No apostéis por la Reina

Juego de ajedrez, por mbrigby, en Flickr con licencia CC by-nc-ndHoy, he desayunado con no pocos feeds relacionados con las palabras de la Reina recogidas en el libro de Pilar Urbano. A lo largo de los últimos días, los he ido “flagueando” para flagelarme con ellos el fin de semana. No me ha costado mucho descubrir entre todas esas entradas de blogs dos corrientes en las que se agrupan la gran mayoría de los que tratan el tema. Por un lado, están los bloggers de evidente postura izquierdista, progresista o, simplemente, PSOE-ista, que aprovechan para mostrar su indignación por las palabras de la Reina y para argumentar por qué los miembros de eso que en la Constitución se llama “la Corona” no deberían opinar sobre las cosas de este mundo. Por otra parte, están los blogguers de evidente postura derechista, conservadora, PP-ista o, paradójicamente, liberal-católica, que no dudan en reconocerle a la Reina todo el derecho de expresar opiniones como las que ha expresado y dicen que tiene más razón que una santa en su fustigamiento de maricas, abortistas y “eutanasistas” varios. Es decir, nada nuevo en el barrio: la valoración del “derecho” o la “idoneidad” de las opiniones de la Reina tienen poco que ver con ese derecho y esa idoneidad y mucho más con cómo de acuerdo esté, a priori, cada blogger con el tema opinado.

A unos y a otros, a los izquierdistas que tan contentos han estado tantos años con un Rey tan republicano y a los supuestos liberales que tan rápido salen a defender a la institución menos liberal que hay en España en cuanto ésta echa mano de una Biblia, les diré que su indignación y su alegría van a ser tan pasajeras como las aves que veremos este otoño cruzar nuestros cielos en busca de lugares más cálidos. Esta misma Casa Real que hoy indigna a algunos con sus declaraciones les hará mañana un regalo en forma de desprecio gratuito de algún político de derechas o de una frasecilla informal que condene al infierno políticamente incorrecto a quienes no se hayan subido al carro del progreso. Quienes hoy se muestran tan contentos con esa Reina de misa diaria y mantilla negra tendrán oportunidad de ver cómo, en el futuro, algún miembro de la Casa de S. M. el Rey se revela como un laicista militante o reconoce la alergia que le dan los actos con banderas e himnos (esos que, a algunos, les parecen un coñazo).

En resumen, no apostéis por la Reina. Ni por el Rey. En este juego, ellos ganan siempre.

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4 comentarios a “No apostéis por la Reina”

  1. Crispal dijo:

    Bueno, hombre, no apostaremos, pero de vez en cuando se agradece una alegría. Yo soy de los que se han alegrado, pero ya sabes cómo soy. ;-)

    2 de Noviembre de 2008 a las 15:09:01

  2. Manuel Delgado dijo:

    Y me parece muy bien que seas así y que te hayas alegrado ;-) Lo que creo que no debes hacer es confiarte: nuestros queridos Borbones son especialistas en jugar exclusivamente a su favor y ofrecernos, en cada momento, una cara distinta.

    2 de Noviembre de 2008 a las 16:12:04

  3. Ramón Villaplana dijo:

    Buenísimo el post. Está claro que esto de la Reina no va a dar más juego que “la nariz de Leticia”, por ejemplo, pero sí que ha forzado posicionamientos como el del González Pons y algún que otro torpe más y ha dado vidilla a los republicanos menos combatientes a quienes la crítica se les ha puesto “a huevo”.

    Por cierto, con este tema y esa foto se me ha venido a la mente aquella frase:

    “Al final de la partida, el rey y el peón acaban en la misma caja”.

    5 de Noviembre de 2008 a las 00:54:15

  4. Manuel Delgado dijo:

    Gracias por tu comentario, Ramón.

    7 de Noviembre de 2008 a las 00:09:56

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