oct
06
2008
Nace el Colegio de Ingenieros Informáticos de Andalucía
Siempre me ha sorprendido ese enfoque a la hora de reclamar un colegio para los informáticos. Que si el intrusismo, que si la equiparación con otras ingenierías. ¿Dónde está lo del establecimiento, por ejemplo, de un código disciplinario para sancionar a los informáticos que metan la pata en su trabajo? ¿Será posible, a partir de ahora, retirar la licencia para ejercer a los informáticos andaluces colegiados cuyos proyectos causen pérdidas a sus clientes? Ah, no, eso no. Que el colegio sólo está para luchar contra el intrusismo. De régimen disciplinario no hablamos, que queremos ser como los demás ingenieros, pero no tanto. El colegio está para servirnos a nosotros, no a nuestros clientes. Faltaría más.
Pues, nada, magnífico, otro colegio más. Que los colegios son una institución medieval devenida inoperante en entorno actual… da igual. Que la mayoría de quienes piden un Colegio no se han molestado en inscribirse en alguna de las asociaciones existentes… da igual, si no es el asociacionismo lo que importa, sino que Papá Estado me proteja. Que la Comisión Nacional de la Competencia se ha mostrado recientemente en contra de la forma actual de los colegios y ha recomendado disolver la unión automática de profesión y título… no importa, si, al fin y al cabo, el respeto a las normas de la competencia es algo que sólo hay que exigirle a Microsoft, ¿no? Que, a pesar de su corta existencia, los colegios de informáticos ya se han visto envueltos en alguna polémica de dimensiones catastróficas como hervidero de chanchulleos y reparto de favores… qué más da… ¡si es justo eso lo que queremos! Creo sinceramente que existen determinadas actividades que deben estar restringidas a quienes puedan justificar los conocimientos y habilidades necesarias. Una forma sencilla y eficaz de hacer eso es impedir el ejercicio de esas actividades a quienes no estén en posesión de determinadas titulaciones académicas o certificaciones de la industria de reconocido prestigio (porque no todo ingeniero informático es un buen auditor informático, por ejemplo, y porque la firma de un recién titulado no puede valer lo mismo -en todos los sentidos- que la de otro titulado con veinte años de experiencia). Sin embargo, no hay que confundir titulación con profesión, ni ésta con colegiación. Por cierto, a modo de disclaimer y antes de que alguien se pase de listo, he de mencionar que, aunque llevo dedicado a la informática, en unos roles u otros, desde hace ahora algo más de diez años, soy filólogo (inglés). De hecho, empecé a trabajar en estas cosas de la informática antes incluso de licenciarme como filólogo (y mientras simultaneaba estudios con I. T. Informática de Gestión, que no acabé). Mis ataques contra los colegios informáticos no tienen nada que ver con mi titulación: estoy mucho más tranquilo y seguro de que podré seguir desarrollando mi carrera en el sector informático que la mayoría de los que piden a gritos la colegiación obligatoria. De hecho, estoy en contra de la colegiación obligatoria en cualquier profesión, no sólo en ésta así que, por favor, que nadie se confunda. Los colegios no los crean los ingenieros informáticos: los crea la sociedad. Si un colegio sólo sirve para defender los intereses de sus asociados y no presta un verdadero servicio a los demás, no es útil a la sociedad y no tiene, por tanto, razón de ser. Colegios para aumentar la calidad de los servicios, bienvenidos. Colegios para crear privilegios artificiales, no con mi dinero. Y no hablemos de preguntarnos quién está detrás de cada colegio autonómico y qué intereses les mueve en cada caso (véase lo de Baleares). A ver si va a resultar que, al final, los únicos beneficiados son cinco o seis. 13 comentarios a “Nace el Colegio de Ingenieros Informáticos de Andalucía”Haga un comentarioLa mayor parte de los comentarios deben ser aprobados por Manuel Delgado (o sea, yo) para que aparezcan aquí publicados. En función de lo ocupado que esté, esa aprobación puede ocurrir entre 5 minutos y 5 días desde que escribas tu comentario, así que sé paciente, por favor.
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Siempre habrá quien diga que está sufriendo por culpa del intrusismo y que el Colegio le va a rescatar de su infierno particular. Es una pena que una profesión como la informática, que debería estar liderando el cambio y la innovación, recurra a modelos medievales tan obsoletos.
Su argumentación, D. Manuel, es impecable y no deja lugar a dudas: la colegiación obligatoria no es necesaria para proteger los intereses del cliente, ni de los propios Ingenieros. La titulación y las certificaciones deberían ser las únicas credenciales exigibles y sólo para aquellas actividades que realmente lo exijan. La auditoría es el mejor ejemplo. Los peritajes judiciales, otro. Para nada de eso se requiere estar colegiado, sólo tener la titulación exigible.
Se ha ganado un lector fiel. Saludos,
Clancy
7 de octubre de 2008 a las 00:17:41
Clancy dijo:
“Es una pena que una profesión como la informática, que debería estar liderando el cambio y la innovación, recurra a modelos medievales tan obsoletos.”
Completamente de acuerdo. En general, es lamentable que ocurra en cualquier profesión pero, efectivamente, cuando esto se da en una que debería caracterizarse por su vitalidad y agilidad, el recurso a prácticas inmovilistas como la colegiación obligatoria es aún más paradójico.
Estoy convencido de que el asunto este de los colegios de informática es algo que interesa a unos pocos que se están asegurando un silloncito para unos años y están consiguiendo venderle la idea a un montón de gente que se sube al carro movidos por la promesa de que les va a beneficiar en algo y con la consigna de la “lucha contra el intrusismo” siempre en la mano.
7 de octubre de 2008 a las 09:33:01
Hola.
Desde el respeto a la opinión de cada cual, decir que los colegios profesionales tienen régimen disciplinario y código deontológico, y si no tienen potestad legal para inhabilitar a los profesionales negligentes o malintencionados es porque la profesión no está regulada.
Por otra parte, lo que dice la CNC, además de no ser vinculante, no tiene por qué ser infalible.
Por otra parte, los ingenieros en informática no somos infalibles, pero en general los proyectos que fallan suelen hacerlo porque no se aplican adecuadamente las técnicas de la ingeniería en informática, esas que los no titulados dicen rechazar por farragosas, pero que sí que funcionan y sí que sacan los proyectos adelante.
Tener un título recién sacado no garantiza el correcto ejercicio de cualquier actividad de la profesión, esto es así en todas las profesiones, pero supone un punto de partida obvio en el que no se encuentran quienes no han estudiado la carrera. ¿O es que cinco cursos de una carrera considerada de las difíciles no sirven para nada? ¿Es que uno puede ser filólogo sin haber estudiado filología?
Una sociedad tecnificada necesita tener tecnología estable, que debe ser construida y configurada por quienes tengan una preparación sólida, porque cuando fallan los medios informáticos fallan también las actividades que se realizan gracias a ellos, que en muchos casos son críticas.
Finalmente, es inadmisible que se diga que los colegios existen como vehículo para que quienes los llevan consigan algún tipo de privilegio o hagan alguna actividad ilícita. Las juntas de gonbierno están formadas por personas que dedican su tiempo libre y su esfuerzo, quitándoselo a su familia y a otros ámbitos de su vida, por luchar por una causa que consideran justa, y lo hacen sin cobrar un duro. Lo de Baleares no ha sido un fraude del Colegio, sino de gente de su junta de gobierno, en otros entornos diferentes.
Un saludo.
9 de octubre de 2008 a las 11:00:49
Gracias por tu mensaje, Skywalker.
Cojo ahora mismo un avión, así que no podré contestarte pero, en cuanto tenga oportunidad, me pondré con ello.
9 de octubre de 2008 a las 11:49:27
Retraso del vuelo de Iberia, retomo el asunto.
En el caso de Baleares, la separación entre “el colegio” y “su junta de gobierno” no es tan simple como la hace, Skywalker. Se trata de un colegio que nació viciado por sus promotores, cuyas intenciones fueron dudosas al principio y evidentes muy poco después. El Colegio, como institución que engloba también a sus asociados, es obvio que no tiene nada que ver en los tejemanejes de quienes lo dirigen, pero es un claro ejemplo de colegio creado con intenciones bien distintas de las anunciadas públicamente: convertirse en un grupo de poder revestido de prestigio y con prebendas públicas.
En cuestiones como que necesitamos tener tecnología estable, que la informática juega un papel esencial en sociedad actual o que los profesionales (de todas las profesiones) han de estar debidamente cualificados, siempre vamos a estar completamente de acuerdo. Pero nada de lo anterior justifica el proceso titulación –> colegiación obligatoria –> profesión, que es lo que critico.
Con respecto al régimen disciplinario, la explicación de que “la profesión no está regulada” no me sirve como justificación. Lo que se pretende (al menos, lo que se anuncia) con la búsqueda de la colegiación (obligatoria) es que, efectivamente, esté regulada. Quizá no regulada en los mismos términos que la abogacía o la medicina, pero sí suficientemente como para vetar el acceso a ella a quienes no estén colegiados (atención: no a quienes no estén titulados, sino a quienes no estén colegiados). Esa barrera de entrada debería estar acompañada, necesariamente, de un régimen disciplinario acorde y, sin embargo, este tema no surge en las discusiones sobre los colegios de informáticos. Eso es nadar y guardar la ropa.
¿Puede alguien ser filólogo o ingeniero sin haber estudiado la carrera correspondiente? Sí, desde luego. De hecho, hay muchos, tanto en una profesión como en la otra (en el caso de la ingeniería, haciendo el mismo trabajo que los ingenieros, aunque no llamándose así a sí mismos, seguramente). Diez, veinte, treinta o cuarenta años de experiencia bien aprovechada y de formación complementaria adecuada son más que suficientes para compensar cuatro o cinco años de estudios en la más tierna juventud (y más si los comparamos con quienes aprueban la carrera por los pelos, en última convocatoria y desde la cafetería). Lo importante es demostrar la capacidad propia en la actividad específica a la que te dedicas (recordemos que actividad no es lo mismo que profesión) y ese objetivo se puede conseguir complementando la falta de titulación académica original con, por ejemplo, certificaciones de prestigio en la industria.
No dudo que son muchos los que se dedican a los asuntos de los Colegios con absoluta entrega y total vocación de servicio. Lo ideal sería que ese servicio se prestara de tal forma que toda la sociedad se beneficiara de ella, no un colectivo determinado.
Reciba un cordial saludo.
9 de octubre de 2008 a las 12:25:00
Veo que tu desconocimiento ante la realidad del sistema colegial español es total. Además, toda la argumentación de artículo la basas en suposiciones falaces, cuando por ejemplo dices que los Ingenieros en Informática no queremos un régimen disciplinario, o que el colegio sólo se quiere para luchar contra el intrusismo.
Los colegios existen para garantizar a los ciudadanos que los proyectos se realizan con responsabilidad y aplicando los métodos y procedimiento ingenieriles oportunos. Como es natural, esto no te aplica a tí, ni a ningún otro “intruso” como tú quieres hacer entender, ya que el trabajo ingenieril no es el que tú realizas en la actualidad en tus proyectos (ni en el 99,9% de los que se llevan a cabo en España). Por lo tanto, estate tranquilo que nadie te dirá que no puedes seguir en tu puesto.
Sin embargo. se te ve el plumero, y dando palos de ciego, intentas desprestigiar sin conocimiento de causa un ente que de ningún modo te representa, al igual que los peones podrían juzgar el colegio de arquitectos, o los celadores el de médicos. (Con respeto a todas las profesiones).
Ya en la constitución, en el artículo 36, dice: “La ley regulará las peculiaridades propias del régimen jurídico de los Colegios Profesionales y el ejercicio de las profesiones tituladas. La estructura interna y el funcionamiento de los Colegios, deberán ser democráticos.”. Por lo tanto, no es procedente atacar al eslabón más debil del sistema colegial español. Bien es cierto que dices que estás en contra de este sistema, pero diciéndolo en plata “o follamos todos o la puta al rio”.
9 de octubre de 2008 a las 12:25:57
Te equivocas, Paco, de parte a parte. Me tiene sin cuidado las repercusiones en mi carrera profesional que pueda tener el avance de la colegiación, como ya he dicho, pero es que tú, además, desconoces por completo el rigor con el que desarrollo mi trabajo y el interés que tengo por los “métodos y procedimientos ingenieriles”, pero nada de eso importa en tu visión tan estrecha de la vida (¿peones? ¿arquitectos? ¿todo se divide así en tu vida?). ¿Crees que sólo un ingeniero, por el simple hecho de haber pasado por una determinada facultad, es apto para entender y aplicar esos “métodos ingenieriles”? Pues te equivocas.
De lo que aquí se está hablando es de si la colegiación obligatoria aporta algo a la sociedad y a la profesión y, sobre eso, veo poco en tu comentario.
¿No es la lucha contra el intrusismo el motivo fundamental aducido para la creación de los colegios? Me gustaría ver alguna noticia relacionada con la creación de cualquier colegio en la que no se destacara sobremanera esa faceta de su actividad. Obviamente, no es lo que ocupa una parte mayoritaria del trabajo de los colegios (entre otras cosas, porque la Ley no lo respalda), pero sí es lo que surge en primer lugar en toda discusión sobre este asunto y lo que se consigue que llegue a los titulares en cada ocasión.
Lo de “o follamos todos o la puta al río” carece de lógica. El que, en el pasado, se crearan colegios que no aportan, hoy día, beneficio alguno a la sociedad no significa que debamos seguir cometiendo ese error. Si se justifica la bondad del asunto, adelante. Si no hay forma de justificar la creación de nuevos colegios salvo por el argumento de “ya hay otros”, mejor no volver a cometer el error. Lo que no quita, desde luego, que se revise convenientemente la existencia y/o las funciones de los colegios ya existentes.
9 de octubre de 2008 a las 12:49:56
Lo de que los “colegios no aportan beneficio alguno a la sociedad” es una frase muy aventurada por tu parte. Ciertamente conozco a una cuadrilla de autenticos profesionales en la construcción que te podrían hacer una vivienda sin proyecto. Pero qué quieres que te diga, duermo más tranquilo sabiendo que un Arquitecto colegiado firmo un proyecto de mi edificio de varias plantas. También te podría presentar a mi masajista, que da unos masejes de cojones, pero para operarme de la rótula prefiero contar con un traumatólogo colegiado.
Son pequeños ejemplos para que entiendas que dentro del mismo sector (construción, sanidad, informática…) hay diversas categorias profesionales, que conllevan una serie de competencias y formación mínimas.
Lo que no es de recibo es el “tutum-revolutum” profesional que impera en nuestro país, y que ciertas personas y todas las empresas se esfuerzan por conservar ante las evidencias. Evidencias que hablan de proyectos sin garantías ni responsabilidades ante negligencias, sobre todo proyectos clave para la sociedad. Proyectos sin memorias, diseños, visados, certificacion, gestión de tiempos y recursos, pruebas, gestión de la configuración, planes de explotación y seguimiento, miles y miles más de procedimientos ingenieriles de los que presupongo que no tienes formación y que sí se aplican en el resto de ramas ingenieriles.
En cualquier caso entiendo que nunca podrás llegar a aceptar la regulación. En cualqier caso los trámites están en marcha.
9 de octubre de 2008 a las 13:39:23
Sigo sin ver en tus comentarios, Paco, ninguna justificación de la colegiación obligatoria por encima de la mera exigencia de una titulación. De hecho, sigo sin ver que hayas entendido que estoy a favor de que, para determinadas actividades, se exija una formación universitaria concreta o una habilitación adecuada análoga. Lo único que veo en tu comentario son los prejuicios habituales en este tipo de discusiones y la simple exigencia de “más regulación” sin explicar el porqué y sin explorar alternativas. O sea, más de lo mismo de siempre.
Por cierto, presupones mal, como era de esperar.
13 de octubre de 2008 a las 13:19:46
Ante todo saludos, Manuel.
Tu artículo alude a la reciente constitución en Asamblea General del Colegio Profesional de Ingenieros Informáticos de Andalucía. Concretamente, tus palabras son inicialmente un comentario a la noticia que sobre el asunto publicó el diario MalagaHoy.
Primero quisiera presentarme como un Ingeniero Informático que colabora activamente con la Junta de Gobierno del citado Colegio. Aunque no ostento ningún cargo oficial.
Tienes razón en lo relativo a que en esa noticia se destaca en demasía la lucha contra el intrusismo, haciendola parecer el objetivo fundamental de la creación del colegio. Y esto es incierto (la interpretación que ese medio realizó de lo que se oyó en la citada asamblea es cuanto menos parcial). Si bien debo reconocer que colegio e intrusismo suelen estar unidos en los debates, pero es debido a que suelen hablar más del tema personas implicadas, que han sufrido o se aprovechan del intrusismo.
El objetivo fundamental es la regulación de la profesión de Ingeniero en Informática. Todo ello buscando la dignificación de la profesión y sus profesionales, y el poner al servicio de la sociedad el valor añadido que la tecnología asociada a esta profesión supone.
Y fijate que digo una y otra vez, profesión, profesión, profesión. Porque nuestra intención no es regular toda la informática (y sus trabajadores), sino primero describir cual es la profesión que debe desempeñar un Ingeniero Informático dentro de este sector. Para despues conseguir que existan unas exigencias mínimas para su desempeño (titulo, codigo deontologico, responsabilidad civil, …). Tienes razón en que lo importante no debe ser “exigir” la colegiación, pero al menos con nuestro sistema educativo actual (y el que se nos viene encima), un título es lo único que tenemos para asegurar objetivamente y “a priori” una cualificación mínima. Nos sirve para “confiar a priori” en un médico, un abogado o un arquitecto. Aunque lógicamente el curriculum y la valía contrastada del profesional nos aportará la “confianza definitiva”.
En lo relativo a poner nuestro conocimiento al servicio de la sociedad no es solo una frase hecha. Sino que queremos estar juntos para poder asesorar mejor a toda la sociedad, para que esta no siga “a la deriva” de lo que unos cuantos políticos sin cualificación y unas cuantas empresas con intereses propios determinen. El hecho de constituirnos en colegio y no solo en Asociación, se debe a que muchos de nosotros ya pertenecemos a ALI (por ejemplo) y a otras Asociaciones Profesionales. Y desde ellas se han llevado a cabo esfuerzos durante años, pero esfuerzos en vano. ¿Porque? Porque al final la dirección de los proyectos en las empresas, el asesoramiento a las administraciones públicas, … no se encarga a Ingenieros en Informática sino a cualquiera que cobre poco, o simplemente a cualquiera. Y esto supone que nuestras palabras quedan en nada. Si actualmente los proyectos informáticos se llevaran a cabo cumpliendo con unas garantías tecnológicas mínimas ten por seguro que no habría necesidad de nada de esto.
Para terminar insistir en:
- Que con la creación del CPIIA (Colegio Profesional de Ingenieros Informáticos de Andalucía) de ninguna forma se pretende excluir a ningún profesional del sector informático, o pretender que todo aquel que trabaje en informática tenga que ser Ingeniero (dentro del sector hay perfiles profesionales muy diversos que pueden ser desempeñados por un sin fín de profesionales: los tecnicos provenientes de Formación Profesional llevan años realizando un gran trabajo, al igual que titulados universitarios de otras ramas).
Y por otro lado, que la redacción y cumplimiento de un codigo de conducta y el asumir la responsabilidad de los proyectos, es una obligación que “ansiamos” que se nos exija; si a la vez se nos permite definir las garantías técnicas y de calidad que el proyecto deberá superar.
20 de octubre de 2008 a las 13:13:56
Estimado Juan:
Ante todo, muchas gracias por tu mensaje. Te pido disculpas por no haber podido contestar antes.
Agradezco el tono y el contenido de tu comentario, muy alejado del discurso habitual de quienes defienden la colegiación obligatoria.
Me gusta ver que no confundes la profesión informática con las actividades que debe desempeñar un ingeniero. Sin embargo, para que lleguemos a un consenso en este asunto, tendríamos que estar de acuerdo en los siguientes elementos:
No sé si tendrás oportunidad de ver esto, pero me interesaría mucho conocer tu postura respecto a esos puntos.
Un saludo,
Manuel Delgado
29 de octubre de 2008 a las 03:53:35
De nuevo Saludos Manuel
Si, he tenido oportunidad de leer tu respuesta y te muestro mi opinión al respecto de los puntosque enumeras:
1.- * No todas las actividades profesionales de un ingeniero informático tienen por qué estar reguladas.
COMPLETAMENTE DE ACUERDO. Un ingeniero informático puede desempeñar gran cantidad de actividades, muchas de ellas que pueden ser realizadas por otros trabajadores con diferente titulación academica o incluso sin titulación. Por tanto de ninguna forma sería lógico intentar regularlas todas.
2.- * Para ejercer las actividades reguladas, no tiene que ser necesario estar colegiado (menos aún para las no reguladas).
PARA MI Y A TÍTULO PERSONAL, NO DEBERÍA EXIGIRSE LA COLEGIACIÓN OBLIGATORIA EN NINGÚN CASO. Los colegios deben ofrecer servicios y garantías de calidad suficientes, como para hacer que los ingenieros deseen colegiarse. No obstante, para la practica de actividades reguladas podría ser necesario un control a través de los colegios (me refiero al visado de proyectos o algún mecanismo similar), y para ello es necesario que el colegio obtenga financiación.
3.- * La titulación y la colegiación no deben ser suficientes para la práctica de determinadas actividades: hay que demostrar la capacitación específica para ellas.
LO PRIMERO A TENER EN CUENTA ES QUE SI LAS ACTIVIDADES SE LLEVAN A CABO POR CUENTA AJENA, LA EMPRESA SIEMPRE SE ENCARGARÁ DE EVALUAR LA CAPACITACIÓN DEL INGENIERO ANTES DE ENCOMENDARSELAS. NADIE VA A OBLIGAR A CONTRATAR A UN INGENIERO SI NO DEMUESTRA COMPETENCIA. SI POR EL CONTRARIO SE LLEVAN ACABO POR CUENTA PROPIA, SERÁ EL CLIENTE Y EL PROPIO MERCADO QUIEN EXIGIRÁ EL GRADO DE COMPETENCIA.
Si hablamos de actividades que pudiesen estar reguladas, lo único tal vez sea determinar si lo regulado exigirá más cualificación de la que aporta la titulación o no (lo lógico sería que los planes de estudios preparen para una mínima cualificación en las actividades reguladas). Pero siempre la titulación será un mínimo “sine qua non”, para poder partir de unos conocimientos base comunes.
4.- * La experiencia demostrada y las certificaciones de reconocido prestigio pueden suplir la falta de titulación universitaria.
ESTE TEMA ES SUMAMENTE SUBJETIVO, quien evalua la experiencia y quien dice que una certificación tiene prestigio, ¿quien hace de juez? Además en todo caso se suplirá la cualificación ofrecida por un título parcialmente, en los temas en los que se haya trabajado y certificado.
Un título da garantías de estar mínimamente cualificado en gran número de materias, habiendo sido evaluado regularmente durante años sobre ellas. No voy a entrar en debatir si los planes de estudio debieran cambiar, o si se podría enseñar más o evaluar mejor, el sistema educativo es el que tenemos y seguro debe mejorar.
Si de verdad se llegara a determinar que experiencia demostrada en determinas areas, más determinadas certificaciones, fueran completamente equivalentes a lo aportado por una titulación (¿haría falta superar un examen de minimos?) DEBERÍA SER EL ESTADO (gobierno, universidades, …) EL QUE OFRECIERA UN MECANISMO DE CONVALIDACIÓN.
En particular si el estado ofrece un mecanismo de convalidación de este tipo, que determinara que determinadas personas deben ser consideradas por igual como ingenieros informáticos, para nuestro colectivo serían eso, uno mas. Estos mecanismos funcionan ya para asimilar profesionales que vienen del extranjero a ejercer a España.
Con esto creo que te aporto mi opinión al respecto.
Ahora me gustaría que me dieses tu opinión sobre estos otros temas:
- Las denominadas TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación, anglicismo totalmente desacertado que da para otro debate) o usando mas correctamente el Castellano (Tecnologías de la Informatica y las Telecomunicaciones), cuentan con dos perfiles profesionales principales en España, Los Ingenieros de Telecomunicaciones y de Informática.
- Deben regularse determinadas actividades a desempeñar por los Ingenieros Informáticos (al igual que lo estan algunas desempeñadas por Ingenieros de Telecomunicaciones). Para asegurar que se cumplen unas garantías de calidad mínima y que se asumen las debidas responsabilidades.
- Se debe distinguir entre profesionales de la informática en si misma, de profesionales que utilizan la informática en su trabajo; al igual que titulaciones informáticas especificas de otras que aplican la informática a una determinada area.
- Se deben estudiar y clasificar los distintos perfiles profesionales existentes dentro de este sector, determinando las exigencias de conocimientos, cualificacion, titulación, … de cada uno de ellos.
Bueno creo que con esto tenemos para seguir debatiendo.
3 de noviembre de 2008 a las 11:47:01
Interesante debate, Juan. Gracias por contestar.
Voy punto por punto por los temas que me propones:
Como verás, estamos de acuerdo en más puntos de los que disentiremos. Sobre todo, mientras coincidamos en que la colegiación obligatoria no es recomendable. Ahora bien, hay algún punto en que sí parece que no estamos del todo alineados: te preguntabas quién puede evaluar si una certificación es válida (o adecuada, o suficiente, o como lo queramos expresar). Efectivamente, no es algo libre de problemas, pero es posible conseguirlo. ¿Debe ser el Estado quien, en última instancia, diese “credibilidad” a algo? Podría ser una solución, pero hay otras, como la del Reino Unido, con la BCS y la SFIA que, aunque cuentan con reconocimiento estatal, son organizaciones independientes.
Si las cosas se van haciendo bien, con el consenso de la industria, con transparencia y sin guerras intestinas, es posible generar un marco de aptitudes (y de certificaciones que las demuestren) sin pasar por el BOE.
5 de noviembre de 2008 a las 00:02:13