23 de Diciembre de 2007 — Manuel Delgado
En los últimos dÃas, tanto en mi correo personal como en el profesional, he recibido una serie (no menos de seis, que pueda enumerar de memoria) de mensajes con cálidas y afectuosas felicitaciones navideñas con dos caracterÃsticas comunes: 1) provienen de empresas de la industria informática de las que soy cliente -de una forma u otra- y 2) muestran en la lÃnea “Para” las direcciones de correo electrónico de los destinatarios, que son varios cientos en todos los casos y en los que es perfectamente identificable el nombre completo, dirección de correo electrónico y empresa para la que trabajan (o, mejor dicho, trabajamos).
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