Cuando el destino nos alcance20 de Septiembre de 2008 — Manuel Delgado
El asunto es muy simple: AnyRecordCompany pertenece a un grupo mucho mayor presente en muchas otras industrias relacionadas con lo audiovisual (cine, publicidad, televisión, etc.) pero que también tiene presencia en otros sectores de lo más dispares. Desde la cabecera del grupo, hace tiempo que se definió la estrategia para los próximos años con respecto a la propiedad intelectual, Internet, etc. Alberto no está de acuerdo con esa estrategia, pero lleva diez años trabajando en la casa (alguno más en la industria) y está obligado a ponerla en práctica o dar un giro radical a su vida. La estrategia consiste en lo siguiente: el grupo sabe perfectamente que sus negocios audiovisuales, en la forma que tienen actualmente, están abocados a la desaparición en un plazo exageradamente corto, pues han comprobado que los sistemas DRM no son viables desde una perspectiva técnica y ésa era la única baza con que contaban para seguir cobrando por CADA elemento que producían, así que la única forma de sobrevivir es ir adaptando los negocios a la nueva realidad y, al mismo tiempo, seguir aferrándose al modelo actual tanto tiempo como sea posible, para poder ir financiando la transición sin que los resultados de la compañía se resientan en exceso. Así que el grupo ordenó que, por una parte, se intensificara la creación de negocio en el nuevo escenario tecnológico y, al mismo tiempo, se intensificara la presión, tanto en los tribunales como en los despachos de los políticos, para ir retrasando lo inevitable. A Alberto le gustaría apostar más por la innovación, en lugar de perder tanto tiempo reunido con sociedades de gestión de derechos, asociaciones de la industria, abogados y políticos, pero es lo que hay: sus jefes directos tienen muy claras cuáles son sus prioridades. Hasta ese punto, nada que no supiéramos ya. Pero charlar con alguien de la industria no podía ser así de insulso, tenía que haber algo jugoso. Y lo había: la estrategia de presión está funcionando tan bien que el escenario temporal con el que jugaban ha sido revisado. Según el calendario inicial, en 2009 hubiéramos visto multitud de novedades en el panorama musical español: relajación en el control de los contenidos, más venta directa en Internet, énfasis en las ventas cruzadas y los modelos de suscripción y mayor presión sobre los medios de comunicación (radio y televisión, pero también sitios como YouTube) en la búsqueda de modelos de negocio de compartición de riesgos y beneficios. Pero no será así: a principios de año, tras analizar la evolución del mercado y de los resultados globales del grupo, que han mejorado hasta la actual crisis global, se decidió alargar el período de presión y ralentizar la profundización en los nuevos negocios. En países como España pero, en general, en toda la Unión Europea, la empresa percibió un clima favorable a la protección de sus derechos, lo que retrasaría la generalización de la compartición de archivos, que es su mayor "enemigo potencial". Es decir, la búsqueda de la protección de los políticos está dando sus frutos y, aunque no evitará la debacle final, sí está dándole a la industria un importante balón de oxígeno. Aunque los discos se venden con cuentagotas, aún se venden, y los derechos no dejan de llegar por las vías tradicionales, así que, ¿por qué parar? Y eso fue a principios de año. Desde entonces, la maquinaria de lobbys y abogados ha seguido trabajando y cosechando frutos de sus presiones, así que tiendo a pensar que la cosa continuará como está durante algún tiempo más. La conversación por correo con Alberto confirma lo que todo el que se ha parado a pensar sobre estos temas ya sospechaba: la industria audiovisual trabaja desde la premisa de que su modelo de negocio actual ya ha muerto, pero están embalsamando el cadáver para que aguante lo máximo posible. La búsqueda de prebendas legales y políticas es rentable y está dando sus frutos. A decir verdad, no encuentro nada reprochable en su actuación. Es pura supervivencia y, además, los negocios están para ganar dinero. Lo reprobable es que los políticos, cuyo objetivo debería ser proteger los intereses de los ciudadanos y no los de los grupos de presión, estén tan dispuestos a meterse en el juego de la industria y colaborar con ella para ocultar el olor del cadáver, acabando por el camino con derechos tan fundamentales como el de la intimidad de las comunicaciones o financiando con nuestro dinero el proceso de momificación. Con Alberto charlé sobre otras cosas: cómo están intentando evitar que los artistas se salgan de su órbita (al fin y al cabo, ¿para qué los necesitan?) y cómo su industria mira con envidia a otros sectores que se están lucrando gracias a las nuevas prácticas que a ellos les están dañando, como los ISPs. Pero eso lo dejo para otro día. Por cierto, al escribir todo esto, no he podido evitar que me viniera a la mente esa magnífica película protagonizada por Charlton Heston, Soylent Green, traducida al español como Cuando el destino nos alcance. No sé si ha sido por el título, muy adecuado a este caso, o por aquello del reaprovechamiento de los cadáveres. Gracias, Alberto. Estaremos en contacto. 3 comentarios a “Cuando el destino nos alcance”Haga un comentario |
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¿Y tu nuevo partido qué opina de estas cosas?
20 de Septiembre de 2008 a las 22:06:29
Desgraciadamente, el CDL no tiene aún completamente definida su propuesta polÃtica en lo referente a la propiedad intelectual y la protección de los derechos de los internautas. Estamos en ello y, de hecho, es una prioridad en estos meses que restan hasta final de año. SerÃa arriesgado ahondar ahora en esos temas y que yo mismo mezcle mi opinión personal con la del partido.
Sà te puedo asegurar que, como partido liberal y progresista, el CDL no es partidario de las medidas polÃticas que vayan en contra de las libertades individuales, que se hagan para favorecer a unos pocos o que anquilosen el mercado libre. Las respuestas polÃticas que los lobbies están consiguiendo van en esas lÃneas.
21 de Septiembre de 2008 a las 17:30:05
Qué peliculón. Da más canguelo que la SGAE.
22 de Septiembre de 2008 a las 16:34:17