Protégenos de la censura puritana

Esta mañana, he desayunado leyendo este artículo de Elisabeth Oppenheimer en The Future of the Internet, titulado “Censoring books?“. Había leído en el pasado sobre los cuestionables criterios de Apple para admitir ciertas aplicaciones en su App Store, pero esto ha superado el listón que, en mi escala de valores, separa la ñoñería de la más profunda estupidez. Resulta que los señores de Apple, que han empezado a vender libros para el iPhone en la App Store, no dudan en censurar ciertas obras debido a su contenido “obsceno”. No se trata de impedir que se distribuyan novelas eróticas o “pornografía escrita”, no, se trata de que vetan obras que contienen “palabrotas”, concretamente la palabra fuck y sus derivados. Y es que hay que reconocer que los señores de Apple se han visto obligados a hacerlo, puesto que los autores se dedican, desde hace algún tiempo, a hacer más atractivas sus novelas mediante el uso de tacos, palabrotas e insultos gratuitos, que en nada mejoran la obra sino que la introducen automáticamente en el insondable pozo de las más retorcidas y retorcedoras obras impías, aptas sólo para mentes perversas en busca de los placeres del cuerpo e inmersos en un torbellino de zafiedad. Un ejemplo rápido que he encontrado y que demuestra claramente que sólo la literatura barata y burda contiene insultos:

¡Oh hideputa, puta, y qué rejo debe de tener la bellaca!

Vergonzosa demostración de insultos baratos que un escritorzuelo de tres al cuarto escupió sobre un papel hace ya unos años. Menos mal que están aquí los de Apple para impedirnos el acceso a tamaña asquerosidad, digna de alimentar cualquier hoguera puritana que se precie. Gracias a estos señores, ya sabemos que la literatura debe juzgarse no por su calidad artística, sino simplemente por su uso de las palabras que a ellos les parecen malsonantes.

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Polémicas absurdas

Es tarde, me voy de viaje mañana y no quería retomar el blog con un tema así después del parón por mi viaje a NYC, pero no puedo soportarlo: ¿a que no soy el único al que le parece ridícula la absurda polémica por las fotos de deportistas españoles estirándose los ojos "como chinos"? Soy español desde hace 32 años, exactamente los mismos que llevo en este mundo, y puedo asegurar que conozco muy bien el gesto de los ojos rasgados y no detecto en él ni un ápice de racismo cuando lo veo hecho por unos deportistas que se disponen a competir en… China. Si los extranjeros no son capaces de entender por completo lo que un español puede estar diciendo cuando hace ese gesto en esa situación, mejor harían en enterarse bien antes de criticarlo, ¿no? Viendo esas fotos, tengo claro lo que quieren decir: nos vamos a China y estamos contentos por ir allí. ¿Racismo? No, sólo un gesto que hace que se le pongan los pelos de punta a los ultra-políticamente correctos. Respeto a las personas, todo. Corrección política, ninguna.

Como si no hubiera cosas por las que protestar en China. Por cierto, la próxima vez que un extranjero relacione a España con los toros, espero que le den el mismo bombo que a esta estupidez.

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Delincuentes estúpidos

¿Llevarías a arreglar una picadora de carne por la que asomase una mano humana? ¿Lucirías por la calle un collar hecho con las orejas de tus víctimas? ¿Llevarías a arreglar a una tienda de informática un ordenador rebosante de fotos de pornografía infantill? Si has contestado sí a cualquiera de estas preguntas, eres un degenerado y un gilipollas. Tranquilo, no estás solo en el mundo.

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