Doble rasero de la UE con respecto a la protección de nuestros datos

Privacy is not a Crime, por Sunside, con licencia CC by-sa La semana pasada, Google anunció que va a reducir de 18 a 9 meses el plazo durante el que mantiene en sus sistemas los datos de nuestras búsquedas antes de eliminar de ellos la información que permite vincular esas búsquedas a los usuarios que las realizaron, como las direcciones IP. Siempre veré con buenos ojos cualquier medida que proteja nuestra intimidad, aunque creo que la información que los grandes buscadores como Google recopilan sobre nosotros es tan potencialmente peligrosa que incluso nueve meses me parece un plazo exageradamente largo. Sin embargo, lo que más me preocupa de todo esto no es la política de retención de datos de Google, sino la postura de las instituciones europeas a este respecto y su aparente incoherencia con otras piezas de legislación también relacionadas con nuestra privacidad en Internet.

El movimiento de Google se ha producido como consecuencia de la presión ejercida por diversas instituciones, apoyándose en recomendaciones como la del Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos creado por la Directiva 95/46/EC. Este grupo de trabajo (working party) determinó en su Opinión publicada el cuatro de abril de 2008 que no había motivos para que los buscadores almacenaran la información sin anonimizar (es decir, con datos personales como las direcciones IP) durante más de seis meses.

Lo curioso es que la Unión Europea mantiene un criterio radicalmente opuesto para otras cosas que parecen interesarle más: la Directiva 2006/24/EC sobre retención de datos establece un período mínimo de seis meses de retención para los datos sobre nuestras comunicaciones telefónicas, como las llamadas telefónicas y conexiones a Internet. Bajo esa Directiva y las leyes nacionales que la transponen, los ISPs y empresas de telefonía están obligados a conservar todos los datos técnicos de las llamadas y conexiones a Internet, incluidas cuestiones como la ubicación desde la que se hacen las llamadas de móviles o el tipo de servicio de Internet utilizado.

La información que almacenan sobre nosotros los buscadores de Internet es potencialmente más peligrosa que los meros datos de conexión que almacenan los ISPs. Eso es cierto. No obstante, es paradójico que los legisladores europeos concentren sus esfuerzos en limitar el tiempo que los buscadores pueden manejar nuestros datos y que, sin embargo, dediquen el mismo esfuerzo a que las empresas de telecomunicaciones aumenten el tiempo que retienen otros datos que también pueden ser un problema para nuestra privacidad. Teniendo en cuenta que los buscadores siempre buscarán maximizar el tiempo que tienen disponibles nuestros datos, el resultado para los legisladores europeos es que tienen garantizados los datos completos (datos de conexión + búsquedas) a su disposición durante un mínimo de seis meses y, al mismo tiempo, pueden colgarse la medalla de que se preocupan por nuestra privacidad. Y no olvidemos que las intenciones futuras son centralizar todos esos datos para poder explotarlos sin que nadie se entere.

Desgraciadamente, este tipo de maniobras pasan inadvertidas demasiado a menudo, por la sutileza con la que se llevan a cabo y porque la fórmula para hacerlas más digeribles a la opinión pública es sencilla y bien conocida. Los argumentos esgrimidos para imponer la obligatoriedad de conservar nuestros datos de uso a las empresas de telecomunicaciones incluían la lucha contra el terrorismo, la pedofilia, etc. Sin embargo, al limitar el uso que los buscadores pueden hacer de nuestra información se está limitando a las pérfidas grandes corporaciones. No seré yo el que diga que las grandes corporaciones no son pérfidas, pero también sé que para luchar contra el terrorismo y la pedofilia no es necesario invadir la intimidad de 500 millones de europeos. Los argumentos esgrimidos en uno y otro caso son ejemplos "de libro" de cómo conseguir imponer una ley intrusiva sin que nadie proteste. Si a ese panorama le unimos iniciativas como el fichero francés de ciudadanos Edvige, el panorama futuro es bien desalentador.

Foto tomada en una manifestación contra la Vorratsdatenspeicherung (ley de retención de datos de telecomunicaciones) en septiembre de 2007 en Berlín, por Sunside.

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5 comentarios a “Doble rasero de la UE con respecto a la protección de nuestros datos”

  1. Jaime Alonso dijo:

    ¡Qué vergüenza! Estamos pagando para que nos espíen.

    14 de Septiembre de 2008 a las 19:58:36

  2. Verónica dijo:

    Pues sí que estamos bien, Manuel. Nos tienen cogidos por todas partes. Los buscadores guardan los datos para usarlos pero, durante ese tiempo, la policía puede ir y pedírselos. Luego, los ISPs les dan el resto dela información que necesitan para montar el puzzle. Eso se lo van metiendo a algo como Evdige y, nada, toda tu vida a disposición del político de turno. SI un día te conviertes en una amenaza para el partido en el poder o algo así, lo primero que harán será tirar de fichero para ver qué tienen apuntado sobre ti. Y una amenaza puede ser cualquier cosa… un sindicalista, un empresario, un político rival, un ciudadano que proteste, …

    14 de Septiembre de 2008 a las 20:09:01

  3. El Jienense dijo:

    Los que estais tan a favor de la privacidad nunca explicais cómo se lucha contra el crimen de forma eficaz sin invadir la privacidad de la gente. Yo no tengo nada que ocultar así que si estos sistemas hacen que vivamos más seguros estoy de acuerdo con ellos.

    15 de Septiembre de 2008 a las 01:24:19

  4. Manuel Delgado dijo:

    El argumento de que “no tengo nada que ocultar” es tan simplón como peligroso, si me permites que lo llame así, Jienense. Nuestra privacidad es nuestra, inalienablemente nuestra, así que incluso aunque haya gente que no la valore hay que protegerla y cuidarla. Recuerda, además, que la definición de “lo que tengo que ocultar” que tú tienes puede no ser la misma que la que tienen quienes deciden qué hacer con tus datos.

    No porque algunos no den importancia a su dinero vas tú a a estar dispuesto a que llegue alguien y te quite cada mes todo lo que no te hayas gastado del mes anterior, ¿verdad? Tu dinero es tuyo y sólo tú decides qué hacer con ello. Pues esto es lo mismo.

    Hay parcelas de libertad y de intimidad que estamos acostumbrados a ceder (igual que una parte de nuestro dinero se nos va en los impuestos) pero, en los últimos años, las amenazas hacia la parte que aún nos queda se han multiplicado (tanto en número como en eficiencia) y hay que moverse para protegerla.

    Hasta hace pocos años, acumular en bases de datos las llamadas y conexiones a Internet de todos los europeos era técnicamente inviable y, sin embargo, estábamos modestamente satisfechos con la efectividad policial. Al guardar esos datos, determinadas investigaciones mejorarán en eficacia, sí, pero de una forma tan marginal que no hay manera de justificar la intrusión en la privacidad de los muchos millones que no estamos involucrados en actividades ilícitas.

    15 de Septiembre de 2008 a las 06:48:15

  5. Manuel Delgado dijo:

    Verónica:

    Creo que has dado en el quid de la cuestión. El problema de estas iniciativas es que tus datos se guardan de forma preventiva, por si alguien resulta tener un cierto interés en ello. ¿Qué interés? A saber. A todos nos parece bien que los jueces y la policía investiguen a los criminales pero… ¿y si mañana cambia el gobierno y, con ello, la definición de lo que está bien y está mal? ¿Qué ocurre, por ejemplo, si llega al poder un grupo de políticos sin escrúpulos que quieren perpetuarse en la poltrona? De pronto, alguien que haya dejado un comentario en un blog criticando la política de esa gente puede convertirse en un ciudadano incómodo: sólo hay que “tirar de fichero” (me encanta esa expresión que has usado) y ya sabes quién es y dónde vive. Y no hablemos ya de los posibles accesos no autorizados al fichero: todo administrador de sistemas tiene un precio y todo sistema una vulnerabilidad.

    15 de Septiembre de 2008 a las 06:55:39

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