Encuentra las siete diferencias

Parece que, últimamente, los hay empeñados en hacernos creer que, por definición, es lo mismo un policía que un terrorista o que un delincuente. Incluso aunque podamos estar de acuerdo en que la coacción armada por parte del Estado es uno de los instrumentos más eficientes cuando se trata de cercenar la legítima libertad individual, en aquellos países en los que la Ley rige, generalmente, el comportamiento de las instituciones públicas, la diferencia entre la amenaza que supone la policía para el ciudadano  y la que le suponen los delincuentes es abrumadoramente evidente. Bien está utilizar figuras sugestivas y provocadoras para espolear el debate, pero ahondar en ello y entrar de lleno en el ejemplo concreto como sustento de lo que no debía ser más que un ejercicio retórico no me parece ni positivo ni fiel a la realidad.

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