A todos se nos puede ir la olla

Efectivamente, a todos se nos puede ir la olla. Hoy se le ha ido a Francis Pisani en su columna de Soitu.es, donde afirma que el record de descargas conseguido por Firefox es decepcionante, pues se ha quedado en 2.721.198 descargas, cuando quería conseguir cinco millones. Es decepcionante, sí, y falso. El número total de descargas en las primeras 24 horas ha superado los ocho millones, bien por encima del objetivo.

No sé de dónde sacó su cifra Pisani pero, si de algo nos valen errores como éste (que todos podemos cometer en algún momento, repito), es para comprobar que la eurodiputada socialista María Badía erraba el tiro cuando decía que “en Internet no existe la seguridad de que la información sea cierta“. Es en Internet donde resulta más fácil comprobar si la información que tenemos ante los ojos es cierta o no, como lo demuestran los múltiples comentarios que avisan a Pisani de que ha metido la pata. Eso es Internet: información, conversación y discusión. Quizá justo eso es lo que no gusta a los políticos.

Acerca de NewsGator Go!

Pantallazo de Hoy de Windows Mobile 5.0, por Microsoft Hace unos días, escribí un post sobre NewsGator, una suite de distintos programas y servicios online que me han ayudado a resolver mi problema con los feeds RSS. Como dije entonces, NewsGator Online y NewsGator Inbox for Outlook están demostrando hacer exactamente lo que dicen hacer y de forma mucho más que satisfactoria. El complemento para Outlook ha soltado alguna que otra excepción .NET, que queda como bastante feo (es mucho más elegante tratar la excepción de forma interna e informar al usuario con algo que cualquiera pueda entender sin saber nada de programación en Windows), pero ha sido de forma anecdótica. Distinta sensación estoy teniendo con NewsGator Go!, la aplicación para dispositivos móviles.

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Acerca de NewsGator

Llevo un tiempo queriendo cambiar la forma en que leo mis feeds RSS. Hasta ahora, usaba Microsoft Outlook 2007, porque me gustaba especialmente la posibilidad de tratar los feeds como si fueran elementos de correo, no sólo por poder reenviarlos fácilmente y por poderlos leer offline sino, sobre todo, porque así quedaban indexados en el Windows Desktop Search de mi equipo y favorecía enormemente mi gestión del conocimiento a nivel personal. Sin embargo, en las últimas semanas, he experimentado problemas pues, al usar dos ordenadores, sufría tanto la falta de sincronización entre los feeds de uno y otro, a pesar de que me traspaso un archivo OPML a menudo entre ambos, como el recibir dos veces el mismo apunte RSS, en un equipo y otro. Así que me he pasado a NewsGator.

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¿Multas por "recomendar a un amigo"?

Se hace eco la prensa de las palabras de Martí Manent, presidente de la Asociación Española de Comercio Electrónico y Marketing (Aecem), acerca de lo elevadas que son las multas relacionadas con la (falta de) protección de datos personales en España, en comparación con otros países europeos. Dice el señor Manent que eso lleva a España a ser “menos competitiva“. Me hace gracia que alguien se queje de que España se hace menos competitiva en algo porque saltarse la Ley sale más caro aquí. Yo creía que la competitividad no consistía en la posibilidad de saltarse la Ley a la torera, máxime una ley tan simple de cumplir como la LOPD y cuyo cumplimiento, además, sólo implica que te marcas unos límites muy claros con respecto al abuso de la información de tus clientes, lo que podría considerarse una buena forma de dirigirte al mercado y, por tanto, ser más competitivo.

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Acerca de TrueCrypt

Hace tiempo, me llevé una gran decepción cuando PGP (siglas de Pretty Good Privacy) dejó de ser freeware y pasó a convertirse en un producto de pago. PGP era un producto simple y efectivo para firmar y encriptar tu correo electrónico usando el modelo PKI y, además, era el estándar de facto para esas operaciones, con lo que su base de usuarios era amplísima (no tanto en España). Sin embargo, aunque la aplicación primordial de PGP era la securización del correo electrónico, tenía otros usos igualmente interesantes, como la encriptación de datos en tu disco duro. Por diversas cuestiones que no vienen al caso, el proyecto dejó de ser abierto y gratuito y se convirtió en un producto comercial, lo que tuvo dos efectos inmediatos: dejó de ser económico y, además, su base de usuarios descendió drásticamente.

Llevaba yo bastante tiempo intentando encontrar una solución de encriptación comparable a PGP tanto en términos de fiabilidad como de facilidad de uso. Hace como un año, mi búsqueda terminó gracias a una nota de Kriptópolis que me hizo llegar hasta TrueCrypt. Se trata de un software para la creación de volúmenes encriptados, abierto y gratuito -pero no libre-, que se instala en un abrir y cerrar de ojos y que cuenta con suficiente tiempo en el mercado y suficientes revisiones por parte de terceros como para poder confiar en él (al menos, tanto como se puede confiar en cualquier producto de seguridad cuando tú mismo no eres una eminencia en ese campo). TrueCrypt incorpora los algoritmos de encriptación AES, Serpent y TwoFish y puede usar varios de ellos de forma sucesiva para sus operaciones de encriptación (sacrificando, obviamente, la velocidad de computación), con lo que, en teoría, se puede llegar a conseguir un nivel de seguridad mucho más que aceptable. Si a eso le sumamos un manual de uso hecho con la seguridad en la cabeza, que ofrece detalles concretos sobre cómo funciona el software y no simple jerga de marketing y que da multitud de pistas sobre cómo usar el programa de forma realmente segura, parece que podemos acercarnos a este software con tranquilidad.

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La información como herramienta de poder en las empresas

La información es poder. Sobre este punto, existe consenso. Por ese motivo, la correcta gestión de la información en cualquier organización es fundamental para que ésta avance y crezca. Sin embargo, eso no siempre ocurre: un caso demasiado habitual, sobre todo en las empresas de corte más tradicional, es que la información no se utiliza para dotar de poder a toda la empresa, sino que se acumula allí donde se genera y se usa, exclusivamente, para aumentar la capacidad de influencia de aquellos que la controlan. De esta forma, se generan empresas en las que existen departamentos, unidades o incluso personas que actúan con un altísimo nivel de alejamiento de los criterios y estrategias globales de la organización y que se limitan a cumplir con las exigencias mínimas necesarias para no tener grandes enfrentamientos. En la vida diaria, es el típico caso del “yo cumplo con mis objetivos, ¿no?, pues que nadie me diga cómo tengo que llevar mi departamento”. Leer el resto del artículo »



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