Mi pronóstico para las elecciones3 de Marzo de 2008 — Manuel Delgado
¿Por qué se va a producir esta derrota? Principalmente, por la incapacidad de Mariano Rajoy de dibujarse ante el electorado como una alternativa renovadora y por su incapacidad para demostrar la vacuidad de las actuaciones de Zapatero. En su lugar, Rajoy no ha conseguido quitarse la etiqueta “Aznar-Irak-11M”, condición esencial para lograr arañar votos al PSOE, ni ha sido capaz de contrarrestar el discurso grandilocuente de Zapatero. Por tanto, si se cumple mi pronóstico, Mariano Rajoy y su equipo deberÃan abandonar sus cargos de responsabilidad en el Partido Popular lo más rápidamente posible. Rajoy ha hecho un buen trabajo y es un polÃtico muy válido, pero no ha alcanzado los objetivos marcados en las dos últimas elecciones, y en cualquier empresa que se precie eso es motivo más que suficiente para buscar la “renovación”. Espero, sinceramente, estar equivocado y que el PP gane las elecciones. Pero no lo creo. En el mundo empresarial, cuando se sospecha que puede ocurrir una pérdida, lo correcto -lo obligado- es dotar una provisión. En el mundo polÃtico, ante la sospecha de una derrota, lo correcto -lo obligado- es ir pensando en la renovación. Próximamente, iré dando mi opinión sobre cómo deberÃa hacerse esa renovación. FotografÃa de Mariano Rajoy y Daniel Sirera en Blanes, cortesÃa del PP de Cataluña mediante una licencia Creative Commons by-sa. Por qué votaré al PP3 de Marzo de 2008 — Manuel Delgado
Foto de Zapatero en un mítin de Royal en Toulouse, cortesía de guillaumepaumier mediante una licencia Creative Commons by-sa. Zapatero, el Rey, Chávez, Moratinos… mezcla explosiva11 de Noviembre de 2007 — Manuel DelgadoMuchos habrá estos dÃas que vean en la actitud de RodrÃguez Z. y del Rey en la Cumbre Iberoamericana de Chile un acto de valentÃa y de sensatez. No puedo estar más en contra de esa interpretación de los hechos. Sà es cierto que no haber dicho nada hubiera sido una clarÃsima muestra de indignidad y de bajeza polÃtica, pero el decirlo no te eleva a los altares. Antes bien, una respuesta como la de RodrÃguez no es tanto una defensa del “buen nombre” de Aznar o de España como un lógico intento de no hacer el juego a tu contrincante en una negociación (y una cumbre de ésas no es más que una negociación o, mejor dicho, un compendio de negociaciones) y de no dejar que sea tu interlocutor quien siente las bases sobre las que vas a negociar en el futuro. En este caso, la diplomacia española no podÃa permitir que se creara un clima en el que España pareciera deberle algo a Venezuela y a otros paÃses del área, puesto que ésa es una situación de partida muy negativa para España en posteriores negociaciones. La actual diplomacia española se está encontrando con un buen número de dificultades para manejar las relaciones con Iberoamérica debido a, entre otros factores, la falta de sintonÃa entre nuestro discurso bienintencionado, de apoyo y de admiración a sus lÃderes, y el discurso agresivo de nuestras contrapartes sudamericanas que nos ven exclusivamente como una potencia neocolonialista. En resumen: les reÃmos las gracias sin querer darnos cuenta de que se rÃen de nosotros. Lo ocurrido en Chile no es más que un cambio de postura, tardÃo en mi opinión, para intentar resolver la situación. Estoy convencido de que estaba estudiado y planificado: no ha sido ningún calentón. |
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Siguiendo con
No me considero un fanático del Partido Popular. Es cierto que mantengo dos discursos diferentes en función de si estoy con gente a la que es posible convencer de las bondades del PP, en cuyo caso defiendo a rajatabla las tesis oficiales del partido, o se trata de gente que ya está convencida o que nunca se convencerá, en cuyo caso hablo con absoluta libertad acerca de lo mal que me parecen ciertas cosas del PP. Hoy y, posiblemente, mañana, voy a hablar desde esta segunda perspectiva, independientemente de quién vaya a leer esto. Me dispongo a enumerar los principales motivos por los que, el próximo domingo, votaré al PP con la intención de conseguir que los socialistas de Zapatero salgan de la Moncloa -con esta frase, anticipo el núcleo del artículo que escribiré mañana-.

