Tengo mucha hambre24 de Enero de 2009 — Manuel DelgadoLlevo tres dÃas sin comer nada. Estoy hecho polvo. Me he dejado llevar por la recomendación de Miguel Sebastián de comprar productos españoles y mi vida se ha ido a la mierda. Todo empezó el miércoles, cuando fui a ponerme mi café mañanero y caà en la cuenta de que, con toda probabilidad, el café no habÃa sido plantado en España. No era un gran problema, siempre podÃa tomarme un vaso de leche, que ésa sà suele ser española, pero me di cuenta de dos detalles: me consta que mi marca de leche preferida está participada en un buen porcentaje por otra empresa europea y, además, el producto viene en un envase cuya patente es de una empresa sueca. Nada, salà de casa en ayunas, todo sea por los parados. La cosa empeoró cuando llegué a la calle y me fui a montar en mi coche japonés movido por combustible procedente de Oriente Medio (o de Venezuela, o de Nigeria, …). Decidà usar el transporte público, pero el primer autobús que llegó lo habÃa fabricado una empresa alemana, asà que opté por el metro… hasta que me di cuenta de que los vagones estaban hechos en Francia. Ya que estaba, me fui andando hasta el trabajo, bajo la lluvia, sin poder usar mi paraguas fabricado en China. Al llegar a la oficina, la cosa no mejoró. Me negué a usar mi ordenador americano fabricado en Taiwan. ¡Hasta ahà podrÃamos llegar! Al explicárselo a mi jefe, la cosa se enrareció bastante al caer en la cuenta que la camisa que llevaba puesta estaba hecha en Marruecos, asà que decidà quitármela en medio de la reunión. No entiendo qué le pareció tan raro en mi actitud. Le dije que no estaba concienciado con el problema del paro y me contestó que sÃ, que él sabÃa muy bien qué era eso y que si seguÃa asà yo también lo iba a saber, de primerÃsima mano. Mientras lo decÃa, me señalaba con un bolÃgrafo barato de marca francesa, asà que me harté y le espeté que no querÃa trabajar en una empresa como la nuestra que, además, a pesar de ser de origen español está participada por fondos de inversión de todo el planeta y me fui de allÃ. Bajé las escaleras andando, porque al subir caà en la cuenta de que el ascensor era alemán. Como tenÃa hambre, de vuelta a casa intenté entrar en un bar a tomarme un pincho de tortilla, producto tÃpicamente español, pero como iba mojado, tembloroso y descamisado, el camarero ecuatoriano no me dejó entrar. Una pena, porque me habrÃa venido bien calentarme con aquél aparato de aire acondicionado de marca japonesa que tenÃan en el bar. Cuando por fin logré volver a casa, estaba claro que tenÃa un resfriado de gran calibre. Me fui al botiquÃn en busca de algún medicamento para sobrellevar los sÃntomas pero, al echar un vistazo a nuestra pequeña botica, decidà seguir fiel a mis convicciones patrióticas y no usar ningún medicamento de ningún laboratorio americano, francés, alemán o suizo, asà que aún arrastro la tos, la fiebre, los temblores y unas flemas que parecen la tortilla de patata que no me quiso dar el ecuatoriano. Todo sea por España. Desde entonces, nada ha mejorado. Estoy pasando mucho frÃo, porque no quiero usar electricidad generada con combustibles extranjeros ni el gas argelino. Llevo varios dÃas comiendo garbanzos del Bierzo puestos en remojo en agua del Canal de Isabel II. Menos mal que me queda el agua. He salido a dar una vuelta por la zona a ver si podÃa comprar algo de comer que no necesitara cocinarse, pero todos los supermercados que hay alrededor de mi casa son extranjeros, asà que no quiero comprar nada allÃ. No puedo ir ya muy lejos, porque los únicos zapatos españoles que tengo están destrozados por tanta agua y tanto andar. Además, apenas tengo ropa, porque he tirado toda la que no habÃa sido Ãntegramente diseñada y fabricada en España, asà que me he quedado con una camisa, un pijama y una muda de calzoncillos. Por mi aspecto, ayer me paró la policÃa en la calle. Iba a explicarles que todo tenÃa que ver con mi fuerte compromiso con la economÃa española pero, al ver que se habÃan bajado de un coche francés y que portaban armas de fabricación italiana, me sulfuré y creo que eso fue lo que provocó que me llevaran a comisaria. AllÃ, me pidieron el DNI y les dije que lo habÃa roto el dÃa anterior, porque me consta que el chip del DNI electrónico se fabrica bajo licencia de una empresa extranjera. Me dejaron por imposible y me volvà a casa. Desde entonces, aquà estoy, muerto de frÃo, a oscuras y con unos retortijones horribles por los garbanzos del Bierzo sin cocer que comà durante un par de dÃas. Tengo mucha hambre, pero no estoy dispuesto a sucumbir e hincarle el diente al lomo de buey argentino que se está echando a perder en el congelador alemán, apagado desde el miércoles. Lo único que me mantiene vivo es el saber que estoy haciendo las cosas bien, que estoy luchando contra el paro español, aunque yo mismo me haya unido a los casi cuatro millones de desempleados patrios. Me da igual, me reconforta recordar aquellas palabras de Zapatero en las que nos prometÃa que, por estas fechas, habrÃamos alcanzado el pleno empleo. Será cuestión de esperar un par de meses más porque, si él lo dijo, seguro que ocurre. Gracias, Zapatero. Y gracias, Sebastián, por adoptar estas medidas tan eficaces contra la crisis. ¡Qué serÃa de mà sin vosotros! 9 comentarios a “Tengo mucha hambre”Haga un comentario |
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24 de Enero de 2009 a las 13:50:15
jajajajajajajaja, muy bueno si señor, me quito el sombrero ante usted al comprobar que ha pensado lo mismo que yo, pero ha ido mucho mas alla, al haber recreado todo los pasos habidos y por haber comprobando que en españa no hay productos epañoles que nos respalden y muchisimos menos para depender solo de ellos, desgraciadamente, la crisis seguira adelante hasta quien sabe cuando
24 de Enero de 2009 a las 14:10:40
Gracias, Mery, me alegra que le haya gustado.
No obstante, me gustarÃa aclarar lo que pienso al respecto de esta cuestión, más allá de la coña de este texto. Creo que hay muchos productos y servicios netamente españoles y muchos de ellos son muy buenos y asequibles, de una calidad no sólo comparable sino incluso muy superior a lo que se hace fuera de nuestras fronteras. No critico, por tanto, que se nos pida un imposible (consumir productos españoles ES posible), sino que se nos pida una cosa ridÃcula.
Pensar que fomentando el consumo de productos españoles luchamos contra el paro es bien estúpido, porque los españoles no sólo trabajamos en empresas españolas ni nuestros puestos de trabajo dependen, exclusivamente, de los productos españoles. En realidad, los puestos de trabajo en España dependen, en gran medida y cada vez más, de lo que seamos capaces de vender fuera y de lo que las empresas multinacionales en las que muchos españoles trabajan vendan en todo el planeta. Ni que decir tiene que, asimismo, los puestos de trabajo españoles no sólo dependen de la producción de productos españoles sino también de la importación, distribución, promoción, servicio post-venta y venta al detalle de productos extranjeros.
Por lo tanto, pensar que 150€ gastados en productos españoles suponen un beneficio neto similar para el mercado laboral español es indigno de un ministro y anterior responsable de la oficina de estudios económicos del gobierno. Es una tomadura de pelo y un insulto.
24 de Enero de 2009 a las 16:05:22
Hola Manel……. (te molesta que te llame asÃ?, es desde el cariño, ni me habÃa planteado crear polémica).
Ante todo: jajajajjajajajajajajajaja y mil “jas” más por tu “gincana” en busca de lo “cañÔ, aunque el tema no sea para reir te agradezco el buen rato que me has hecho pasar (digno de Gila, desde el respeto).
Tu historia no tiene mácula, tan solo me gustarÃa contarte algo que podrÃas añadir:
Hace un par de dÃas fuimos a hacer la compra “jumbo” a uno de esos amenos centros comerciales y buscando entre la “sección vinos” algún caldo que echarnos al gaznate ……………horror!!!!!!!!!!! allà estaba, con el precio ondeando al viento, altiva y más grande de lo normal:
Una enooormeeeeeeee botella de SangrÃa (damos por bueno que lo de la SangrÃa embotellada sea normal), pero lo curioso del asunto es que en la etiqueta ponÃa “Made in Germany”!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, todo lo demás en español………………………
Hasta lo más sagrado……….cachis…………
25 de Enero de 2009 a las 00:52:19
Se me olvidaba la parte seria………..
Es muy difÃcil encontrar un producto “Made in Spain” actualmente.
Totalmente de acuerdo contigo que tal medida es tirar piedras sobre nuestro propio tejado, ¿ les quedará algún argumento más para los “de a pie”????????
¿Recuerdas lo de comer conejo en Navidad?????????????
PaÃs de pandereta.
25 de Enero de 2009 a las 00:57:09
Genial.
Al leer el post me pareció que iba a ser solo uno de tantos que se quedan en lo superficial del asunto, pero tu explicación de más abajo me demuestra que hay seso en esa crÃtica.
25 de Enero de 2009 a las 01:20:45
A Miguel Sebastián el mercado le pondrá en su sitio. Antes o después.
25 de Enero de 2009 a las 14:34:16
Almudena: vaya, sangrÃa alemana, ¡hasta ahà podÃamos llegar!
Por cierto, no, no me molesta que me llames Manel, aunque debo reconocer que yo no suelo hacerlo. Soy un fiero detractor de la tan extendida costumbre de por aquà de cambiarle el nombre a la gente y llamar en castellano a catalanes, vascos, alemanes, franceses, … sin su consentimiento (del tipo: “John, John, ¿cómo que John? Juan, ven pacá y tómate unas cañas.”), asà que supongo que deberÃa pensar lo mismo de hacerlo al revés. Però tu sà pots anomenar-me Manel, si et ve de gust, i potser que un dia fins i tot me llanci a escriure en català aquÃ, que aprendre català és un d’aquests proposits que me faig tots els anys i no ho faig.
Juan Ignacio: gracias. Por eso quise aclarar de qué iba el asunto, para no quedarme sólo en la coña.
Crispal: espero que tengas razón, pero tiendo a ser pesimista.
25 de Enero de 2009 a las 23:46:59
miguel sebastián sólo es un aparatichi la nomenclatura zapatista. un burócrata de la periferia del conocimiento. ignorarle constituye una elemental precaución.
3 de Octubre de 2009 a las 13:30:26