6 de Octubre de 2008 — Manuel Delgado
No, no es que me haya dado por tomar psicotrópicos ni nada parecido. Hace un par de dÃas, decidà lanzarme y pasar mi servicio de correo a Google Apps. He estado un tiempo dándole vueltas a si hacerlo o no. Por una parte, es una forma de resolver el problema de usar habitualmente varios ordenadores desde varias ubicaciones. Por otra, me obliga a dedicar más esfuerzo para disponer de mi correo cuando estoy off-line (¿para cuándo Gears para Gmail?).
En realidad, se trata de un movimiento de lo más anodino, lo sé. Lo que me lleva a comentarlo es la polémica de las últimas semanas con respecto a esto de los servicios en la nube, el cloud computing, que es como se llama ahora a cosas tan dispares como disfrutar el software como un servicio a través de Internet o sustituir los grandes supercomputadores corporativos por grandes números de ordenadores pequeños de bajo coste gestionados por terceros. Hasta hace poco, parecÃa que todo lo relacionado con el cloud computing gozaba de buena prensa. Pero hete aquà que, la semana pasada, llega el mismÃsimo Richard Stallman, gurú entre los gurús, y dice que el cloud computing es una estupidez. Seguramente, esto debió de gustarle mucho al CEO de Oracle, Larry Ellison, que habÃa dicho unos dÃas antes que el cloud computing es poco más que palabrerÃa y moda. En el portal de la comunidad de computación de alto rendimiento (HPC) de Sun se preguntan si Ellison habÃa tomado demasiado Cialis ese dÃa.
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