Centro comercial Landmark Plaza, en Yokohama. Foto por takashi, en Flickr (12615511053), con licencia CC by-sa
Publicado en julio de 2014

Si no tienes CRM, no tienes nada

Cada día, estoy más convencido de la frase que uso de título en esta entrada: si no tienes CRM, no tienes nada. Quizá, en algunas industrias muy concretas, esto pueda no ser tan cierto, pero la mayoría de las organizaciones pueden obtener grandes beneficios de incluir el CRM entre sus actividades de marketing.

Y, para quien no me conozca, cuando hablo de “tener CRM”, no me refiero a tener un determinado software de CRM implantado en tu organización. Bien llevado, te podría valer un CRM que te crees hasta con el humilde Microsoft Access (aunque no es lo ideal, obviamente). Cuando digo que debes tener un CRM, me refiero a que debes tener implantadas las prácticas que te permitan capturar, gestionar y explotar, con agilidad, toda la información sobre tus clientes (actuales, pasados y potenciales) y sobre todas las actividades que realizas hacia ellos. Da igual qué software uses, mientras puedas hacer todo eso de forma ágil y puedas, también, evolucionarlo con sencillez.

A pesar de que el CRM vivió dos momentos dorados allá por los años ochenta (en España, casi no nos enteramos de esta oleada, salvo en unas pocas de las mayores empresas) y, posteriormente, en los noventa, hemos llegado a 2014 con aún una buena proporción de empresas sin prácticas establecidas de CRM. No son pocas las que sólo mantienen la información de facturación y logística de sus clientes, aunque el grupo más numeroso es el de las que confunden una simple agenda de contactos semi-centralizada con un CRM. >> Seguir leyendo Si no tienes CRM, no tienes nada

  • Imagen: Centro comercial Landmark Plaza, en Yokohama. Foto por takashi, en Flickr (12615511053), con licencia CC by-sa
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Logotipo de Google, por Robert Scoble, en Flickr (4249731778), con licencia CC by
Publicado en julio de 2014

5 verdades incómodas sobre SEO

El SEO, la optimización de tu sitio web para que aparezca en los primeros lugares en Google (y otros buscadores), es visto como una manera económica de atraer visitantes a tu web. Y, sin duda, así es, pero hay que comprender por completo lo que te puede ofrecer y, sobre todo, lo que te va a costar conseguirlo.

Cualquier búsqueda en Google sobre SEO devuelve cientos de miles de resultados sobre sus beneficios, salpicados de consejos. Por no mencionar un buen puñado de anuncios de quienes ofrecen sus servicios en esta línea. El tono general de todos esos contenidos es inspirador y motivador. Abundan los que reducen la dificultad de las prácticas SEO a meras listas de cinco o diez acciones de “SEO on-page” con las que mejorar tu posicionamiento. Raro es el artículo en el que se mencionan las dificultades de cualquier estrategia de optimización con aspiraciones: el tiempo y el dinero que es necesario invertir para conseguir resultados y lo poco garantizados que están estos.

Las principales verdades del SEO que no suelen aparecer cuando se habla de esto:

1 – Una lista de consejos no es una estrategia SEO

Usa los títulos H1, H2, H3. Escribe un número mínimo de palabras. Ponle el ALT a las imágenes. Evita los títulos duplicados. Y así hasta el infinito. Eso no es una estrategia SEO. Eso es, simplemente, una lista de requisitos básicos que debería cumplir toda web para no ver penalizados sus esfuerzos por aparecer en los buscadores. Debes hacerlo, sí, pero eso sólo no te garantiza nada, principalmente si compites en un entorno muy disputado. El SEO es mucho más que eso y, como repiten continuamente desde Google, gira fundamentalmente alrededor de contenidos de calidad que realmente interesen a tus usuarios. >> Seguir leyendo 5 verdades incómodas sobre SEO

Comunicaciones en un centro de datos, por Beraldo Leal, en Flickr (8681750288), con licencia CC by
Publicado en junio de 2014

Las 4V del Big Data

Hace unos días, publicamos en atSistemas el primero de una serie de artículos y vídeos que vamos a dedicar al concepto del Big Data y las tecnologías que hay a su alrededor. Ese primer artículo comienza hablando de las 4 V del Big Data (volumen, veracidad, velocidad y variedad), que son los cuatro elementos fundamentales que caracterizan al Big Data y lo distinguen de otras prácticas, como la Inteligencia de Negocio (BI).

Veamos en qué consiste cada una de las cuatro V:

Volumen

No es extraño escuchar comentarios como que Big Data no es más que Business Intelligence “a lo bestia”. Sin embargo, una mayor cantidad de datos no es suficiente para que podamos hablar, sin más, de Big Data. Sin las otras V, seguiríamos hablando de un esfuerzo de inteligencia de negocio “tradicional”, sólo que con volúmenes mucho mayores. En cualquier caso, los volúmenes de información disponible de los que disfrutamos actualmente suponen retos técnicos y analíticos singulares, habitualmente por encima de los esfuerzos de BI más ambiciosos del pasado. >> Seguir leyendo Las 4V del Big Data

Icono de la App Store de iOS, por PhotoAtelier, en Flickr(5540953795), con licencia CC by
Publicado en mayo de 2014

¿Aplicación nativa o web móvil? Una disyuntiva que, en realidad, no existe

Desde que comenzaron a proliferar los dispositivos móviles, el principal debate al que se ha enfrentado toda compañía al plantear su estrategia móvil es si abordar la creación de aplicaciones móviles (apps) o limitarse a tener un sitio web móvil completamente adaptado. En realidad, esas alternativas son una falacia, puesto que no cabe decidir, sin más, entre unas y otras.

A estas alturas del juego, a nadie se le debería escapar que las apps juegan un papel distinto del que juegan las webs móviles. Y esa diferencia no está tan relacionada con las capacidades técnicas de unas y de otras, como muchas veces se nos hace creer, sino en lo que podemos hacer con unas y otras: >> Seguir leyendo ¿Aplicación nativa o web móvil? Una disyuntiva que, en realidad, no existe

Llaves, por Kris Krug, en Flickr (23390123), con licencia CC by-sa
Publicado en mayo de 2014

Todos los bits son iguales

Ya estamos en el año 2014 y, sin embargo, aún abundan las empresas que fuerzan a sus clientes a reproducir comportamientos más propios de 1985. En los últimos meses, ¿cuántas veces has tenido que enviar, por correo electrónico, un documento firmado y escaneado?

Alguien te envía por email un documento para que lo aceptes pero te requiere que se lo devuelvas firmado. No le vale con que contestes al correo diciendo que estás de acuerdo, no, necesita ver tu firma. Pero, claro, lo que va a ver no es tu firma, sino tu firma escaneada. Quizás, ni eso: verá tu firma digitalizada e insertada en su documento, posteriormente guardado como PDF. Sin embargo, para muchos, los bits que representan tu firma garabateada en un PDF parecen ser mejores bits que los que codifican tu OK en un modesto email. Pero todos esos bits son iguales, en el fondo. >> Seguir leyendo Todos los bits son iguales

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