La Encyclopaedia Britannica evoluciona, por fin.
Hace poco más de un mes, hice una reflexión sobre si el paso dado por la Encyclopaedia Britannica, regalando suscripciones a bloggers y creando una funcionalidad para que se pudiera enlazar a sus artículos directamente, era un acierto o, por el contrario, un torpe intento de conseguir algo de notoriedad tras haber perdido, hace mucho, el tren de la innovación en Internet. Ahora, en el blog Epicenter de Wired encuentro la noticia de que la Encyclopaedia Britannica, por fin, se ha lanzado a esto de la Web 2.0 y va a adoptar algunas fórmulas que, hasta ahora, le han sido completamente ajenas.
Parece ser que la nueva versión de la Enciclopedia Británica (EB) dispondrá de distintos tipos de artículos: a “los de siempre“, creados por expertos seleccionados por la Enciclopedia, se le sumarán artículos creados por la comunidad y publicados bajo el nombre de su autor. Además, existirá una tercera clase, con artículos que combinarán los otros dos tipos.
Igual que, en su momento, critiqué los torpes movimientos de la Encyclopaedia, debo decir ahora que me parece que esta táctica es acertada: consiste en reaprovechar la marca reconocida mundialmente (al menos, hasta hace poco) de la EB y combinarla con la ingente capacidad creativa de la comunidad. Prestará un espacio de prestigio a los estudiosos de las distintas materias para dar publicidad a sus ideas y sus trabajos y, al mismo tiempo, fomentará la conversación sobre los temas que en ella se trate. Bueno, esto último, sólo si realmente hacen las cosas bien: esperemos que expriman hasta el final las posibilidades que hay abiertas delante de ellos y que no se limiten a hacer una mera operación para generar buzz. La Británica aún tiene posibilidades de convertirse en un sitio de discusión académica, de llegar a ser el epicentro del peer review de innumerables materias. En definitiva, aún tiene la posibilidad de hacer la competencia a la Wikipedia (y al propio Google) en un segmento de mercado en el que se le supone una especial fortaleza.
Nota: creo que el vínculo a la versión beta que señala Wired no es correcto.
Foto: adobemac.



1 comentario
Mis padres tenían una Espasa gigantesca, de hace muchísimo. No se me ocurriría comprarme una o la Enciclopedia Británica ni loca. Está bien que evolucionen, aunque la Wikipedia cada día está mejor y no sé si van a tener posibilidad de “alcanzarla” a tiempo.