Como la vida misma

“¡Tres melones, un euro!”, clamaba el gitano en el mercadillo, tras una pila de, adivínenlo, melones. Tamaña oferta atrajo a no pocos compradores. Mientras cerraban la transacción, alababan en sus pensamientos la alta eficiencia en costes que había alcanzado aquel gitano en sus métodos productivos. “Es que aquí no hay intermediarios”, informó una señora a su cuñada mientras se alejaban con media docena de maduros productos hortofrutículas en las bolsas, inconscientes de cuánto había dado en el clavo con sus palabras. A su vez, dos señores, ya repuestos del impacto producido por tamaña oferta, retomaron su conversación: “es que en este país los políticos roban a manos llenas y eso no hay que permitirlo”. Calle abajo, dejaron la política para concentrarse en decidir si el melón lo tomarían con jamón o, si no, de postre.

Y, después, votaron. Y así nos va.

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No hay comentarios a “Como la vida misma”

  1. Bitacoras.com dijo:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: “¡Tres melones, un euro!â€, clamaba el gitano en el mercadillo, tras una pila de, adivínenlo, melones. Tamaña oferta atrajo a no pocos compradores. Mientras cerraban la transacción, alababan en sus pensamientos la alta eficien…..

    4 de Agosto de 2009 a las 23:48:26

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