Los escáneres corporales de los aeropuertos a debate en el Parlamento Europeo
Hace ya mucho que se está hablando de los escáneres corporales que se están instalando en diferentes aeropuertos en Estados Unidos, en Reino Unido y en otros países. Ahora, la Comisión Europea parece estar preparando una propuesta para permitir y generalizar la introducción en todos los aeropuertos europeos de estos escáneres, que no son más que máquinas de rayos X de baja potencia que generan una imagen del pasajero como si no llevase ropa.
A iniciativa del grupo ALDE, el Comité de Libertades Civiles del Parlamento Europeo solicitó la semana pasada a la Comisión que explique sus intenciones ante el Parlamento, para que la cuestión se debata abiertamente en el pleno.
Los escáneres corporales suscitan debate no sólo por suponer una posible amenaza a la privacidad sino, además, por la dudosa justificación de la aplicación indiscriminada de dosis de radiación, aunque muy pequeñas, a todos los pasajeros.



4 comentarios
Pero ¿transparenta? Mmm…
Pues no sé qué es peor, si eso o el “quítese el cinturón, los zapatos, ponga la chaqueta en la bandeja, saque el laptop y póngalo en otra bandeja, saque el reloj, las llaves, el monedero, la cartera, el móvil….” Y todo para nada, para que luego los terroristas sean tipos que trabajan en el aeropuerto (como ocurrió en Heathrow.
Sobre lo de los derechos civiles y la intimidad, podría discutirse hasta que punto es preferible que te pillen un consolador en la maleta de uno antes de que pase una bomba en la mochila de otro.
Pero sobre las pequeñas dosis de radiación deberíamos, entonces, prohibir la cinta adhesiva: http://twurl.nl/h3tils
Saludos,
La realidad es que la investigación policial “tradicional”, el trabajo de infiltración, los seguimientos, etc. se demuestran cada día mucho más efectivos que los controles de seguridad de los aeropuertos, dedicados fundamentalmente a requisar cortauñas y botellines de agua.
Obviamente, ninguno queremos que nadie introduzca una bomba (o una pistola, o un hacha) en un avión, pero las medidas de seguridad son cada día más caras, más intrusivas y más absurdas. Los escáneres de cuerpo entero, como cualquier otro avance tecnológico, se justifican si el aumento de seguridad que significan es superior a su coste directo y a las molestias (incluidas las relacionadas con la privacidad) que causan. Lo que no es permisible es que cada nueva medida de seguridad se sume a todas las anteriores y subir a un avión se convierta (aun más) en un atentado contra nuestra intimidad, nuestros datos personales, nuestro tiempo y nuestra comodidad. Al final, tantas mermas juntas de derechos sólo se pueden considerar una pérdida de dignidad del viajero.
Por cierto, volar también te expone a pequeñas dosis de radiación. Pero aquí no se trata de un fenómeno natural, como ése o el de la cinta adhesiva, sino de los burócratas decidiendo radiarte cada vez que pasas por un aeropuerto.