Mi resumen de 2010
Odio los resúmenes y los rankings que se hacen a final de año. En primer lugar, porque son machacones y están en todas partes. En segundo lugar, porque el “año” no es más que una división convencional del tiempo que afecta demasiado a nuestra visión de la realidad.
Sin embargo, he sucumbido a la curiosidad y voy a hacer mi propio resumen de este año que se acaba, destacando las cosas más relevantes que me han ocurrido, que he conseguido o en las que he fracasado durante 2010:
- Mi “Programa de renovación personal“, que es como llamé a una serie de iniciativas que decidí llevar a cabo a lo largo del año y que me ha funcionado razonablemente bien:
- Dejar de fumar: lo dejé el 2 de enero, esta vez sin pastillas ni médicos, “a las bravas” y estoy encantado.
- Perder peso: no sólo me quité 18 kilos de encima en los primeros seis meses del año sino que, además, ahora soy consciente de las ventajas de una alimentación saludable. Aún podría perder unos kilos más, pero no sé si me merece la pena ese último esfuerzo. No quiero ser modelo, al fin y al cabo.
- Hacer deporte: empecé por el Pilates y me acabé aficionando a la bici. Ahora, estoy empezando a correr y acabo de cambiar el Pilates por un programa serio de entrenamiento en gimnasio.
- Cambiar de trabajo: sí, tiene relación con todo lo anterior, aunque no lo parezca; conseguirlo me costó mucho más tiempo y sufrimiento del que había previsto, pero hace poco que dejé mi anterior trabajo y, a principios de enero, me incorporaré a mi nueva empresa.
- Conseguir la certificación PMP. Este punto aún está pendiente. No es que lo haya ido dejando, sino que a mitad de año decidí incluir algo más en lo referente a mi formación y fue cuando me matriculé en el programa Advanced Project Management de la Universidad de Stanford, así que decidí posponer el PMP hasta el primer trimestre de 2011.
- Me he comprado un Kindle. Sí, ya sé que a muchos no les parecerá relevante una cosa así, pero estoy absolutamente encantado con ese aparatito y con todas las posibilidades que me ofrece.
- He adoptado una visión del presente y el futuro bastante distinta a la que tenía antes: se acabó lo del “plan de vida postergada” en el que hacemos planes para disfrutar la vida “cuando seamos mayores”, “cuando triunfemos” o “cuando dejemos de trabajar”. La vida no es un destino, sino un viaje que hay que disfrutar.



2 comentarios
Tío, escribe un libro y fórrate. Lo tuyo ha funcionado de verdad. Cuando te vi hace seis meses aluciné, y ya no sé qué me voy a encontrar cuando te vea en junio.
No creas que no lo he pensado. Lo del libro, quiero decir.
Cuando nos veamos en verano, me pondré corbata de lazo para que me reconozcas