Libertad, privacidad y desequilibrio de poder

A todos nos resulta familiar la típica escena de cualquier película policíaca en la que, al comenzar un interrogatorio, el policía saca una grabadora y la pone en marcha. No nos sorprende, además, que el policía pare la grabadora en algún momento del interrogatorio para decirle al sospechoso algo que no quiere que quede grabado. ¿Qué pasaría si, al empezar el interrogatorio, el detenido también sacara su propia grabadora para grabar todo lo que se diga y también tuviera derecho a elegir qué partes no se deben grabar? Sobre estos temas trata el artículo más reciente del blog de Bruce Schneier, también publicado en Wired. Schneier plantea el desequilibrio de poder que existe entre la Burocracia y el ciudadano corriente y cómo ese desequilibrio no se corrige con meras medidas políticas de transparencia.

Me parece especialmente destacable este párrafo:

Cameras make sense when trained on police, and in offices where lawmakers meet with lobbyists, and wherever government officials wield power over the people. Open-government laws, giving the public access to government records and meetings of governmental bodies, also make sense. These all foster liberty.

Mi traducción:

Las cámaras son útiles cuando se las prueba primero con la policía, así como en los despachos donde los políticos se reúnen con los grupos de presión y allá donde los burócratas ejercen poder sobre la gente. Las leyes de transparencia de la administración que conceden acceso público a los registros del gobierno y las reuniones de las entidades gubernamentales también tienen utilidad. Todas ellas promueven la libertad.

Por cierto, en mi próximo viaje a Texas me compraré su libro Beyond Fear.



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