El viaje de Rosetta, de lo más destacado de 2014. Por DLR German Aerospace Center, en Flickr (15307806738), con licencia CC by
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Mi resumen de 2014

Seré breve, que no me gusta extenderme en esto de los resúmenes de final de año.

  • En lo que se refiere a este blog, la entrada que ha acumulado más visitas durante 2014 ha sido la que dedique, hace ya más de un año, a cómo calcular el precio de venta dado el margen con el que queremos vender. Es sorprendente la cantidad de personas que necesitan consejo con algo tan básico y, a juzgar por los comentarios que se acumulan, es preocupante el bajísimo nivel con el que muchos se acercan a la actividad comercial.
  • De los artículos escritos en 2014, el que más tráfico ha generado es el que dediqué a la pasarela de pagos iupay. Una lástima ver cómo, meses después, el servicio aún no ha despegado. Salvo que alguien dé ahí un golpe de timón, dudo que llegue a nada contundente en el futuro.
  • En términos profesionales, este año me he cambiado de trabajo… ¡dos veces! La primera ocasión resultó ser un auténtico fiasco pero, haciendo caso a la máxima de “fail fast and fail cheap”, corregí el rumbo rápidamente. En la segunda ocasión, todo ha salido mucho mejor y ahora estoy muy contento como director de marketing en Bitext.
  • Probablemente, el libro relacionado con temas profesionales que más me ha gustado este año ha sido “How to Fail at Almost Everything and Still Win Big: Kind of the Story of My Life”, de Scott Adams, el autor de la tira cómica Dilbert y a quien sigo desde hace ya muchos años. Lo que más me gustó fue encontrar a alguien más que estuviera en contra de los “objetivos” y más a favor de los “sistemas” a la hora de plantearte lograr cosas en la vida, lo que me permitió adoptar ese enfoque de manera decidida y más pulida que como yo lo veía hasta entonces.
  • Y si hablamos de libros no profesionales, me quedo con “La urna rota: la crisis política e institucional del modelo español”, escrito por los miembros de Politikon y realmente recomendable si quieres entender cómo nos hemos dado tan monumental bofetada y qué deberíamos hacer para no repetirlo en el futuro.
  • En lo personal, nada especialmente relevante (que vaya a compartir aquí con vosotros, quiero decir). Sigo dándole a la bici pero varias lesiones y una caída no me han permitido progresar como quería. A ver si este año que viene sí consigo el reto de hacer la Madrid-Segovia BH MTB.

Venga, feliz 2015.

  • Imagen: El viaje de Rosetta, de lo más destacado de 2014. Por DLR German Aerospace Center, en Flickr (15307806738), con licencia CC by
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Más sobre la ausencia de horarios

Cuando, esta mañana, publiqué el artículo en el que hablaba de las jornadas laborales y la ausencia total de horarios, no tardaron en surgir reacciones en Twitter y FB.

Entre todas esas reacciones, llegó este tuit de José Manuel Alarcón, con quien siempre es agradable conversar en Twitter:

En el que apunta a este artículo donde expone su visión sobre los riesgos de la ausencia de horarios propiciada por las tecnologías que nos permiten trabajar en cualquier ubicación. A ese fenómeno, José Manuel lo llama hiper-conectividad y afirma que nos quita nuestros derechos: >> Seguir leyendo Más sobre la ausencia de horarios

Calendario, por photosteve101, en Flickr (6812481635), con licencia CC by
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¿Trabajar de ocho a tres? ¿No será mejor trabajar sin horario?

Se está hablando mucho del artículo de El País sobre el horario de 08:00 a 15:00 que introdujo Iberdrola hace unos años. En general, sólo parece haber dos opiniones al respecto: “Eso no es posible aquí” y “Es la mejor fórmula posible”. Creo que caben matices. Muchos matices.

Para los que piensan que un cambio de horario así no es viable en su organización por una cuestión cultural, les recomiendo que se lo piensen dos veces: cualquier oficina puede adoptar ese horario (o cualquier otro similar) si existe la voluntad de hacerlo entre las personas que deben acordarlo. Las inercias y los prejuicios son duros, sí, pero no son más que eso, porque no hay obstáculos reales. Distinto sería el caso de quienes puedan argumentar que las necesidades concretas de su organización no les permiten acabar el día a las tres de la tarde. Pero, eso sí, esa afirmación tiene que venir soportada por datos, como que más de la mitad de la interacción diaria se realice con EEUU o LatAm, por ejemplo. Vamos, en cuatro sitios.

Más complicado me parece debatir con quienes piensan que el horario de ocho a tres es la panacea. La publicación de este artículo ha polarizado las conversaciones: se compara el horario de 08:00 a 15:00 con los desquiciantes horarios que imperan en muchos sitios, donde las jornadas se alargan, inexplicablemente, hasta bien entrada la noche. Claro, en esa comparación, el horario de Iberdrola (y el de tantos funcionarios) gana por goleada. Pero el tema es que no son las dos únicas opciones posibles. >> Seguir leyendo ¿Trabajar de ocho a tres? ¿No será mejor trabajar sin horario?

Twitter en el NYSE, por Garrett Heath, en Flickr (10779582136), con licencia CC by
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Cómo elegir a quién seguir en Twitter. Y a quién no.

Hace poco, un ex-compañero de trabajo me preguntaba que cómo podía hacer para seguir a tanta gente en Twitter. Mi respuesta fue: ¿Tanta gente? Sólo sigo a unas 1.900 personas. ¡Eso deberías preguntárselo a quienes siguen a 200.000!

Lo cierto es que no sigo ninguna regla rígida para decidir a quién sigo en Twitter y a quién no. Lo que sí hago es usar una serie de criterios y de prácticas en mi uso diario de Twitter que me permiten tener la casa más o menos ordenada (ahora entro en detalle en eso), pero suelo concederme libertad absoluta para saltarme esos criterios cuando me apetece o cuando encuentro a alguien realmente sorprendente, pero que no encaja en ningún patrón anterior que me hubiera llamado la atención. Al final, si eres más o menos coherente al elegir a quién sigues, seguir a 2.000 personas no es complicado si no aspiras a leer todas y cada una de las cosas que digan y si pasas por tu timeline con suficiente frecuencia.

Supongo que, como en tantas cosas, lo primero y fundamental es decidir qué quieres lograr con tu cuenta de Twitter. ¿Estar informado? ¿Darte a conocer? ¿Divertirte? Seguro que no habrá un único motivo, sino una mezcla de varios y, también, seguro que habrá motivaciones que no querrás verbalizar pero que ahí estarán, en mayor o menor medida: demostrar cuánto sabes de un tema, entrar en contacto con mujeres/hombres, acumular followers para sentirte importante… Sea lo que sea lo que persigas, lo importante es que analices si las personas o marcas a las que sigues en Twitter son coherentes con tus intenciones.

En mi caso, uso mi cuenta de Twitter con fines profesionales, con unos leves tintes personales. A lo largo del tiempo, me ha permitido lograr estos objetivos: >> Seguir leyendo Cómo elegir a quién seguir en Twitter. Y a quién no.

Gráfico de red, por yaph, en Flickr (8553577728), con licencia CC by-sa
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¿Qué son, realmente, los influencers?

Todos hemos oído hablar del término influencer. Lo que quizá no esté tan claro es qué es realmente un influencer y a quién podemos considerar como tal. En lo único en lo que parece haber consenso, en la actualidad, es que identificar a un influencer es mucho más complicado que el mirar un simple par de métricas.

Cuando se empezó a hablar de influencers, hace ya algunos años, rápidamente hubo que echar mano de cifras simplonas para poner el corte en algún sitio y poder decir “a partir de aquí, estos son influenciadores“. Si tenemos en cuenta que, en el año 2008 o 2009, tener más de 1.000 followers en Twitter era muy poco común (ojo, en España), en aquellos tiempos resultaba muy sencillo identificar a eso que se entendía como influenciador: sólo bastaba con poner el corte en la cifra que te pareciera más adecuada y contactar con quienes la superasen, que tampoco eran tantos. Incluso hubo un tiempo en que algunos te lo ponían muy fácil y se definían a sí mismos como influencers. Ahí es ná.

Por aquella época, surgieron herramientas (la más famosa, Klout, en 2008) que prometían mayor precisión y fineza, además de comodidad, al evaluar la capacidad de influencia de alguien. Estas herramientas, entre las que también hay que mencionar a PeerIndex o a Kred, se dedican a masticar los datos de la actividad online de un usuario y generan, básicamente, una puntuación que resume el nivel de supuesta influencia de esa persona. Grosso modo, esas puntuaciones se calculan usando como base las reacciones (likes, retuits, menciones, etc.) y sus métricas más básicas (crecimiento en seguidores, ratio seguidores/seguidos, la propia puntuación de sus seguidores, etc.). De estas herramientas ya hablé también de pasada en un artículo sobre el SIM Score, que es un concepto relativamente cercano a este que nos ocupa hoy. >> Seguir leyendo ¿Qué son, realmente, los influencers?

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