Change Congress, pero no tanto

Capitolio de EEUU en Washington D. C., por euthman, vía Flickr mediante una licencia CC by-sa La transparencia en la financiación de los partidos políticos es esencial. Creo que todo el mundo estará de acuerdo con eso. Sin embargo, son varias las vías por las que es posible llegar a la transparencia y no todas me satisfacen de igual manera. Digo esto en relación con la iniciativa Change Congress, promovida por Lawrence Lessig, a la que he llegado a través de esta entrada del blog de Enrique Dans y con la que no puedo estar de acuerdo.

Esta iniciativa está basada en cuatro puntos, uno de los cuales consiste en la defensa de la financiación pública de las campañas y otro en el rechazo de la financiación por parte de los lobbies registrados. No puedo estar de acuerdo con una iniciativa que pretenda eliminar la financiación privada y declarada por la mera financiación pública, obligando a todos los ciudadanos a financiar a los políticos, independientemente de que defiendan sus ideas o demuestren la mínima eficiencia. Así, los políticos ya no tendrán que molestarse en conectar con un buen número de votantes o en tener un programa que los haga atractivos ante grupos de presión, puesto que papá Estado estará ahí para financiarles, sin que importe en nada su valía. Hasta el más tonto tendrá el dinero asegurado para hacer campaña.

Los lobbies tienen mala prensa en Estados Unidos porque siempre que se piensa en ellos se piensa en "las grandes petroleras" o "la industria armamentística", pero solemos olvidar que también hay lobbies formados por gente de a pie y con nombres como "alianza por las residencias de ancianos de calidad" y cosas así. En cualquier caso, el que un grupo de ciudadanos -sean empresarios archimillonarios, simples currantes, amas de casa, jubilados o lo que sea- con intereses comunes se junten, reúnan dinero y financien con él a un candidato que sea sensible a sus intereses, todo ello con transparencia absoluta (en EEUU, los lobbies han de registrarse y declarar todas sus actividades, que son públicas y se pueden consultar por la web -en este caso, la del Senado-) no me parece mal. Recordemos que estamos hablando de mera financiación a gente que defenderá tus intereses, de forma clara y abierta, no de pagar a alguien para conseguir favores ilegales, lo que podrá seguir ocurriendo independientemente de la forma de financiación de la campaña. Por tanto, si la iniciativa Change Congress sólo va a conseguir cambiar la forma de financiación legal, transparente y abierta y no supone ninguna diferencia práctica en la lucha contra la corrupción, simplemente carece de sentido.

Ojalá en España tuviéramos más acceso a los datos sobre cómo se financian (en campaña y fuera de ella) nuestros partidos políticos. Ojalá para hablar con un político sobre tus preocupaciones y sacar un cheque hubiera que dejar constancia pública de ello. Ojalá las condonaciones de deuda y las formas de pago especialmente ventajosas fueran consideradas como lo que realmente son. Está claro que los hay que se quejan por vicio y que, en su inocencia, piensan que lo que tienen en su país es la peor de las corrupciones. Tendrían que viajar más.

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