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El cierre de los servicios de Google y el acceso a nuestros activos digitales

Irene, herramienta para la conservación de activos digitales usada en la Biblioteca del Congreso de EEUU, por kqedquest con licencia CC by-ncLa noticia se ha publicado en otros mil lugares distintos, así que no es ninguna novedad contar que Google cerrará, aunque de distintas maneras, varios de sus servicios web menores: Google Video, Notebook, Catalog Search, Jaiku, Google Mashup Editor y Dodgeball. Con recortes también en algunas de sus áreas organizativas, queda claro que a Google también le afecta la crisis. Y queda claro también lo que ya tantas veces he dicho: Google es, simplemente, una empresa, por mucho que tantos hayan querido ver en ella una marca bondadosa y amable, en contraposición a otra odiosa y detestable (¿cuál? No sé). Como empresa, su responsabilidad principal es ser eficiente y rentable, así que los miles de usuarios que usaban esos servicios se van a tener que buscar las habichuelas en otro lado. A más de uno no se le va a borrar la cara de sorpresa en varias semanas pensando “no me pueden hacer esto“. Pues se lo han hecho.

Y es que si los servicios de pago cierran cuando no queda más remedio, ¿qué no va a pasar con los servicios gratuitos? Esto me recuerda a la que se montó cuando Richard Stallman criticó el cloud computing y lo llamó “trampa” y “peor que una estupidez”. Como ya dije en su momento, aunque su visión del asunto es partidista y, seguramente, radical, no deja de tener razón al señalar lo temerario que resulta confiar tus datos a un tercero y pasar a depender de su buena voluntad, que es, en definitiva, lo que ocurre en todo esto.

Todo esto me invita a reflexionar sobre el concepto de digital preservation que estoy estudiando a fondo en un curso que estoy haciendo. Podemos sentirnos tentados a pensar que las prácticas orientadas a conservar el acceso a nuestros recursos digitales a lo largo del tiempo sólo se aplican en el medio o largo plazo. Sin embargo, con la proliferación de tantos y tantos servicios basados en la web y la caída en desgracia de tantos y tantos de ellos, se acorta enormemente el plazo en el que el acceso a una buena parte de nuestros activos digitales puede verse en peligro. Ya no estamos hablando de si dentro de cuarenta años podré acceder a las cartas de amor que le escribí a mi mujer hace diez años y que ahora tengo guardadas en CDs: hablamos de qué pasaría mañana si Google decidiera cobrar por su servicio GMail y yo no estuviera dispuesto a pagar ese precio. ¿Qué pasaría con todo mi correo electrónico acumulado en las tripas de Google? ¿Qué dificultades tendré para bajarme todo el correo y seguir accediendo a él como de costumbre? ¿Podría también hacerlo un usuario inexperto? ¿Tendré que acabar pagando por seguir usando el servicio o por recuperar mi información?

El punto de vista de Stallman sobre todo esto es exagerado, en mi opinión. Pero si rebajamos a sus palabras un par de niveles de vehemencia sí que llegamos a una imagen realista de la situación: elige bien dónde pones tus datos en la red, en la nube, porque nadie te garantiza que mañana puedas acceder a ellos, ni cuánto te puede llegar a costar.

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4 comentarios a “El cierre de los servicios de Google y el acceso a nuestros activos digitales”

  1. Bitacoras.com dijo:

    Información Bitacoras.com…

    Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

    17 de enero de 2009 a las 13:58:30

  2. Crispal dijo:

    Pues resulta preocupante. Durante algún tiempo hemos confiado en Gmail (varias cuentas) y si ahora nos piden pagar ¿qué haremos? Me parece muy interesante esta cuestión, Manuel, hace tiempo tuve que prescindir de una cuenta de correo en USA.NET por el mismo motivo: era gratis hasta que dejó de serlo.

    19 de enero de 2009 a las 12:53:12

  3. Manuel Delgado dijo:

    Y la cosa puede ser incluso peor que todo esto, Crispal. Fíjate en lo que se dice en este artículo:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/15/navegante/1232009193.html

    La cosa ha sido criticada hoy por gente como Enrique Dans y desde Google se ha publicado una respuesta al artículo. Aunque hay que reconocer que el escrito es bastante exagerado y tremendista y, además, incluye afirmaciones carentes de base (¿El primero en Google por contratar Google Apps? ¿Primero en qué? ¿Y sólo por eso? Sí, seguro.), no deja de ser cierto que confiamos en servicios “en la nube” con bastante ligereza, sin evaluar convenientemente las consecuencias -de todo tipo- de esas decisiones.

    20 de enero de 2009 a las 01:16:10

  4. Crispal dijo:

    Bueno ¿y si alegamos que tenemos el usufructo del producto y que no tienen derecho a cobrarnos su uso? Quizás sería defendible ¿no? ¿Algún abogado en la sala que pueda aportar algo?

    20 de enero de 2009 a las 17:07:53

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