Mi postura sobre el intercambio de contenidos

Quienes me conocen personalmente saben que, hasta ahora, he sido un firme defensor de la protección escrupulosa de los derechos de propiedad intelectual. A algunos les ha llamado la atención cómo encaja esa postura con mi convencimiento de que, en realidad, el mercado de los contenidos audiovisuales ha "muerto", al menos en la forma en la que lo hemos conocido todos. La respuesta a la aparente paradoja es bien sencilla: aunque crea que el empecinamiento en la protección del copyright en su forma actual es anacrónico, inoperante y contraproducente, respeto el derecho de los propietarios de obras audiovisuales a equivocarse en la gestión de esos derechos. Al fin y al cabo, es su propiedad y cada uno hace con lo suyo lo que estima más conveniente.

No obstante todo lo anterior, ha llegado el momento de relajar notablemente mi rechazo al intercambio de contenidos pertenecientes a terceros que, con apoyo de la Ley o sin él, dejan claro a diario que no están de acuerdo con el uso que se hace de esos contenidos. Sigo convencido de que el único que puede, desde una perspectiva moral, decidir cómo se puede distribuir su obra es su legítimo propietario, pero ya no voy a luchar -dialécticamente- a su favor. ¿Por qué? Porque todos esos creadores, autores, distribuidores, propietarios de derechos, gestores, etc. están luchando abiertamente contra mí. Sí, contra mí y contra todo el mundo, con el único objetivo de lograr prebendas que no les corresponden en el entorno tecnológico actual:

  1. No creo que el copyright sea beneficioso actualmente para la sociedad, sino más bien todo lo contrario, así que no entiendo por qué la sociedad ha de premiar a los autores con medidas especiales de protección por medio de leyes.
  2. Además, el estado de la tecnología hace que la protección de los derechos de los autores (y similares) sólo se pueda llevar a cabo de forma efectiva con una merma de magnitudes inaceptables en los derechos y libertades de los demás ciudadanos.
  3. Finalmente, en tanto en cuanto las condiciones legales perseguidas y anheladas por autores y gestores de derechos están orientadas, exclusivamente, al mantenimiento artificial de unas condiciones de mercado que ya no se dan de forma natural, estoy en pleno desacuerdo con cualquier acción encaminada a plasmar en las leyes su modelo de negocio actual, puesto que el resultado equivale a la creación de una especie de sector protegido por los Estados, en lugar de un mercado en el que vendedores y compradores actúan libremente.

Así, a pesar de que ninguna concesión a las distintas industrias audiovisuales puede hacerse sin convertir su sector en un mercado blindado a base de leyes, sin mermar los derechos y libertades de los ciudadanos y sin ralentizar y perjudicar la creación y la innovación y a pesar también de que resulta sencillamente ridículo oponerse al imparable avance de las tecnologías de la información, la industria audiovisual se empeña en conseguir sus objetivos, en claro detrimento del "ciudadano de a pie".

Por todo lo anterior, a partir de ahora, no criticaré el intercambio de contenidos audiovisuales sin contar con el consentimiento de los propietarios de esos contenidos e incluso lo practicaré y animaré a practicarlo. Al mismo tiempo, comienzo ahora una serie de acciones encaminadas a que impere la sensatez entre nuestros políticos y que dejen de legislar con el objetivo de proteger derechos caducos y realidades pasadas. Mi aportación será poco más que una gota en un océano, seguro, pero debo aportarla.

Dentro de algún tiempo, estos debates en los que hoy nos vemos inmersos carecerán de sentido, a medida que la industria audiovisual vaya subiéndose al carro del entorno tecnológico actual y vuelva a ver a sus clientes como eso, clientes, en lugar de como ladrones y delincuentes. La industria lo sabe, pero tiene como objetivo retrasar ese momento tanto como le sea posible. Llegará el día, irremediablemente, en que los que hayan sabido adaptar su modelo de negocio seguirán obteniendo beneficios con sus creaciones y, por el contrario, los que no se hayan adaptado serán sólo una entrada en la Wikipedia. Mientras tanto, hay que luchar por proteger nuestros derechos como ciudadanos libres y como clientes.

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4 comentarios a “Mi postura sobre el intercambio de contenidos”

  1. Verónica dijo:

    Vaya, me voy un par de semanas de vacaciones y te conviertes en todo un pirata. Pues sí que estamos bien :-)

    Lo que está ocurriendo es muy preocupante. Como dices, la única manera que tienen de impedirlo es convertirse en algún tipo de sector protegido que cobre a cargo de los presupuestos (al fin y al cabo, el canon podría verse como un impuesto especial) o recortar nuestras libertades hasta el punto de ponernos un chip en el cerebro para ver si vemos una película pirateada e informarles de ello.

    ¿Qué me dices de las Enmiendas Torpedo?

    4 de Septiembre de 2008 a las 10:39:25

  2. Manuel Delgado dijo:

    Bienvenida de vuelta.

    Verás que procuro no hablar de “pirateo”. La definición de lo que es pirata y lo que no es demasiado difusa y, además, varía de un país a otro, por lo que no sé si me gusta mucho. Prefiero hablar de “intercambio de contenidos” o “intercambio de archivos”, entendiéndolo como intercambio gratuito y entre iguales. El “top-manta”, por ejemplo, entraría en otra categoría. También habría que matizar qué ocurre con el software, pero eso lo dejo para otro día.

    De momento, no digo nada sobre las “enmiendas torpedo”. Estamos de acuerdo en que son un ataque a nuestra libertad y nuestra privacidad, pero eso ya ni me importa, por lo obvio que es. Lo que quiero es ver hasta dónde son capaces de llegar nuestros europarlamentarios y ver si las incorporan o no. Es la única información que me interesa al respecto. Ya falta menos para que se retraten.

    4 de Septiembre de 2008 a las 10:51:28

  3. AudioBaNG dijo:

    es cierto eso de que luchan contra nosotros. Su objetivo es poder seguir alimentándonos con cuchara como si fueramos bebés pero ya no somos bebés. Ahora somos adultos, creamos nuestra propia música, nos inspiramos, mezclamos y jugamos con un mundo lleno de contenidos y luego lo distribuimos todo “free”, ellos lo ven como una amenaza y quieren volver a sentarnos en el sofá delante de la tele para seguir vendiendonos sus contenidos.

    5 de Septiembre de 2008 a las 10:10:10

  4. Manuel Delgado dijo:

    Entre los políticos, a los que no les gusta que nos comuniquemos con libertad, y los grandes dinosaurios corporativos, que no quieren que podamos crear, compartir y opinar sobre sus productos en libertad, la Internet del futuro tiene muy mala pinta.

    Salvo que les plantemos cara.

    6 de Septiembre de 2008 a las 21:19:17

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