Edvige: un paso más, un paso atrás11 de Septiembre de 2008 — Manuel DelgadoParece ser que el gobierno de Sarkozy aprobó en julio, con alevosía estival, la creación de dos ficheros electrónicos de ciudadanos: Edvige y Cristina. De Cristina se sabe poco, porque todo sobre ese sistema es secreto, debido a que se usará con fines de defensa e inteligencia internacional. Edvige, por su parte, se convertirá en un catálogo centralizado con información de ciudadanos mayores de 13 años (¡!) que, en palabras de la BBC, "el gobierno estime de interés o que entienda que pueden alterar el orden público". O sea, un fichero de personas malas, malísimas, entre los que destacarán los cabecillas de grupos antisistema y antiglobalización pero en el que tendrán cabida también quienes resulten incómodos al gobierno de turno por organizar caceroladas frente al Palacio del Elíseo, por ejemplo. Y no se trata sólo de guardar su dirección y número de teléfono para tenerlos bien localizados, no: se trata de guardar "información tan personal como la salud o la orientación sexual de las personas fichadas, de acuerdo con el decreto". Ahí es nada.
Hablar sobre estas cuestiones llega a producirme hastío, pero es necesario que todos seamos conscientes de los riesgos que se ciernen sobre nuestros derechos. Nuestros políticos carecen de escrúpulos a la hora de jugar con nuestra privacidad e iniciativas como Edvige no hacen más que demostrarlo. La lucha contra el crimen no puede seguir sirviendo como excusa para recortar nuestras libertades: bien harían en concentrar los ingentes recursos malgastados en espiarnos, provenientes de nuestros impuestos, en la verdadera lucha contra los delitos. Negarle a las fuerzas de seguridad las herramientas que necesitan para perseguir a los criminales carece de lógica. Sin embargo, ficheros secretos como Cristina o tan potentes y arbitrarios como Edvige exigen, como mínimo, unas exquisitas garantías de control. De no haberse parado su puesta en marcha debido a las críticas recibidas, Edvige hubiera llegado a albergar información ultra-sensible de ciudadanos sin que estos lo supieran (el fichero podía contener información no sólo de personas potencialmente peligrosas, sino también de su círculo familiar y de amistades) y sin que estuviera claro cuáles son sus derechos al respecto. Las leyes europeas reconocen, en general, la excepcionalidad de los ficheros cuyo objetivo sea la seguridad y la lucha contra el crimen y limitan, por ejemplo, los derechos de acceso, cancelación y rectificación. Sin embargo, un fichero de carácter tan extraordinario como Edvige no debería aprovechar esas salvedades sino que debería estar sometido a controles inmensamente superiores y los ciudadanos deberían poder ejercer su derecho de habeas data sobre ese fichero de forma controlada. Un comentario a “Edvige: un paso más, un paso atrás”Haga un comentario |
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Creado por decreto antes del verano, el fichero trata de unificar la producción de los servicios de información policiales.
Pero algunas pretensiones de los redactores del decreto han levantado la alarma en amplios sectores de la sociedad. Permite recabar y almacenar información sobre cualquier persona mayor de 13 años que se considere “susceptible de atentar contra el orden público”, y hurgar en la vida privada de los ciudadanos (concretamente en su vida sexual y su salud) que hayan ejercido o intentado acceder a un mandato polÃtico o sindical, o cuya actividad tenga una importancia “significativa” en el campo económico, social o religioso.
El decreto pasó sin hacer ruido hasta que lo descubrió el polÃtico centrista François Bayrou. Pronto se le sumó la oposición de izquierdas, asociaciones ciudadanas y profesionales, e incluso el ministro de Defensa, el centrista Hervé Morin.
13 de Septiembre de 2008 a las 01:49:12