Internet y los impuestos4 de Mayo de 2008 — Manuel Delgado
Recientemente, varios artÃculos me han recordado esta situación. Por ejemplo, Enrique Dans se quejó el pasado lunes sobre las tasas de aduana que le cargan en los artÃculos comprados a través de Internet. Un ciudadano español se gana su sueldo todos los meses, ahorra, se paga un ordenador, se paga una conexión a Internet, dedica su tiempo a encontrar una buena oferta, encuentra un producto mucho más barato que en España o incluso que ni siquiera está aquà a la venta, lo compra y, cuando llega a la frontera, la Burocracia se encarga de clavarle un impuesto no se sabe muy bien por qué. ¿Distribución de renta? ¿Protección del mercado interior -un ratón hecho en China y diseñado por una empresa americana-? No, es mucho más simple, es un impuesto “retroalimentador”: la única justificación del impuesto es permitir la existencia de quienes se dedican a cobrarlo. Otro caso: el “Amazon Tax”. Resulta que el estado de Nueva York estaba viendo cómo se quedaba sin cobrar una buena cantidad de impuestos relacionados con ventas hechas por vendedores online con base en el Estado, que se afilian a otros comercios online más grandes que no tienen sede en Nueva York, como en el caso de los Merchant Sellers de Amazon, cuya importancia en todo el asunto es lo que ha llevado a que se conozca a esta ley con ese nombre. Es decir, la realidad ha evolucionado y se han creado nuevas formas de hacer negocios, de comprar, de conseguir aquello que te interesa. ¿Cuál es la solución desde la perspectiva de un burócrata? Pues, evidentemente, pervertir la realidad: el “Amazon Tax” redefine dónde está la sede del vendedor principal, de forma que tenga que pagar impuestos en el estado de Nueva York a pesar de no tener presencia fÃsica allÃ, lo que deja la puerta abierta a multitud de inquietantes posibilidades futuras. Finalmente, la industria discográfica ataca de nuevo con una nueva (pero vieja, al mismo tiempo) maniobra conocida como music tax, cuyo objetivo es extorsionar a los proveedores de acceso a Internet para conseguir que ellos, a su vez, extorsionen a sus clientes, para conseguir que estos últimos paguen a las discográficas una cuota mensual a cambio de no ser demandados. Por cierto, en la ecuación no entra el que realmente descargues o no música ilegal. Simplemente, se te cobra. Por cierto, si a alguien le resulta muy cruda la palabra “extorsión”, que vaya y le pregunte al ejecutivo de Akamai despedido por criticar el music tax tras las presiones de algunas discográficas, clientes de su empresa. En Europa, tenemos el canon digital, que viene a ser lo mismo pero aplicado a los soportes. Viejos dinosaurios que se alimentan de aquellos a quienes deberÃan mimar y que piensan que es su existencia el bien que se ha de proteger, en lugar de la libertad y la satisfacción de aquellos que les dan vida. Muy lógico todo. Foto: Dawn Endico. Haga un comentario |
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