A todos se nos puede ir la olla

Efectivamente, a todos se nos puede ir la olla. Hoy se le ha ido a Francis Pisani en su columna de Soitu.es, donde afirma que el record de descargas conseguido por Firefox es decepcionante, pues se ha quedado en 2.721.198 descargas, cuando quería conseguir cinco millones. Es decepcionante, sí, y falso. El número total de descargas en las primeras 24 horas ha superado los ocho millones, bien por encima del objetivo.

No sé de dónde sacó su cifra Pisani pero, si de algo nos valen errores como éste (que todos podemos cometer en algún momento, repito), es para comprobar que la eurodiputada socialista María Badía erraba el tiro cuando decía que “en Internet no existe la seguridad de que la información sea cierta“. Es en Internet donde resulta más fácil comprobar si la información que tenemos ante los ojos es cierta o no, como lo demuestran los múltiples comentarios que avisan a Pisani de que ha metido la pata. Eso es Internet: información, conversación y discusión. Quizá justo eso es lo que no gusta a los políticos.

Opera 9.5: mi gozo en un pozo

Es una pena: por fin descubro un navegador que verdaderamente me ilusiona (bueno, esto ya me pasó con IE6, aunque sé que decir esto es políticamente incorrecto hoy día), cuyo rendimiento me sorprende, cuya apariencia encaja plenamente con cómo me gustan a mí las interfaces… y resulta que no lo puedo usar porque varias de las páginas que uso a diario no funcionan correctamente con Opera.

Ni siquiera voy a entrar a discutir si el problema es de Opera o de los desarrolladores de esas páginas (Google incluido, por cierto), porque la cuestión es que, sencillamente, no tiene sentido que use un navegador con el que sólo puedo realizar una parte de mis actividades diarias en Internet. Pues, sí, es rápido, es bonito, me encanta cómo organiza las pestañas, me encanta la pestaña de “Marcado rápido”, sí, está realmente bien, pero no puedo usarlo. Lo dejaré ahí, instalado, para ejecutarlo esporádicamente, pero seguiré con Firefox, con la novísima versión 3.0 recién descargada.

Para rematarlo, también estoy probando Opera Mini para mi PocketPC y creo que el resultado va a ser el mismo: me encanta, pero no me resulta práctico usarlo. Ya veré qué pasa.

Los bugs previstos en Firefox 3

Quienes aún piensen que el software libre no se mueve por intereses netamente comerciales, que es intrínsecamente más seguro que el software propietario o que es técnicamente más refinado que aquel otro, deberían leer este artículo de Kriptópolis en el que se habla de que, con mucha probabilidad, la versión definitiva de Firefox 3 será lanzada con varios bugs importantes, debido a que prima respetar la fecha de lanzamiento prevista sobre la calidad del producto. Según Kriptópolis, lo que se lanzará al mercado será “un producto inacabado, con algunos fallos conocidos, alguno de los cuales podría incluso resultar grave”. O sea, el mismo pecado del que siempre se acusa al software propietario, normalmente concentrado en la palabra “Microsoft”, pero esta vez por parte de los buenos.

Firefox se hace un downgrade a sí mismo, sin permiso

Hasta hace un rato, tenía instalado en este ordenador Firefox 3 Beta 4. Estaba bastante contento con esa versión. Mientras navegaba, ha aparecido una ventana de aviso que me decía que FireFox había descargado e instalado automáticamente la versión “más reciente” del navegador y que debía reiniciar Firefox para que los cambios surtieran efecto. Lo he hecho y, efectivamente, ya no tengo la versión 3, sino que soy un sorprendido usuario de la versión 2.0.0.14.

¿Soy el único al que le ha pasado esto? ¿Qué ocurriría si esta barbaridad la hubiera hecho Microsoft? Seguro que ya habría grupos pidiendo la hoguera para Bill Gates y diciendo que el software propietario está acabado y no sé cuántas cosas más.



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