Asociación para la Reforma de las Pensiones
Juan Pina, a quien conocí hace unos meses en una reunión del Centro Democrático Liberal, me envió el otro día un mensaje como secretario general de la Asociación para la Reforma de las Pensiones para darme a conocer esta nueva iniciativa en la que está involucrado. Con un nombre tan descriptivo, están claros cuáles son los objetivos de la asociación. Lo que quizá no quede tan claro es el medio propuesto para llevar a cabo esa reforma: la capitalización de las pensiones.
¿En qué consiste la capitalización de las pensiones? En pocas palabras: consiste en que tus aportaciones al fondo de pensiones de la Seguridad Social se dediquen de forma casi íntegra a tu pensión futura. En el actual sistema de reparto, todo trabajador está obligado a aportar dinero al fondo de pensiones pero, llegada la hora de jubilarse, el importe que percibirá no depende directamente de lo aportado a lo largo de su vida laboral, sino que se calcula en función de la normativa vigente en ese momento, influenciada por la capacidad de la Seguridad Social para hacer frente al pago de las pensiones.
La crítica que más habitualmente se hace a las propuestas de capitalización de las pensiones es que un sistema insolidario. Nada más lejos de la realidad. Aumentar la justicia y la proporcionalidad de las pensiones recibidas por la mayoría no es incompatible con la solidaridad y la protección social, como demuestra el artículo que dedican específicamente a este punto en la web de la ARP. Un porcentaje de las aportaciones corrientes puede dedicarse a un fondo de solidaridad para quienes no puedan realizar sus propias aportaciones. Nótese la diferencia con el sistema actual: se ayuda a los demás a que puedan realizar sus aportaciones, en lugar de dedicar las cotizaciones de unos al pago de las pensiones de otros.
Obviamente, una reforma de este tipo no puede llevarse a cabo de forma radical, sino que es necesario prever procesos de transición que impidan situaciones de desamparo en aquellos para los que este sistema llegue tarde. Sin embargo, la situación actual del mercado laboral y la tendencia futura del sistema de pensiones hace imprescindible y urgente una reforma de este tipo si no queremos que, al final, lo que llegue sea la desagradable experiencia de habernos visto obligados a aportar importantes cantidades de dinero toda nuestra vida y encontrarnos con una pensión de jubilación indigna y, por qué no decirlo, de risa. O de llanto, según se mire.
Ánimo a Juan, Roald y el resto de integrantes de la Asociación para la Reforma de las Pensiones.



0 comentarios