Habemus Canon

Insons, requiescat in pace*.

* O algo así, que mi latín es muy malo.

Más sobre Associated Press

Ayer escribí sobre la curiosa pretensión de la Associated Press (AP) de demandar a todo aquél que cite más de cuatro palabras de sus noticias sin pedir permiso (es decir, sin pagar). No he podido evitar una sonrisilla al leer este post de Michael Arrington, de TechCrunch, que es quien con más fuerza está denunciando lo ridícula que resulta esta medida de AP. Ahora resulta que AP ha citado veintidós palabras de un artículo de Arrington sin haber pedido permiso ni pagado por ello, con lo que Arrington les va a solicitar que retiren la noticia y que le paguen los 12,50$ que le corresponderían según las tarifas de la propia AP. Él mismo reconoce que hacer esto es absurdo, pero quiere demostrar que lo verdaderamente absurdo es la postura de AP.

Associated Press y el derecho de cita

La Associated Press (AP) es una organización cooperativa en la que participan más de 1.500 periódicos estadounidenses. Su modelo  de negocio consiste en que esos 1.500 periódicos crean materiales que envían a AP para que los redistribuya al resto de socios, con lo que todos se benefician del trabajo de los demás. AP también cuenta con su propia plantilla que crea contenidos que se distribuyen a todos los socios. Los periódicos pequeños que forman parte de AP tienen acceso a noticias especializadas, internacionales  o de otros estados sin necesidad de contar con presencia global, que no se podrían permitir, y los grandes periódicos consiguen acceso a multitud de noticias locales cuya generación propia les supondría tener delegaciones en cada pequeño pueblecito de Estados Unidos. Esto es lo que en inglés se llama una win-win situation.

Leer el resto del artículo »

Estoy radicalmente a favor del canon

Muchos se sorprenderán ante la afirmación que da título a este post. Hombre, es por causar algo de polémica, nada más. En realidad, si de mí dependiera no habría canon. Ahora bien, eso no quita para que entienda que cada uno es libre de querer cobrar por su trabajo lo que a cada uno le parezca adecuado (que los demás estén dispuestos a pagártelo es otra cosa). Por tanto, la pretensión de los artistas de querer cobrar dinero a cambio de las copias privadas que sus compradores harán (o no) de sus obras me parece completamente legítima. Sin embargo, el que alguien tenga derecho a aspirar a algo no significa que deba, necesariamente, conseguirlo, del mismo modo que se le puede conceder en muy diversas formas y grados. Y es ahí donde creo que habría que hacer más hincapié en la actualidad y por eso propongo una fórmula para dejar el canon en lo que debe ser y eliminar sus gravísimas deficiencias.

Leer el resto del artículo »



Suscríbete

cargando...
Sígueme en http://twitter.com