Tengo mucha hambre

Llevo tres días sin comer nada. Estoy hecho polvo. Me he dejado llevar por la recomendación de Miguel Sebastián de comprar productos españoles y mi vida se ha ido a la mierda. Todo empezó el miércoles, cuando fui a ponerme mi café mañanero y caí en la cuenta de que, con toda probabilidad, el café no había sido plantado en España. No era un gran problema, siempre podía tomarme un vaso de leche, que ésa sí suele ser española, pero me di cuenta de dos detalles: me consta que mi marca de leche preferida está participada en un buen porcentaje por otra empresa europea y, además, el producto viene en un envase cuya patente es de una empresa sueca. Nada, salí de casa en ayunas, todo sea por los parados. La cosa empeoró cuando llegué a la calle y me fui a montar en mi coche japonés movido por combustible procedente de Oriente Medio (o de Venezuela, o de Nigeria, …). Decidí usar el transporte público, pero el primer autobús que llegó lo había fabricado una empresa alemana, así que opté por el metro… hasta que me di cuenta de que los vagones estaban hechos en Francia. Ya que estaba, me fui andando hasta el trabajo, bajo la lluvia, sin poder usar mi paraguas fabricado en China.

Al llegar a la oficina, la cosa no mejoró. Me negué a usar mi ordenador americano fabricado en Taiwan. ¡Hasta ahí podríamos llegar! Al explicárselo a mi jefe, la cosa se enrareció bastante al caer en la cuenta que la camisa que llevaba puesta estaba hecha en Marruecos, así que decidí quitármela en medio de la reunión. No entiendo qué le pareció tan raro en mi actitud. Le dije que no estaba concienciado con el problema del paro y me contestó que sí, que él sabía muy bien qué era eso y que si seguía así yo también lo iba a saber, de primerísima mano. Mientras lo decía, me señalaba con un bolígrafo barato de marca francesa, así que me harté y le espeté que no quería trabajar en una empresa como la nuestra que, además, a pesar de ser de origen español está participada por fondos de inversión de todo el planeta y me fui de allí. Bajé las escaleras andando, porque al subir caí en la cuenta de que el ascensor era alemán.

Como tenía hambre, de vuelta a casa intenté entrar en un bar a tomarme un pincho de tortilla, producto típicamente español, pero como iba mojado, tembloroso y descamisado, el camarero ecuatoriano no me dejó entrar. Una pena, porque me habría venido bien calentarme con aquél aparato de aire acondicionado de marca japonesa que tenían en el bar.

Cuando por fin logré volver a casa, estaba claro que tenía un resfriado de gran calibre. Me fui al botiquín en busca de algún medicamento para sobrellevar los síntomas pero, al echar un vistazo a nuestra pequeña botica, decidí seguir fiel a mis convicciones patrióticas y no usar ningún medicamento de ningún laboratorio americano, francés, alemán o suizo, así que aún arrastro la tos, la fiebre, los temblores y unas flemas que parecen la tortilla de patata que no me quiso dar el ecuatoriano. Todo sea por España.

Desde entonces, nada ha mejorado. Estoy pasando mucho frío, porque no quiero usar electricidad generada con combustibles extranjeros ni el gas argelino. Llevo varios días comiendo garbanzos del Bierzo puestos en remojo en agua del Canal de Isabel II. Menos mal que me queda el agua. He salido a dar una vuelta por la zona a ver si podía comprar algo de comer que no necesitara cocinarse, pero todos los supermercados que hay alrededor de mi casa son extranjeros, así que no quiero comprar nada allí. No puedo ir ya muy lejos, porque los únicos zapatos españoles que tengo están destrozados por tanta agua y tanto andar. Además, apenas tengo ropa, porque he tirado toda la que no había sido íntegramente diseñada y fabricada en España, así que me he quedado con una camisa, un pijama y una muda de calzoncillos. Por mi aspecto, ayer me paró la policía en la calle. Iba a explicarles que todo tenía que ver con mi fuerte compromiso con la economía española pero, al ver que se habían bajado de un coche francés y que portaban armas de fabricación italiana, me sulfuré y creo que eso fue lo que provocó que me llevaran a comisaria. Allí, me pidieron el DNI y les dije que lo había roto el día anterior, porque me consta que el chip del DNI electrónico se fabrica bajo licencia de una empresa extranjera.

Me dejaron por imposible y me volví a casa. Desde entonces, aquí estoy, muerto de frío, a oscuras y con unos retortijones horribles por los garbanzos del Bierzo sin cocer que comí durante un par de días. Tengo mucha hambre, pero no estoy dispuesto a sucumbir e hincarle el diente al lomo de buey argentino que se está echando a perder en el congelador alemán, apagado desde el miércoles. Lo único que me mantiene vivo es el saber que estoy haciendo las cosas bien, que estoy luchando contra el paro español, aunque yo mismo me haya unido a los casi cuatro millones de desempleados patrios. Me da igual, me reconforta recordar aquellas palabras de Zapatero en las que nos prometía que, por estas fechas, habríamos alcanzado el pleno empleo. Será cuestión de esperar un par de meses más porque, si él lo dijo, seguro que ocurre. Gracias, Zapatero. Y gracias, Sebastián, por adoptar estas medidas tan eficaces contra la crisis. ¡Qué sería de mí sin vosotros!

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9 comentarios a “Tengo mucha hambre”

  1. Bitacoras.com dijo:

    Información Bitacoras.com…

    Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

    24 de Enero de 2009 a las 13:50:15

  2. Mery dijo:

    jajajajajajajaja, muy bueno si señor, me quito el sombrero ante usted al comprobar que ha pensado lo mismo que yo, pero ha ido mucho mas alla, al haber recreado todo los pasos habidos y por haber comprobando que en españa no hay productos epañoles que nos respalden y muchisimos menos para depender solo de ellos, desgraciadamente, la crisis seguira adelante hasta quien sabe cuando

    24 de Enero de 2009 a las 14:10:40

  3. Manuel Delgado dijo:

    Gracias, Mery, me alegra que le haya gustado.

    No obstante, me gustaría aclarar lo que pienso al respecto de esta cuestión, más allá de la coña de este texto. Creo que hay muchos productos y servicios netamente españoles y muchos de ellos son muy buenos y asequibles, de una calidad no sólo comparable sino incluso muy superior a lo que se hace fuera de nuestras fronteras. No critico, por tanto, que se nos pida un imposible (consumir productos españoles ES posible), sino que se nos pida una cosa ridícula.

    Pensar que fomentando el consumo de productos españoles luchamos contra el paro es bien estúpido, porque los españoles no sólo trabajamos en empresas españolas ni nuestros puestos de trabajo dependen, exclusivamente, de los productos españoles. En realidad, los puestos de trabajo en España dependen, en gran medida y cada vez más, de lo que seamos capaces de vender fuera y de lo que las empresas multinacionales en las que muchos españoles trabajan vendan en todo el planeta. Ni que decir tiene que, asimismo, los puestos de trabajo españoles no sólo dependen de la producción de productos españoles sino también de la importación, distribución, promoción, servicio post-venta y venta al detalle de productos extranjeros.

    Por lo tanto, pensar que 150€ gastados en productos españoles suponen un beneficio neto similar para el mercado laboral español es indigno de un ministro y anterior responsable de la oficina de estudios económicos del gobierno. Es una tomadura de pelo y un insulto.

    24 de Enero de 2009 a las 16:05:22

  4. Almudena dijo:

    Hola Manel……. (te molesta que te llame así?, es desde el cariño, ni me había planteado crear polémica).

    Ante todo: jajajajjajajajajajajajaja y mil “jas” más por tu “gincana” en busca de lo “cañí”, aunque el tema no sea para reir te agradezco el buen rato que me has hecho pasar (digno de Gila, desde el respeto).

    Tu historia no tiene mácula, tan solo me gustaría contarte algo que podrías añadir:

    Hace un par de días fuimos a hacer la compra “jumbo” a uno de esos amenos centros comerciales y buscando entre la “sección vinos” algún caldo que echarnos al gaznate ……………horror!!!!!!!!!!! allí estaba, con el precio ondeando al viento, altiva y más grande de lo normal:
    Una enooormeeeeeeee botella de Sangría (damos por bueno que lo de la Sangría embotellada sea normal), pero lo curioso del asunto es que en la etiqueta ponía “Made in Germany”!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, todo lo demás en español………………………
    Hasta lo más sagrado……….cachis…………

    25 de Enero de 2009 a las 00:52:19

  5. Almudena dijo:

    Se me olvidaba la parte seria………..
    Es muy difícil encontrar un producto “Made in Spain” actualmente.
    Totalmente de acuerdo contigo que tal medida es tirar piedras sobre nuestro propio tejado, ¿ les quedará algún argumento más para los “de a pie”????????
    ¿Recuerdas lo de comer conejo en Navidad?????????????
    País de pandereta.

    25 de Enero de 2009 a las 00:57:09

  6. juan ignacio dijo:

    Genial.

    Al leer el post me pareció que iba a ser solo uno de tantos que se quedan en lo superficial del asunto, pero tu explicación de más abajo me demuestra que hay seso en esa crítica.

    25 de Enero de 2009 a las 01:20:45

  7. Crispal dijo:

    A Miguel Sebastián el mercado le pondrá en su sitio. Antes o después.

    25 de Enero de 2009 a las 14:34:16

  8. Manuel Delgado dijo:

    Almudena: vaya, sangría alemana, ¡hasta ahí podíamos llegar! ;-)

    Por cierto, no, no me molesta que me llames Manel, aunque debo reconocer que yo no suelo hacerlo. Soy un fiero detractor de la tan extendida costumbre de por aquí de cambiarle el nombre a la gente y llamar en castellano a catalanes, vascos, alemanes, franceses, … sin su consentimiento (del tipo: “John, John, ¿cómo que John? Juan, ven pacá y tómate unas cañas.”), así que supongo que debería pensar lo mismo de hacerlo al revés. Però tu sí pots anomenar-me Manel, si et ve de gust, i potser que un dia fins i tot me llanci a escriure en català aquí, que aprendre català és un d’aquests proposits que me faig tots els anys i no ho faig.

    Juan Ignacio: gracias. Por eso quise aclarar de qué iba el asunto, para no quedarme sólo en la coña.

    Crispal: espero que tengas razón, pero tiendo a ser pesimista.

    25 de Enero de 2009 a las 23:46:59

  9. micomicón dijo:

    miguel sebastián sólo es un aparatichi la nomenclatura zapatista. un burócrata de la periferia del conocimiento. ignorarle constituye una elemental precaución.

    3 de Octubre de 2009 a las 13:30:26

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