¿Perciben los directivos el valor de los proyectos de IT?

Foto antigua de un despacho por foundphotoslj, en Flickr, con licencia CC by La percepción de que las tecnologías de la información (TI o IT) suponen un lastre para las organizaciones sigue asentándose entre las cúpulas directivas. A mi entender, el motivo es muy sencillo de explicar: a pesar de que el desarrollo de las capacidades de los sistemas informáticos empresariales ha sido vertiginoso en los últimos diez años, su coste, sus riesgos, sus probabilidades de fracaso y los quebraderos de cabeza que suponen apenas se han reducido nada en el mismo periodo de tiempo. Antes bien, puesto que la dependencia de los negocios de los sistemas de IT es mucho mayor ahora y las obligaciones de integración entre múltiples sistemas son mucho más numerosas, la situación es incluso peor. En otras palabras, aunque el software y el hardware de hoy nos ofrecen funcionalidades inimaginables hace diez años, implantar un gran ERP, un CRM o un sistema de gestión documental sigue siendo el mismo proyecto de proporciones épicas, origen de todo tipo de situaciones dramáticas, que era en 1998. Como consecuencia, los consejeros delegados siguen viendo a la IT como un problema con el que lidiar a la hora de crecer, en lugar de verlo como el trampolín en que debía haberse convertido ya.

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Negocios tradicionales y la amenaza de Internet

Las Maldivas, por nattu en Flickr con licencia CC by Es difícil estar más de acuerdo con Edu William en su análisis de la situación actual y futura de las agencias de viajes con respecto a la amenaza que supone para ellas la compra directa de productos turísticos a través de Internet. Su análisis es, además, extrapolable a multitud de otros sectores que no están sabiendo adaptarse al cambio de paradigma. Como solución a sus problemas, es extraño que recurran a algo que no sea, simplemente, quejarse de su mala suerte, meter miedo sobre Internet a sus clientes, intentar conseguir la protección de la administración o recalcar cómo sus “valores tradicionales” son una ventaja competitiva que todo cliente debe saber apreciar. No se dan cuenta de que la solución no está en resistirse, sino en unirse a la corriente, en adaptarse.

Foto: nattu.

Los planes de SAP sobre el software como servicio

Otro tipo de SAP, para quien lo entienda. Por pfly, en Flickr, con licencia CC by-sa. Hace unos años, al software como servicio (en inglés, software as a service, o SaaS) se le daban nombres muy distintos: se hablaba de software on-demand, de Application Service Providers (ASPs), de hosted software o, simplemente, de software on-line. Prefiero el nombre, algo más moderno, de software como servicio, porque es el que más se ajusta a la realidad de negocio a la que da respuesta. Pues bien, en aquellos tiempos en los que tanto se hablaba del software como servicio y tantos nombres tan distintos se le daba, hubo una empresa que se resistió ferozmente a la tendencia de sacar una versión de su software que se distribuyera como servicio: SAP. La resistencia duró hasta el pasado 2007, cuando nuestros amigos de SAP se decidieron a lanzar SAP Business ByDesign, aunque no de forma global sino limitado a los mercados con mayor potencial (EEUU, Reino Unido, China, Francia, Alemania e India). El que la empresa más famosa del planeta por tener un software difícil de instalar y doloroso de personalizar comenzase a ofrecer una versión on-line hizo que muchos vieran un nuevo empujón al mercado del software como servicio, que en lo referente a las aplicaciones de gestión empresarial estaba un poco parado. Pues, para todos aquellos que pensaban que SAP iba a profundizar en su estrategia del software como servicio: malas noticias.

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Encyclopaedia Britannica Webshare: ¿está funcionando?

Encyclopaedia Britannica, edición de 1911, por Stewart en Flickr con licencia CC by Es bien conocido que, desde mediados de abril, todo aquél que tenga algún tipo de publicación en Internet puede conseguir acceso gratuito a la Encyclopaedia Britannica (EB), a través de su iniciativa Webshare. Desde que leí la noticia en TechCrunch, la he visto repetida en multitud de sitios y estoy seguro de que son muchos los que, como yo, se habrán dado de alta en el servicio. Lo que no tengo tan claro es que el objetivo principal de la EB se esté cumpliendo: conseguir que los bloggers enlacen a sus artículos desde sus blogs.

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La cara fea de Google

Logo de Google hecho con Lego, por Manfrys, en Flickr, con licencia CC by-sa Hasta hace bien poquito, Google era un ejemplo indiscutible de bondad empresarial, de buenrollito tecnológico, muy en contraposición con el malvado Microsoft, presidido por la reencarnación misma del Diablo, sólo que con gafas. Una generación entera de geeks y simples interesados en la informática veían (y ven) en Google la alternativa que desbancará a Microsoft y nos librará del mal, amén. ¡¡MMEEEECCCKKKK!! Error. Google lleva ya varios años dando muestras de que, en el fondo, se está convirtiendo en lo que ya es, si se me permite la expresión: una gran corporación multinacional. Como tal, sus únicos objetivos son el crecimiento y la supervivencia (lo que me parece muy bien, dicho sea de paso). Perseguirán sus objetivos por todos los medios, cometerán los mismos errores que tantos otros antes que ellos y, dentro de no mucho, su posicionamiento en las mentes de los más jóvenes no será muy distinto del de la temida Microsoft (que, probablemente, se convertirá en el IBM del futuro: anodino y carente de interés). La herencia cultural de la pequeña empresa fundada por unos jovenzuelos cargados de ilusión, grandes planes y unos valores muy concretos no es infinita y las hordas de abogados, consultores en estrategia e imagen corporativa, nuevos gestores ubicados por todo el planeta y analistas de Wall Street pueden consumirla en muy poco tiempo.

Si yo fuera más organizado, me iría haciendo un ficherito con todas las muestras de prepotencia y desprecio al cliente por parte de Google que veo en la prensa. Ya llevaría unas cuantas fichas. La más reciente, el ridículo caso (vía Techcrunch) del stand de Google en la Web 2.0 Expo de San Francisco: a los visitantes no se les permitía sacar fotos del stand, por orden del departamento de relaciones públicas. Paradójico, por otra parte. Obviamente, en el mundo en que vivimos, es harto complicado impedir eso, así que las fotos del stand llegaron a Flickr antes incluso de que los de Google tuvieran la oportunidad de enmendar su error. ¿Cuánto creen que falta para que Google vaya lanzando amenazas legales a diestro y siniestro para proteger su ración del pastel? Poquito, bien poquito.

Foto: manfrys

La reputación empresarial en la Red

Tarjetas de visita recicladas por System One Gang en Flickr, con licencia CC byAntoni Gutiérrez-Rubí me mandó la semana pasada un vínculo a uno de sus artículos, titulado “La reputación empresarial en la Red”, publicado en Cinco Días poco antes. Hasta hoy, no había tenido oportunidad de prestarle atención y es una pena, porque coincido plenamente con lo que expresa Antoni en su texto: gestionar la reputación de una empresa en este entorno [la web 2.0] supone una actitud de cambio, de transformación tan profunda que sólo aquellos que asimilen la intensidad de la “nueva naturaleza del mercado y de la sociedad†podrán reorientar, diseñar y programar el principal activo hoy de nuestras compañías: el valor de los intangibles. Los que no se den cuenta de todo el peso de esa frase, de la gravedad que acumula y de lo inevitable que resulta, tienen poco que hacer en el futuro empresarial inmediato. Los intangibles como la reputación digital o el conocimiento son la clave actual en la gestión empresarial y de su correcto manejo depende TODO. Las empresas que no sean capaces de cerrar la brecha digital que los separa del mercado o que no sepan cómo complementar y reorientar a sus élites desconectadas, simplemente, no sobrevivirán.

¿Para qué vale un despacho?

Preciosa foto de 1934, cortesía de freeparking en Flickr mediante licencia CC by Cierto conocido banco español de primera línea (adelante, imaginen cuál), está actualmente en pleno proceso de implantación de un nuevo modelo de gestión en sus oficinas. Esta implantación coincide, además, con la de otro nuevo modelo para sus servicios centrales, basado en la externalización de muchas de esas funciones y su traslado físico a Málaga (desde Madrid y Bilbao, supongo). La banca española necesita evolucionar y para evolucionar hay que probar nuevas fórmulas, hasta ahí de acuerdo. Pero hay determinadas cuestiones que no hace falta probar, porque con sólo pararse a reflexionar un poco es fácil darse cuenta de que lo que se va a hacer es una barbaridad. Me refiero a que, dentro de ese nuevo modelo de gestión, está previsto eliminar los despachos de los directores de oficina. Esto es una mala idea, pero parece que a algún genio de la organización empresarial le parece que es, en realidad, una maravilla. Veamos.

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ThinkingRock y Getting Things Done

Getting Things Done - David Allen La metodología Getting Things Done® (GTD®) es un sistema de gestión del tiempo creado por David Allen cuyos pilares principales son la recopilación de todos los elementos que requieren atención (ideas, pensamientos, compromisos, necesidades, …) y su posterior procesamiento siguiendo unas reglas simples (p. ej. - si te compete y es una tarea muy corta, hazla inmediatamente; si es deber de otro, delégala; si requiere bastante tiempo, prográmala; etc.). No nos engañemos, no deja de ser como cualquier otra metodología de gestión empresarial o de organización personal: una recopilación de obviedades de sentido común que cualquiera podría haber imaginado, pero que sólo una persona concreta ha tenido la idea de juntar en un libro y ponerle un nombre. A veces, los seres humanos necesitamos que otros seres humanos nos iluminen, aunque sea con obviedades, para avanzar en la dirección correcta. Éste es, seguramente, uno de esos casos, pues la metodología Getting Things Done funciona bastante bien, eso sí, si la sigues con un mínimo de rigor y la adaptas convenientemente a tu forma de vida y de trabajar. Para quienes quieran profundizar en esta metodología, existen multitud de recursos en Internet dedicados a la GTD, así que no costará encontrar información pero, en cualquier caso, quizá la fórmula más efectiva es acudir al libro publicado por Allen. Este título hace, en mi opinión, demasiado hincapié en la "reducción del estrés" y demasiado poco en la metodología en sí, pero una lectura rápida de los capítulos menos sustanciosos nos ayudará a concentrarnos en lo que de verdad importa.

Si bien la metodología Getting Things Done admite el uso de ayudas de lo más tradicionales para organizar tu tiempo (carpetas, libretas, notas adhesivas, …), en los tiempos que corren no está de más contar con una herramienta informática para estas tareas. Igual que con los recursos de información sobre GTD, Internet nos ofrece múltiples aplicaciones que afirman ajustarse a esta metodología. Llevo alrededor de un mes usando la aplicación gratuita ThinkingRock 2 y, a decir verdad, estoy bastante satisfecho con ella. Como con todas las tendencias de gestión y organización, no hay que caer en el error de que una aplicación y un barniz sobre la metodología son suficientes para que cambie tu vida, pero tanto GTD como ThinkingRock permiten empezar a mejorar casi desde el primer día de uso. Es relativamente sencillo integrar ThinkingRock y Microsoft Office Outlook 2007 (no así la versión 2003, que tiene un problema no resuelto al importar ciertos archivos de iCalendar), así que se elimina el problema de tener que mantener dos calendarios separados -personalmente, no lo usaría si tuviera que hacer esto-. Además, existe un complemento para ThinkingRock que te permite llevar el control de tus acciones y recopilar tus pensamientos en tu PocketPC, por lo que tienes la posibilidad de realizar dos de las funciones principales de GTD, capturar y revisar, en cualquier lugar. Seguramente, ThinkingRock y su complemento para PDA pueden mejorar en ciertos aspectos tanto de usabilidad como de integración, pero son más que suficiente para comenzar a trabajar, o sea, para "get your stuff done", que es de lo que se trata, al fin y al cabo.

GTD y Getting Things Done son marcas registradas de David Allen & Co., usadas aquí con fines informativos.

¿Feeds RSS completos? No siempre.

rss_grande Leyendo ayer esta entrada de Microsiervos sobre el lanzamiento de Soitu.es, me sorprendió un párrafo en el que Wicho enlazaba a otro post de hace tres años en el que Alvy defendía, sin condiciones, el que los blogs publiquen sus artículos de forma íntegra en los feeds RSS, en lugar de sólo una sinopsis o las primeras líneas. Incluso llegaba a llamar “ratas” a los que conscientemente usaban esa opción. No puedo estar más en desacuerdo con esa postura. Trataré de explicar por qué.

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Empresa 1.0, mercado 2.0

Llego vía Internet, networks, SMEs and tourism a esta columna publicada el sábado en Cinco Días, que habla sobre la reticencia de la alta dirección de muchas empresas (¿la mayoría?) a darse cuenta de lo que está pasando en sus mercados y en sus propias compañías y adaptarse convenientemente. Me alegra ver que no estoy solo en esto de criticar que la alta dirección de las empresas esté tan sumamente alejada de las nuevas tecnologías, las redes sociales y los drásticos cambios que esto está suponiendo en la forma en que empleados y clientes se comportan a diario.



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