¿A quién no le ha pasado?

Enchufe, por kreg.steppe en Flickr, con licencia CC by-sa Te levantas, te duchas, te afeitas, te vistes (camisa impecable, gemelos, traje y corbata), coges tu portátil y el proyector de viaje y te vas a una reunión. Llegas a tiempo, os vais sentando, intercambio de tarjetas, alguien va a traer cafés. Todo va bien. Sacas tu portátil, sacas el cañón, buscas dónde enchufarlos y descubres que el arquitecto técnico que diseñó esa oficina es un hijo de puta mayúsculo y sólo ha puesto enchufes debajo de la enorme mesa de reuniones. Te tiras al suelo y, a cuatro patas, cual perro impertinente oliendo la entrepierna de los comensales, te peleas con la puñetera caja de enchufes mientras intentas mantener la escasa elegancia que te queda ya. Te levantas, sofocado, con la camisa medio salida, la corbata apuntando al norte y la manga derecha de la chaqueta hecha un cagarro alrededor del codo. Empieza la reunión.

¿Es que no enseñan qué significa ergonomía en las escuelas de arquitectura? ¿Ni siquiera sensatez?

Foto de un enchufe por kreg.steppe, usada mediante su licencia Creative Commons by-sa,



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