El Defensor del Pueblo y la prueba de Primaria
Los alumnos de 6º de Primaria de Madrid y Cataluña se han sometido hoy a la “Prueba de Conocimientos y Destrezas Indispensables”. Básicamente, es un examen general que no afecta a sus notas y que sirve para saber cómo va el chaval en cuestión. Lo interesante es que, al someter a todos los alumnos a la misma prueba, los resultados son agregables y, por tanto, comparables a distintos niveles: clase contra clase, colegio contra colegio y, si se hiciera a escala nacional, comunidad autónoma contra comunidad autónoma. Parece que esto duele: según se recoge ya en la prensa y he podido ver hoy en la TV, el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ha pedido a la Comunidad de Madrid que no divulgue los resultados agregados por colegios como hizo el año pasado -Cataluña ha anunciado que no lo hará- para “no estigmatizar a los colegios”. Si, al menos, hubiera dicho “no estigmatizar a los niños”, podría pensar que se trata de un arrebato en defensa de los pobrecillos chavales que, por sus malos resultados, puedan sufrir las burlas de los del colegio de enfrente. Pero no ha dicho eso. Ha dicho “no estigmatizar a los colegios”. Porque, al final del día, lo que le importa al Defensor del Pueblo es que no se ponga de manifiesto, una vez más, que los colegios públicos van, en términos globales, a la zaga de los privados y concertados. Lo mismo les ocurre a los señores de UGT, que son quienes han llevado el asunto ante Múgica y que no quieren ver cómo uno de sus feudos puede salir mal parado de manera objetiva, no vaya a ser que a alguien le dé por pensar que los profesores de la enseñanza pública necesitan mejorar. Y es que, recordemos, un examen general como éste no es sólo un examen para los alumnos, sino que con él también se evalúa a profesores, directores, consejerías de educación, planes de estudio…
Si el Defensor del Pueblo hiciera caso al nombre del cargo que ostenta, seguramente debería pedirle al resto de comunidades que también llevasen a cabo la dichosa prueba y, desde luego, que publicasen los resultados. Porque lo que quiere “el Pueblo” es saber en qué colegio se educará mejor a sus hijos y, si le es posible, llevarlos allí. Para qué hablar de saber en qué (y cómo) se invierte el dinero de nuestros impuestos. Incluso podría decirse que la prueba puede ser de mucho interés para los defensores a ultranza de la enseñanza pública: permite averiguar qué colegios públicos ocupan las primeras posiciones (porque me consta que los hay en esos puestos), analizar el secreto de su éxito y, después, aplicarlo a los demás. También podría valer para retirarle el concierto educativo a aquellos centros concertados que no se lo merezcan, a juzgar por los resultados. Pero, no, nada de eso. Lo mejor, según UGT y el Defensor del Pueblo es mantener a los ciudadanos en la ignorancia. Doblemente, en este caso.



4 comentarios
Habrá que pasar a rebautizar su cargo como “Defensor de la ignorancia”. Este tipo tiene un cerebro minúsculo. Supongo además, dada la reacción de las escuelas catalanas -que han dicho que no van a soltar prenda- que no se quiere reconocer que “las lenguas sí ocupan lugar”. Cualquier normalización lingüística está destinada a generar individuos “tripartitos”: nazionalistas, tontos y sumisos. Lo primero, por razones obvias; lo segundo, porque los inteligentes del lugar se largarán a otro sitio, y los de fuera dirán “que te den”; y lo último, porque hay que ser muy dócil para resignarse a abandonar la lengua materna e intentar contentar al jefe (funcionario) catalanufo/euskalduno de turno balbuceando ridículamente la paleolengua oficial. Ah, esa unidad de destino en la estupidez! Qué gran futuro os espera, Naciones del Estado español!
Ay la educación… yo, la verdad, recuerdo el colegio (y la universidad) como una gran pérdida de tiempo, la verdad. Lo que sé de utilidad lo tuve que aprender por mi cuenta…
Perdón por repetir verdad, que ta veo al listillo de turno diciéndome que eso me pasa por perder el tiempo en la escuela…
Un día quizá me anime a hablar sobre lo que pienso de la educación, mutawakil. No en términos de crítica a la educación actual en España, sino a la educación general en el mundo occidental. Creo que necesitamos un cambio radical de paradigma. Salvo en chorradas “pedagógicas”, la educación -en lo que a métodos educativos se refiere- no ha cambiado prácticamente nada en 150 años y no es que haya cambiado mucho más en los 1000 anteriores. Necesitamos casi veinte años de educación para aprender cosas que, echando la vista atrás, en la edad adulta no tardamos más de un año en aprender. Otro día me meto más a fondo en ello.