¿Un peaje free-flow para la M-30 de Madrid?

Señal de peaje en Nueva Zelanda, por irkstyle, en Flickr, con licencia CC by-nc-saLa semana pasada, la candidatura olímpica de Madrid 2016 se llevó un gran chasco al ver cómo Río de Janeiro se llevaba el gato al agua en Copenhague. Casi a renglón seguido, comenzaron a prodigarse, en Internet, los medios tradicionales y no pocas barras de bar, las opiniones acerca del futuro político de Alberto Ruíz-Gallardón. Entrelazadas con esas opiniones, se encontraban otras referentes a la enorme deuda acumulada por el Ayuntamiento de Madrid y cuya magnitud se puede percibir en este post de Wonka sobre la deuda de los principales municipios españoles. Probablemente, de haber resultado Madrid la ganadora del concurso para la organización de los fastos olímpicos, la deuda municipal no sólo habría aumentado de forma sensible, sino que la opinión pública madrileña se habría mostrado más que comprensiva ante la situación durante los siete años que nos separan del evento en cuestión. Sin embargo, ante el fracaso olímpico, comenzaron las especulaciones sobre las herramientas de las que dispone el Ayuntamiento para tratar de sanear su situación financiera. Entre las opciones, una que he escuchado y leído en varias ocasiones ha sido la de enajenar la M-30 por medio de un contrato de concesión con peaje en sombra. Seguramente, así es, el Ayuntamiento estará barajando esa opción, entre otras, pero confío en que no se decidan por ella. Voy a explicar el por qué de mi opinión y cuál sería una elección mucho más acertada: un peaje free-flow.

¿En qué consiste el peaje en sombra?

El peaje en sombra es una fórmula de cobro por la construcción y el mantenimiento de una infraestructura viaria (normalmente, una autopista, pero podría aplicarse también a un puente, un enlace, …) con la que el concesionario es retribuido por la administración pública en función del tráfico que circula por esa vía. Así, la totalidad (o, al menos, la mayor parte) del coste de construcción de la vía es financiado por la empresa concesionaria, que se encarga también de su operación y mantenimiento, liberando a la administración correspondiente de la enorme deuda generada por el proyecto, al poder considerar el importe del peaje en sombra como un gasto y no como una inversión con cargo a deuda. A lo largo del período de concesión, que suele extenderse entre una y tres décadas, la sociedad concesionaria se encarga de medir y clasificar los vehículos que hacen uso de la vía y, de forma periódica, presenta una factura a la administración para que se le abone el peaje “ficticio” en el que han incurrido los usuarios de la vía. La medición y la clasificación de los vehículos se hace de forma no intrusiva, es decir, mediante sistemas que no interfieren con el tráfico, ya sea por estar incrustados en el pavimento, colocados en pórticos sobre la calzada o una combinación de ambos.

¿Por qué el peaje en sombra no es adecuado para Madrid en estos momentos?

De aplicarse un peaje en sombra a la M-30 madrileña, el Ayuntamiento se embolsaría una importante cantidad de dinero proveniente de la concesionaria que resultase adjudicataria del proyecto. En este caso, al estar ya construida la vía, la concesionaria no dedicaría la mayor parte de ese dinero a su construcción, sino a la mera adquisición del derecho de explotación de la vía, aunque es posible que se incluyera en el contrato algún proyecto de mejora (muchos madrileños se preguntarán qué más cabe hacer en la M-30, pero aún hay mucho por mejorar: ¿le suena a alguien el Nudo Norte?) que sí debería ser ejecutado.

El Ayuntamiento podría usar el dinero recibido para cancelar parte de su enorme deuda, adquirida en buena parte a través de la sociedad “Madrid Calle 30″, y hacer frente así en mejores condiciones a sus gastos corrientes y a otras inversiones. Sin embargo, aunque ese saneamiento de la deuda sería beneficioso para el Ayuntamiento, se incurriría entonces en un aumento importante de los gastos corrientes, al tener que abonar el importe del peaje periódicamente, para lo que habría que recurrir, de nuevo, a deuda, puesto que las cuentas del Ayuntamiento son deficitarias debido a la notable caída de los ingresos.

Además, el peaje en sombra pondría de manifiesto un problema derivado de una de las principales características del tráfico en Madrid: una buena parte de los vehículos que utilizan la M-30 no pertenecen a residentes en el municipio de Madrid, por lo que el Ayuntamiento estaría pagando por el uso de la vía hecho por vehículos que no contribuyen en igual medida a los ingresos del municipio que los que sí pertenecen a residentes. Una forma de amortiguar este efecto sería involucrar a otras administraciones, como la Comunidad de Madrid y/o el Ministerio de Fomento, repartiendo una parte del coste entre ellos. Para que ese reparto de costes fuera justo y preciso, sería necesario aumentar la complejidad tecnológica y operativa (y, por tanto, el coste) del sistema de peaje en sombra, para poder determinar si cada vehículo usuario de la vía procede de Madrid capital o no. Y eso sin tener en cuenta la dificultad política de alcanzar semejante acuerdo, que se me antoja bien alta.

El peaje free-flow como solución más justa y adecuada.

Al igual que en el peaje en sombra, en un peaje free-flow no existen elementos intrusivos que interfieran con el tráfico normal de vehículos. Mediante equipos electrónicos situados en pórticos análogos a los que sostienen los paneles de mensajería variable, es posible identificar y clasificar a los vehículos que hacen uso de la vía sin que estos deban alterar su velocidad o trayectoria en absoluto. Gracias a un dispositivo (”tag”) muy similar a los que se usan actualmente en los carriles de telepeaje Vía-T, complementado con un sistema que permite “leer” la matrícula, es posible identificar el vehículo, comprobar si está dado de alta en el sistema y cargar en su cuenta el importe correspondiente al peaje establecido. Este importe puede depender de multitud de factores como el tipo de contrato elegido (prepago, postpago, con tag o sin él, etc.), la hora del día o el día de la semana, el tipo de vehículo (turismo, pesado, moto, …), la eficiencia energética del vehículo, etc. Además, es fácil perseguir a los infractores, máxime en una ciudad como Madrid, con un sistema tan avanzado de gestión de sanciones de tráfico.

Así que, a diferencia del peaje en sombra, el peaje free-flow permitiría al Ayuntamiento de Madrid sanear su deuda sin incurrir en un importante gasto corriente al que tendría que hacer frente con nueva deuda, pues el importe del peaje sería traspasado a los usuarios efectivos de la vía. Además, el problema del origen de los vehículos quedaría completamente subsanado, pues cada cual es responsable de satisfacer el importe del peaje, independientemente de su municipio de residencia.

Desde la perspectiva del ciudadano, este peaje “duro” puede ser percibido de forma negativa. Seguramente, esa percepción ciudadana será uno de los factores que más sopesará el Ayuntamiento al tomar esta decisión. Sin embargo, el peaje free-flow es más justo para el ciudadano que un peaje en sombra: lo pagan los usuarios que realmente usan la vía, no obliga a los madrileños a sufragar el uso de la M-30 a ciudadanos de otras ciudades y permite la adopción de políticas comerciales que hacen más llevadero el peaje a distintos colectivos. Mientras el peaje en sombra se repercutiría de forma plana en los impuestos que pagan todos los ciudadanos (¡incluso entre aquellos que no conducen!), un peaje directo como el free-flow permite ajustar el importe del peaje para aquellos usuarios que usen la vía para acudir a trabajar, para los vehículos de flotas de empresas, para colectivos como los taxistas, etc. El peaje free-flow no cierra la puerta, además, a que el Ayuntamiento opte por subvencionar con cargo a impuestos una parte del peaje a determinados colectivos desfavorecidos, como los parados.

Asimismo, un peaje free-flow permitiría al Ayuntamiento instaurar políticas efectivas de gestión de la demanda. Si el importe del peaje se varía de forma dinámica, es posible ajustarlo en función del grado de congestión de la vía, haciendo menos atractivos aquellos tramos que se encuentren ya muy saturados de vehículos. La reducción de la congestión que se consigue por estos medios redunda en un menor gasto de combustible, un menor número de horas productivas perdidas y una menor emisión de gases contaminantes a la atmósfera.

Tampoco hay que olvidar que el poner precio al uso de una vía es también una medida para reducir la competencia injusta (no quiero usar el término desleal por no ajustarse por entero al caso) que las carreteras ejercen sobre las enormes inversiones en infraestructuras de transporte público: nuestros impuestos se dedican en grandes cantidades a mejorar y sufragar servicios como el metro o el autobús y, al mismo tiempo, a construir carreteras pero, mientras los primeros sí tienen un coste asociado a cada uso que hacemos de ellos, las carreteras públicas son percibidas como gratuitas por quienes no se dan cuenta de que ya las han pagado mediante sus impuestos.

Obstáculos para el peaje free-flow.

El obstáculo más evidente para la implantación de un peaje free-flow en la M-30 de Madrid es, al mismo tiempo, el más sencillo de subsanar: la ausencia de legislación específica en España. Aunque es cierto que nuestro ordenamiento aún no recoge este tipo de peajes, no es menos cierto que su adición es sencilla y, además, inevitable, pues la tendencia actual en Europa es a la implantación de este tipo de peajes (Portugal, por ejemplo, a dado importantes pasos en este último año) y existen directivas europeas que lo amparan y definen.

Sin embargo, el obstáculo que más debería preocupar tanto al Ayuntamiento como a las posibles concesionarias es cómo asegurar la viabilidad del proyecto. Uno de los factores que más complejidad añadirán a los cálculos de viabilidad será la existencia de vías alternativas no sujetas a peaje real, como la M-40, lo que podría hacer recomendable la ampliación del esquema de peaje free-flow también a esas vías.

Otras cuestiones, como la percepción negativa del peaje por parte de los ciudadanos o las precauciones que habrá que tomar en lo relativo a la privacidad de los usuarios de la vía, deben ser atendidas convenientemente para asegurar el éxito del proyecto, pero la experiencia acumulada en otros países indica que no se trata, en ningún caso, de obstáculos insalvables.

En resumen…

Si el Ayuntamiento de Madrid se está planteando instaurar un peaje en sombra en la M-30, bien haría en dedicarle un rato a pensar sobre la opción de un peaje free-flow, una opción más equitativa, financieramente más positiva y que puede traducirse en menores impuestos, menores tasas de congestión y menor contaminación en una ciudad que ya sufre ampliamente por estos motivos.

Full disclosure: sí, trabajo en una empresa relacionada con las tecnologías de tráfico y, más concretamente, en el área de peaje free-flow. Eso no me hace, necesariamente, menos imparcial, pero sí mejor informado.

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6 comentarios a “¿Un peaje free-flow para la M-30 de Madrid?”

  1. Bitacoras.com dijo:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: La semana pasada, la candidatura olímpica de Madrid 2016 se llevó un gran chasco al ver cómo Río de Janeiro se llevaba el gato al agua en Copenhague. Casi a renglón seguido, comenzaron a prodigarse, en Internet, los medios tr…..

    8 de Octubre de 2009 a las 13:07:33

  2. yosoyhayek dijo:

    Tienes mucho razón en tu argumento, pero en todas las situaciones los madrileños pierden. El peaje "duro" debería cobrarse a los vehículos que no pagaran matriculación en la ciudad de Madrid, o cuyos dueños no pagasen IBI en la capital, de otro modo sería una subida encubierta de impuestos y no un mero precio a cambio de un servicio. Ya hemos pagado la M30, y con tu plan de garantizar más ingresos corrientes no sería posible amortizar la deuda desviando el coste a los usuarios exclusivos de la vía.
    Yo siempre soy partidario de privatizar del todo, pero soy consciente de las reticencias de la opinión generalizada. Por eso prefiero que el ayuntamiento se deshaga de cargas y servicios que no le corresponden, renegocie su financiación con el Estado partiendo de ese criterio y ajuste sus gastos corrientes en un escenario de amortización de la deuda pública contraída.
    Saludos y gracias por el enlace!

    8 de Octubre de 2009 a las 17:34:07

  3. ManuelDelgado dijo:

    Gracias a ti por tu comentario.

    Lo de no cobrar a los madrileños el (potencial) peaje de la M-30 suena atractivo (siendo madrileño, quiero decir), pero no creo que sea correcto. Principalmente, porque las probabilidades de que el proyecto, en su perspectiva financiera, fuese viable si sólo pagaran peaje los "no madrileños" se reducirían drásticamente. Además, no estoy del todo de acuerdo con eso que dices de "ya hemos pagado la M30". Primero, porque no la hemos terminado de pagar (de ahí la vigencia de la deuda) y, segundo, porque el peaje no se destina exclusivamente a la construcción inicial, sino que también ha de cubrir el mantenimiento, la operación y la mejora de la vía. Por definición, en esos costes no hemos incurrido aún. Y, desde luego, también es responsabilidad de los madrileños sufragarlos.

    Un saludo,

    Manuel Delgado

    8 de Octubre de 2009 a las 17:56:39

  4. snipfer dijo:

    Sí, la monumental deuda de Madrid capital tiene que ver con que trataron de hacerse los listos con el tipo de sociedad concesionaria que llevaría la ampliación de la M-30 para que la deuda les saliese más barata —que les salió— pero no tuvieron en cuenta que por eso mismo pasó a consolidar en sus cuentas.
    El artículo me ha gustado mucho; este tipo de peajes estaría genial pero lo veo difícil.

    Y que yosoyhayek no se flipe, las concesiones no tienen nada que ver con la privatización.

    8 de Octubre de 2009 a las 19:43:39

  5. ManuelDelgado dijo:

    Me alegra que te haya gustado, snipfer.

    Desde luego, confiar en esa empresa pública para "deshacerse" de la deuda no es un movimiento muy acertado. Bien mirado, sin embargo, sí tiene sus ventajas: hace mucho más fácil desprenderse de todo el conjunto (infraestructura + deuda), lo que me lleva a pensar que esto de la concesión a un tercero podría estar planificado desde hace tiempo.

    Y, efectivamente, concesión y privatización tienen poco que ver. "Privatización temporal", a lo sumo. Ni eso, en realidad.

    8 de Octubre de 2009 a las 20:12:42

  6. Alberto dijo:

    No entiendo la mitad de vuestros argumentos. Pero si me cobran por usar la M30 me voy a cagar en todo lo que se menea. Me puedes argumentar que ir por la ciudad me sale mas caro en gasoil y lo que quieras pero como soy muy cazurro no me vas a mover de mi sitio. A ver qué vale una bici en el Decartón.

    21 de Noviembre de 2009 a las 19:48:32

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