Reciclaje vs. reutilizaci贸n22 de Julio de 2009 — Manuel Delgado
Hubo un tiempo en que la palabra 鈥渞eciclaje鈥 carec铆a de presencia y significado en nuestra habla diaria. Cualquier espa帽ol de m谩s de treinta a帽os recordar谩 c贸mo los envases de vidrio conllevaban una fianza que te reembolsaban cuando los devolv铆as en el mismo punto de venta donde los hab铆as adquirido. Los que estamos justo en esa banda de edad fuimos los primeros en conocer la expresi贸n 鈥渆nvase no retornable鈥 pues, hasta entonces, todo envase de vidrio era retornable por naturaleza y, por tanto, reutilizable. El aceite de oliva se vend铆a a granel hasta el tr谩gico S铆ndrome T贸xico. Los huevos ven铆an en una simple huevera de cart贸n, prescindiendo de cubiertas de pl谩stico, retractilados y coloridas etiquetas. Hueveras que, por cierto, era habitual reutilizar hasta que quedaban inservibles, pues las panader铆as exped铆an los huevos tambi茅n a granel. Los peque帽os de la casa se ganaban unas pesetillas para chicles llevando los peri贸dicos viejos al trapero del barrio, que los compraba para incorporarlos a una cadena de reciclaje, sin que recibiera ese nombre, que acabar铆a por convertirlos en, por ejemplo, hueveras reutilizables. La d茅cada de 1980 vio aparecer la conciencia ecol贸gica en nuestro ideario colectivo. Sin embargo, al mismo tiempo que comenz谩bamos a concienciarnos de la importancia de mantener limpios nuestros r铆os y el aire que respir谩bamos, pues 茅stas eran las prioridades de aquella 茅poca en lo que a ecolog铆a se refer铆a, el volumen y la cantidad de los envoltorios de los productos de nuestra cesta de la compra iban aumentando paulatinamente. Mientras todos los envases de vidrio se convert铆an en no retornables, un gran n煤mero de productos de consumo diario dejaban de despacharse a granel y comenzaron a comercializarse en c贸modos packs de pl谩stico. As铆, aquel ch贸ped de la merienda que antes te serv铆an en un simple papel parafinado, apto para contener desde aquel mitad de cuarto necesario para el bocadillo del hijo 煤nico hasta los tres cuartos de kilo de las familias m谩s numerosas y voraces, comenz贸 a venderse entonces en envases de pl谩stico semirr铆gido de cuarto kilo, lo que no pocas veces te lleva a comprar dos o tres de esos envases donde antes te hubieras llevado una 煤nica hoja de papel parafinado. Ahora, abrir una docena de huevos (o su reciente equivalente decimal, la decena de huevos) supone traspasar, al menos, dos capas de pl谩stico hasta llegar al 贸valo calc谩reo, capas de pl谩stico que, inmediatamente y con trayectoria parab贸lica, acaban en la bolsa amarilla del reciclaje. Bolsa, por cierto, que has comprado con el 煤nico y cierto objetivo de tirar a la basura.
Es dif铆cil ignorar que muchas muestras de la evoluci贸n de los envases de nuestros productos de consumo habitual han supuesto ciertas ventajas para sus compradores. La protecci贸n del producto, su durabilidad y聽 sus condiciones higi茅nicas se han visto, en muchos casos, mejoradas gracias a envases m谩s complejos que los que se usaban (o no se usaban en absoluto) hace treinta a帽os. Pero es igual de f谩cil encontrar m煤ltiples ejemplos de envases superfluos, redundantes e incluso inc贸modos. En no pocas ocasiones, adem谩s, estos envases adicionales e innecesarios responden no ya a una simple pr谩ctica despilfarradora sino, en realidad, a simples intereses comerciales que poco tienen que ver con la protecci贸n del producto. Fij茅monos, a modo de ejemplo, en los yogures: en pos de evitar la separaci贸n en unidades de los packs y para conseguir una mayor y uniforme superficie con la que embellecer el envase, los yogures suelen contar con una sobrecubierta de cart贸n del todo in煤til desde la perspectiva de la protecci贸n del contenido. De hecho, los yogures de marcas que no usan esas sobrecubiertas de cart贸n se manejan con la misma facilidad que sus primos sobreenvueltos. Y todo esto sin mencionar que, en el pasado, los yogures se vend铆an en tarritos de cristal retornables. Es habitual, tambi茅n, relacionar la evoluci贸n y proliferaci贸n de los envases no reutilizables con un aumento de nuestra calidad de vida y con los cambios producidos en nuestros h谩bitos de consumo y de organizaci贸n diaria. Una vez m谩s, esto puede tener cierto sentido en algunos casos, pero sigue sin justificar que dos gramos de pegamento ultrarr谩pido vengan en un pr谩ctico envase de pl谩stico, que podr铆a contener veinte veces m谩s a juzgar por su volumen, protegido por un bl铆ster semirr铆gido cuya apertura requiere unas tijeras de tama帽o considerable. Por no decir que es muy cuestionable llamar calidad de vida a comer una mortadela capaz de resistir un mes en el frigor铆fico. Si eso es mortadela鈥 El resultado de todo este proceso, que no es ni de lejos exclusivo de Espa帽a, es que generamos una cantidad notablemente superior de deshechos que en el pasado reciente, al mismo tiempo que somos cada d铆a m谩s conscientes de la necesidad de proteger el medio ambiente. Esta parad贸jica situaci贸n ha sido fomentada desde las administraciones p煤blicas, empe帽adas en imponer la cultura del reciclaje y a cuya sombra ha surgido la industria del reciclaje (驴o fue al rev茅s?), que vive de maravilla gracias a esa especie de trastorno bipolar que nos hace adquirir envases innecesarios para mandarlos a reciclar apenas un rato despu茅s, tarea digna de S铆sifo en su castigo infernal. En lugar de legislar para reducir los deshechos que generamos, nuestros siempre bienintencionados pol铆ticos optaron hace ya a帽os por entrar en ese c铆rculo vicioso de generaci贸n y reciclaje, revestido todo ello de conciencia ecol贸gica, dejando a un lado el sano y eficiente h谩bito de la reutilizaci贸n y la moderaci贸n en los envases, que s铆 es netamente saludable para el medio. Es l铆cito querer hacer negocio (m谩s que l铆cito, es altamente recomendable), pero no es respetable hacerlo a costa de pervertir la realidad y retorcer el verdadero significado de nuestros actos. No somos m谩s ecol贸gicos por reciclar m谩s, sino por contaminar menos. Todo esto de la confrontaci贸n entre el reciclaje y la reutilizaci贸n y la moderaci贸n en los envases me ha llevado a recordar ese pasaje de Brave New World que encabeza este art铆culo. Como ocurre con 1984 de Orwell, encontrar paralelismos entre esa obra y nuestra vida actual es sobrecogedoramente sencillo. Sin caer en teor铆as conspiranoicas, es relevante observar c贸mo la elevada proliferaci贸n de deshechos producidos por los envases innecesarios ha venido acompa帽ada por una intensa campa帽a de concienciaci贸n social orientada a convencernos de que lo fet茅n es reciclar y quienes no lo hacen son individuos indeseables a quienes se debe reprobar y sancionar, tanto con la cr铆tica directa como con la acci贸n administrativa. El perverso mensaje resultante de esta mezcla es que no es m谩s perjudicial para el medio quien m谩s deshechos origina, sino quien menos recicla. Gracias a la cultura del reciclaje hemos conseguido empeorar la situaci贸n ambiental y energ茅tica pero, mientras tanto, mantenemos las f谩bricas en marcha y, desde luego, las conciencias bien tranquilas. Huxley en estado puro. 5 comentarios a “Reciclaje vs. reutilizaci贸n”Haga un comentario |
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Genial, Don Manuel.
22 de Julio de 2009 a las 10:47:45
Informaci贸n Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Las primaveras y los paisajes, se帽al贸, tienen un importante defecto: son gratuitos. El amor por la naturaleza no mantiene ocupadas las f谩bricas. Se decidi贸 erradicar por completo el amor por la naturaleza entre las clases inf…..
22 de Julio de 2009 a las 10:55:19
Magnifico, Manuel, y totalmente cierto. Por no hablar de los recuerdos que me traes: el devolver los “cascos” a cambio de unas monedillas, venderle los peri贸dicos viejos al chamarilero, etc. Por otra parte, la proliferaci贸n de envases de todo tipo conlleva la aparici贸n de nuevos materiales pl谩sticos que nos rodean por todas partes sin que sepamos verdaderamente si pueden ser nocivos o no. Uno siempre se pregunta por qu茅 cada vez hay m谩s casos de c谩ncer y por qu茅 en el medio rural -m谩s apegado a la naturaleza y m谩s parecido a la situaci贸n que viv铆amos antes- la incidencia de esta enfermedad es mucho menor que en las ciudades.
Enhorabuena y bienvenido a tu casa, que la ten铆as abandonada.
26 de Julio de 2009 a las 14:53:57
Gracias, JuanCar y Crispal.
Efectivamente, tengo esto abandonado, pero ya estoy de vuelta. Actualizaciones frecuentes y temas (espero que) interesantes ser谩n habituales en el futuro pr贸ximo.
27 de Julio de 2009 a las 11:05:43
[...] grandes multinacionales de la ecolog铆a. El que est茅 convencido de que debemos contaminar menos, reutilizar m谩s y, en general, ser sensatos en nuestra relaci贸n con el resto del planeta, no me lleva por el [...]
6 de Enero de 2010 a las 13:51:13