15 de Abril de 2008 — Manuel Delgado
Parece que, últimamente, los hay empeñados en hacernos creer que, por definición, es lo mismo un policÃa que un terrorista o que un delincuente. Incluso aunque podamos estar de acuerdo en que la coacción armada por parte del Estado es uno de los instrumentos más eficientes cuando se trata de cercenar la legÃtima libertad individual, en aquellos paÃses en los que la Ley rige, generalmente, el comportamiento de las instituciones públicas, la diferencia entre la amenaza que supone la policÃa para el ciudadano y la que le suponen los delincuentes es abrumadoramente evidente. Bien está utilizar figuras sugestivas y provocadoras para espolear el debate, pero ahondar en ello y entrar de lleno en el ejemplo concreto como sustento de lo que no debÃa ser más que un ejercicio retórico no me parece ni positivo ni fiel a la realidad.
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