La artificial polémica sobre los MUXFIN de Telefónica

Cinco Días publica hoy una noticia acerca de la supuesta exclusividad que la CMT ha concedido a Telefónica en los barrios nuevos de las grandes ciudades. No puedo estar de acuerdo con el titular de la noticia, ni con la forma en la que se expresa su contenido, ni con la lectura que de ella se hace en sitios como Barrapunto. Donde algunos parecen ver un trato de favor de la CMT a Telefónica y la concesión de facto de una cierta exclusividad a esta empresa, no veo más que una forma sana de favorecer la verdadera competencia.

Hagamos un poco de historia. En el pasado, sólo existía en España un operador telefónico: Telefónica. Cuando se liberalizó el mercado de las telecomunicaciones, Telefónica se vio obligada, como operador dominante, a abrir a los demás competidores su bucle de abonado, es decir, a permitir que las demás empresas presten servicios de telecomunicaciones a través de la “última milla” de cable entre las centrales de zona y los domicilios de los usuarios e incluso que alojaran sus equipos en las propias centrales de Telefónica. De esa forma, los competidores podían entrar en el mercado sin hacer frente a la ingente inversión necesaria para hacer llegar un cable a todas las casas del país, inversión que Telefónica había ido realizando a lo largo de décadas mientras era una empresa estatal. En mi opinión, ésa es una forma acertada de permitir el acceso al mercado de los nuevos competidores, ya que todos los competidores partieron, al menos en teoría, de una posición idéntica y neutral de acceso a todo el mercado.

¿De dónde surge la polémica actual? De la tecnología que, desde hace ya unos años, está usando Telefónica para proporcionar servicios de voz y ADSL a los nuevos barrios de las grandes ciudades y a otras zonas apartadas de las centrales existentes. Esta fórmula se plasma en los MUXFIN, unos armarios que hacen las veces de “punto intermedio” entre los abonados y las centrales. Los abonados llegan al MUXFIN a través de su cable de par de cobre de toda la vida y el MUXFIN, a su vez, se conecta a la central mediante fibra óptica (para una explicación más detallada de los muxfins, recomiendo esta página). El problema del uso de estos armarios es que son eso, armarios, en lugar de centrales completas y los demás competidores del mercado no pueden incluir en ellos sus propios equipos por una simple y evidente falta de espacio. Así, Telefónica se convierte en el único que puede dar servicios a los abonados “enganchados” al MUXFIN, puesto que no está obligada a compartir con sus competidores el vínculo de fibra óptica entre el armario y la central.

Los competidores de Telefónica piensan que deben tener acceso a esos nuevos clientes de Telefónica igual que lo tienen a aquellos clientes conectados por un bucle local “tradicional”. Inicialmente, la CMT parecía ser de esa opinión pero, tras la reunión de su Consejo el 17 de enero de 2008, se publicó una resolución llamada “Principios y líneas maestras de la futura regulación de las redes de Acceso de Nueva Generación (NGA)“, bajo cuya luz la interpretación del conflicto relacionado con los MUXFINS es bien distinta. Concretamente, la CMT reconoce en ese documento que existe una evidente diferencia entre las redes tradicionales, construidas por Telefónica principalmente en su época de operador único y público, y las nuevas redes basadas en fibra óptica y tecnología IP, que todos los operadores del mercado están en disposición de construir en condiciones cercanas a la libre competencia. Por tanto, la CMT no considera que los nuevos despliegues de redes NGA en los nuevos barrios deban verse afectados por las mismas condiciones de acceso libre que las antiguas redes de cobre, con muy buen criterio, a mi entender.

Aunque deba seguirse reconociendo a Telefónica una evidente ventaja competitiva heredada de su época monopolística, no es de recibo que los operadores alternativos sigan confiando en el trabajo y la inversión de Telefónica para tener acceso a las zonas de expansión de las grandes ciudades. La CMT obliga, por tanto, a los operadores que quieran tener acceso a los nuevos clientes de Telefónica a hacerlo por medio de sus productos para mayoristas (es decir, a revender sus servicios) y sólo a cambio de un compromiso de inversión en despliegue de red. Esto es muy distinto de “tener la exclusiva del ADSL”, como dice Cinco Días: nadie impide a los demás operadores tender sus propias redes de fibra óptica en los nuevos barrios e incluso, por qué no, cablear los edificios igual que hace Telefónica.

Por una vez y sin que sirva de precedente, me parece que la actitud de la CMT defiende realmente la libre competencia. Los demás operadores deben dejar de chupar rueda y dar un paso adelante si quieren ser realmente competitivos. Lo contrario es poco más que seguir viviendo de la protección de Papá-Estado que les asegure poder hacer negocio con el menor riesgo posible, lo que acaba siendo contraproducente para el usuario que ve cómo el mercado queda anquilosado por la falta de verdadera competencia.


Un comentario a “La artificial polémica sobre los MUXFIN de Telefónica”

  1. Gravatar Populismo de Miguel Sebastián sobre el ADSL -- El Blog de Manuel Delgado dijo:

    [...] anuncio de Sebastián está en claro contraste con la decisión de la CMT sobre las conexiones ADSL que pasan por armarios MUXFIN de Telefónica. En aquel caso, primó la sensatez y la protección de la libre competencia frente al [...]

    21 de Julio de 2008 a las 13:51:04

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