La comunicación interna es como una droga

What we got here is… failure to communicate. [YouTube, 0:40]

Recientemente, he tenido la oportunidad de comprobar cómo la comunicación interna tiene un efecto adictivo de lo más intenso. Han sido tres las instancias que me han hecho darme cuenta de que, cuando acostumbras a los stakeholders de un proyecto a mantener un diálogo abierto y constante sobre cómo van las cosas, hay que saber mantener el ritmo si no quieres que sufran el síndrome de abstinencia de la comunicación interna. En realidad, esto yo ya lo sabía (es que soy así de listo, ya se sabe), pero lo que he aprendido es un matiz muy importante de este asunto: incluso cuando no hay noticias que comunicar, hay que comunicar. Es decir, la falta de novedades no es motivo para que la línea quede en silencio. Pero… ¿cómo se comunica cuando no hay nada que comunicar?

Me he puesto a pensar en el tema y se me han ocurrido varias opciones válidas:

  1. Revisa si lo que a ti te parece irrelevante puede ser relevante para tu audiencia. Quizá pienses que algo que acaba de ocurrir no es importante, pero has de verlo desde la perspectiva de todos los stakeholders del proyecto, no sólo desde la tuya. Análogamente, también deberías plantearte si lo que consideras relevante también lo es para los demás, pero eso es otro asunto.
  2. Nunca es un mal momento para hacer un resumen de lo ocurrido hasta la fecha. Sirve para refrescar la memoria, realinear expectativas, catalizar la generación de nuevas ideas y romper el silencio de la línea de comunicación.
  3. Anuncia que no hay novedades. No aporta mucho pero, a falta de una dosis real de información, proporcionará a los adictos un chute de metadona.
  4. Anuncia el futuro. Igual que puede ser útil recapitular lo ocurrido, también es de utilidad resumir los pasos siguientes y, con ello, consigues los mismos efectos.
  5. No está de más aprovechar la tranquilidad para hablar sobre temas generales, fomentar la discusión teórica y repasar los conceptos claves del proyecto en que estás inmerso.

En definitiva, si has acostumbrado a tus stakeholders a una determinada frecuencia de comunicación, intenta mantenerla para no perder inercia y para no causar desasosiego entre tu audiencia. Si no tienes novedades, rebusca y, si de verdad no las encuentras, intenta cubrir el hueco con información alternativa.

Por cierto, ya que estamos (haz click en la imagen para agrandarla):

Tira de Dilbert del 7 de junio de 2008. Copyright 2008 Scott Adams, Inc.

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Un comentario a “La comunicación interna es como una droga”

  1. Gravatar Verónica dijo:

    Ya creía que te referías a otra cosa con eso de las drogas. Parece que me has leido el pensamiento porque eso mismo lo pensé yo el otro día. Hay que comunicar aunque no haya nada que comunicar. Yo lo llamo ‘mantener el canal abierto’. Trabajo en promoción de RRHH en una empresa grande del sector asegurador y tengo comprobado que lo peor que se puede hacer es interrumpir la comunicación con los empleados. El silencio les crea inseguridad y enseguida empiezan los rumores y los malos rollos. Hay que asegurarse de que se contesta a todo puntualmente y si no está pasando nada que quede claro que no está pasando nada.

    Felicidades por tu blog. Me ha gustado mucho. Nos veremos por aquí.

    7 de Junio de 2008 a las 20:46:42

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