Cuando "verde" no siempre es "mejor"

El que los distintos mercados se rigen por distintas escalas de valores no es algo que vaya a sorprender a nadie. Sin embargo, no está de más recordar, de vez en cuando, que no todos valoramos del mismo modo determinadas características de nuestros productos o servicios. Esto es especialmente importante cuando algunas de esas características comienzan a ocupar un puesto cuasi-sagrado en los idearios de las empresas y los arsenales de las agencias de publicidad. Hoy, he pasado el día con siete sudafricanos, todos profesionales de dilatada experiencia en la administración pública y la consultoría estratégica en su país. A lo largo del día, en varias ocasiones han mostrado una cierta sorpresa con respecto a la importancia que en España le damos a la conservación del entorno (placas solares en los edificios, el ahorro de combustible como una ventaja destacada de los peajes electrónicos, etc.) porque en Sudáfrica la “conciencia verde” está mucho menos desarrollada. Para ellos, el valor de “lo verde”, de lo ecológico, no está tan presente como en las mentes europeas, con lo que factores como el menor consumo al no tener que pararte en una plaza de peaje no es un argumento con el que vayas a conseguir que un ministro te apruebe un proyecto.

Acerca de Cloverfield

Nota: puede contener spoilers. No, no es que venga con alerones.

cloverfield_cartel El pasado sábado, fui a ver "Cloverfield". Me encantó. No puedo decir otra cosa. Debido a que está grabado (como) con una cámara digital casera, no es una película apta para los que se mareen fácilmente, pero incluso ellos deben hacer el esfuerzo y acercarse a un cine para vivir durante ochenta y pocos minutos en la piel de unos jóvenes neoyorquinos que ven cómo una noche que se antojaba divertida y agradable (fiesta, alcohol, ligoteo, …) termina por convertirse en una pesadilla de dimensiones, nunca mejor dicho, leviatánicas. Realismo puro y una perspectiva distinta a la que estamos acostumbrados en el cine de monstruos gigantescos: aquí no hay equipo formado por el guaperas, el científico, la reportera buenorra y el alivio cómico, sino que sólo tenemos a un grupo de jóvenes profesionales normales y corrientes que se convierten no en protagonistas, sino en meros peleles en medio de una historia que no alcanzan a comprender y, ni mucho menos, a dominar. Todo un soplo de aire fresco en un género tan desgastado por los clichés.

Por cierto, para mí, la película que fui a ver se llama "Cloverfield", no "Monstruoso". Coincido con mi amigo Seleucus en que el título español es horrible. Hace meses que me enteré de su existencia y, desde entonces, he visto diversos trailers [YouTube 01:50] y teasers [YouTube 07:12], he leído muchas páginas de fans, visitado los sitios web teasers que creó la productora y, en prácticamente todos los casos, todo el mundo se ha referido a la película como "Cloverfield", independientemente de su nacionalidad, al menos desde un determinado momento allá por septiembre. Monstruoso era poco más que un subtítulo que aparecía, en inglés, en unas pocas ocasiones. ¿Por qué las productoras y las distribuidoras españolas nos tratan como si fuéramos tontos de baba y nos cambian los títulos de las películas? Hasta podría entender que se traduzcan de forma ajustada algunos títulos (por ejemplo: "As good as it gets" –> "Mejor imposible") pero no entiendo por qué se cambian por completo títulos como éste. Además, en el pasado, podía haber razones sociodemográficas que lo explicaran (pocos hablantes de inglés y, quizás, un cierto rechazo a lo extranjero, principalmente) pero, actualmente, es injustificable porque no sólo se han reducido esos motivos (no insinúo que ahora todos los españoles hablemos inglés pero sí estamos más acostumbrados a él) sino que, además, ha surgido otro que aconseja mantener los títulos originales: Internet. Cuando una distribuidora decide cambiarle el título a una película para su proyección en España, está desaprovechando los esfuerzos globales de promoción que se puedan estar haciendo en la red. En el caso de Cloverfield, en el que la campaña vírica ha durado meses y costado algún que otro millón, el ejemplo es paradigmático: millones de internautas hablando de Cloverfield y los españolitos buscando "Monstruoso" por ahí.

Por cierto, éste no es el monstruo de la película, aunque durante un tiempo se decía en Internet que sí:

Falso monstruo de Cloverfield



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