE, aunque tiendo a pensar que será poca. Los sondeos dan una diferencia entre el 2% y el 6% por debajo del PSOE, sin contar el margen de error, pero hay que tener en cuenta que ahora es políticamente incorrecto decir que se va a votar al PP, así que es probable que la ventaja socialista sea relativamente escasa. En cualquier caso, teniendo en cuenta la cantidad de argumentos que el PP tiene a su favor para desbancar a Zapatero, cualquier derrota es una grave derrota, ya sea por un 2% o por un 12%.

¿Por qué se va a producir esta derrota?

Principalmente, por la incapacidad de Mariano Rajoy de dibujarse ante el electorado como una alternativa renovadora y por su incapacidad para demostrar la vacuidad de las actuaciones de Zapatero. En su lugar, Rajoy no ha conseguido quitarse la etiqueta “Aznar-Irak-11M”, condición esencial para lograr arañar votos al PSOE, ni ha sido capaz de contrarrestar el discurso grandilocuente de Zapatero. Por tanto, si se cumple mi pronóstico, Mariano Rajoy y su equipo deberían abandonar sus cargos de responsabilidad en el Partido Popular lo más rápidamente posible. Rajoy ha hecho un buen trabajo y es un político muy válido, pero no ha alcanzado los objetivos marcados en las dos últimas elecciones, y en cualquier empresa que se precie eso es motivo más que suficiente para buscar la “renovación”.

Espero, sinceramente, estar equivocado y que el PP gane las elecciones. Pero no lo creo. En el mundo empresarial, cuando se sospecha que puede ocurrir una pérdida, lo correcto -lo obligado- es dotar una provisión. En el mundo político, ante la sospecha de una derrota, lo correcto -lo obligado- es ir pensando en la renovación. Próximamente, iré dando mi opinión sobre cómo debería hacerse esa renovación.

Fotografía de Mariano Rajoy y Daniel Sirera en Blanes, cortesía del PP de Cataluña mediante una licencia Creative Commons by-sa.

Por qué votaré al PP

José Luis Rodríguez Zapatero - Royal & Zapatero's meeting in Toulouse for the 2007 French presidential election 0548 2007-04-19 por guillaumepaumier No me considero un fanático del Partido Popular. Es cierto que mantengo dos discursos diferentes en función de si estoy con gente a la que es posible convencer de las bondades del PP, en cuyo caso defiendo a rajatabla las tesis oficiales del partido, o se trata de gente que ya está convencida o que nunca se convencerá, en cuyo caso hablo con absoluta libertad acerca de lo mal que me parecen ciertas cosas del PP. Hoy y, posiblemente, mañana, voy a hablar desde esta segunda perspectiva, independientemente de quién vaya a leer esto. Me dispongo a enumerar los principales motivos por los que, el próximo domingo, votaré al PP con la intención de conseguir que los socialistas de Zapatero salgan de la Moncloa -con esta frase, anticipo el núcleo del artículo que escribiré mañana-.

  • Soy un ferviente defensor de la igualdad ante la Ley, mientras que Zapatero y su partido abogan por la igualdad mediante la Ley, que sólo puede conseguirse recortando la libertad y perjudicando los derechos de terceros.
  • Zapatero afronta todo lo que hace desde la perspectiva de "salvador del mundo" y plasma esa actitud en la mera promulgación de leyes. No reconozco la capacidad de cambiar el mundo ni a los políticos ni a las leyes, sino al trabajo diario y bienintencionado de un gran número de personas, políticos incluidos, por lo que me produce rechazo que alguien me intente convencer de que él solito lo va a resolver todo con dos leyes.
  • Zapatero ha conseguido difundir la consigna de que el PP es de "extrema derecha", lo que no sólo es un insulto sino que, además, es radicalmente falso.
  • Zapatero no ha sido capaz de rodearse de un equipo de profesionales eficaces. Desde la incapaz Trujillo hasta el supuesto investigador Soria, cuyo CV está más que en entredicho, su equipo se ha caracterizado por estar formado principalmente por propagandistas y por "gente de carácter", no por gestores eficaces. Solbes era la única esperanza en ese grupo, pero no ha demostrado en ningún momento tener interés por imponer sus tesis económicas sobre las ocurrencias populistas de sus compañeros de equipo.
  • Zapatero prometió "volver al corazón de Europa" y, de momento, lo único que ha conseguido ha sido enemistarnos con los gobiernos de Francia, Alemania, Holanda, Italia y Polonia, además de los ya sabidos Estados Unidos y Reino Unido. Zapatero y su equipo de exteriores confundieron a los gobernantes del momento en Francia y Alemania con "Europa" e hicieron mal los cálculos sobre sus posibilidades electorales, con lo que al cambiar esos dos gobiernos (por la voluntad de sus ciudadanos, por cierto) se quedaron sin sitio al que "volver".
  • Zapatero sacó las tropas de Irak de forma precipitada, justo antes de que la ONU amparase la presencia de tropas extranjeras y diese forma y legitimidad al nuevo gobierno iraquí, con lo que demostró que no le importaba tanto lo que la ONU dijera (Bono llegó a calificar la resolución como "ficción") como el gesto que quería hacer. La pérdida de credibilidad como aliado del gobierno de Zapatero, que no de España, nos está costando a los españoles ser ninguneados en todos los foros internacionales.
  • Si los gobiernos de las primeras potencias económicas occidentales no quieren reunirse contigo pero recibes el apoyo de Castro, Chávez y Evo Morales, no mereces mi voto para presidir el gobierno de un país que debería aspirar a ser como Francia o el Reino Unido, no como Bolivia.
  • Soy liberal, creo en el gobierno mínimo o casi inexistente, mientras que Zapatero es intervencionista y socialista, es decir, diametralmente opuesto a la visión que tengo de cómo debería ser el mundo.

Foto de Zapatero en un mítin de Royal en Toulouse, cortesía de guillaumepaumier mediante una licencia Creative Commons by-sa.

La ONU nos ha engañado… otra vez.

Me irrita leer esta noticia del Washington Post, titulada “U.N. to Cut Estimate Of AIDS Epidemic”. Resulta que la agencia de las Naciones Unidas encargada de la lucha contra el SIDA lleva años inflando drásticamente las cifras de contagiados en lugares como Ãfrica o China. La metodología usada para determinar el número de infectados era tan imperfecta que, en cuanto se ha cambiado, las cifras se han reducido en muchos millones (o, mejor dicho, se reducirán cuando se publique el informe de manera oficial). La mayoría de las cifras, pasadas y actuales, se van a revisar a la baja en más de un 30% y algunas como el número de infectados anuales se recortará en más de un 40%. Pero el fondo del asunto no tiene que ver con el método estadístico utilizado, sino con intereses mucho más prosaicos y fáciles de entender, seguramente. Según el Post:

“There was a tendency toward alarmism, and that fit perhaps a certain fundraising agenda,” said Helen Epstein.

Y, también:

Critics have also said that U.N. officials overstated the extent of the epidemic to help gather political and financial support for combating AIDS.

No estoy de acuerdo con esta última afirmación. No creo que los motivos fueran “reunir apoyo político y financiero para combatir el SIDA”. Soy más de la opinión de que el objetivo era reunir apoyo político y financiero para manejar más presupuesto, impulsar sus carreras y tener una cuenta de gastos más abultada. De hecho, el haber inflado las cifras artificialmente durante tantos años ha podido hacer más daño a la lucha contra el SIDA que los millones de más que se hayan recaudado por medio de la exageración. Debido a la información errónea, muchos programas efectivos en la lucha contra el SIDA pudieron ser abandonados al no poderse medir realmente su efectividad, lo que habría producido, en última instancia, un mayor número de afectados.

En resumen, un capítulo más de los funcionarios de la ONU despreciando a los contribuyentes de todo el planeta que les pagan el sueldo y a las personas desfavorecidas a quienes se supone que deberían ayudar con su trabajo. Nuestro dinero arrojado a las alcantarillas de la ineficiencia y a los gaznates de la corrupción, como siempre.

El cambio climático cuestionado desde dentro.

[...] Sin acceso a la energía, la vida es brutal y corta. El incierto impacto del calentamiento global en el futuro lejano debe ser puesto en relación con los desastres del presente. [...] Dada la incertidumbre científica y nuestra relativa impotencia con respecto al cambio climático, me parece que está claro cuál es el imperativo moral de esta cuestión.

John R. Christy es director del Earth System Science Center en la Universidad de Alabama en Huntsville y uno de los participantes en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, co-ganador del Premio Nobel de la Paz este año.

El artículo completo, aquí. Vía Ajopringue.



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